En México, 8 de cada 10 personas redujeron al menos un gasto en alimentos o salud para poder pagar su vivienda, superando el promedio global de 75%
El costo de la vivienda está llevando a los hogares en México a ajustar gastos esenciales para mantener su capacidad de pago. De acuerdo con el Informe Global de Investigación sobre Vivienda 2026 de Hábitat para la Humanidad Internacional (HPHI), ocho de cada 10 personas encuestadas en el país redujeron al menos un gasto en alimentos o retrasaron o evitaron atención médica durante el último año para poder pagar su vivienda, una proporción superior al promedio global de 75 por ciento.
En el marco del Día Mundial del Hábitat, la investigación titulada Un hogar, pero ¿a qué costo?, reunió las respuestas de 30,758 personas en 22 países, incluido México. El estudio analiza cómo los costos de vivienda inciden en aspectos como la calidad de vida, salud, situación financiera, estabilidad y oportunidades de futuro.
«Esta brecha es preocupante porque sugiere que la inseguridad habitacional en México comienza mucho antes de que una familia pierda su casa o se vea obligada a dejarla. Muchos hogares parecen estar gestionando sus condiciones actuales, pero con muy poco margen de maniobra frente a una enfermedad, pérdida de empleo, aumento de costos o una emergencia familiar”, explicó Lacmi Rodríguez directora ejecutiva nacional de Hábitat para la Humanidad México (HPHM).
Hogares recurren a sus reservas
Además de reducir gastos esenciales, los hogares mexicanos también han utilizado otros recursos para sostener el pago de su vivienda. El informe señala que 36% de las personas encuestadas recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia durante el último año, mientras que 34% asumió un trabajo adicional.
«Esto sugiere que muchos hogares mantienen la estabilidad habitacional agotando sus reservas financieras, en lugar de contar con una asequibilidad sostenible, lo que los vuelve más vulnerables a futuras crisis», señaló Rodríguez
Estos datos forman parte de un escenario en el que la capacidad de los hogares para conservar su vivienda también enfrenta riesgos ante situaciones inesperadas. En México, 56% de las personas consultadas considera que un solo problema inesperado podría poner en riesgo su capacidad para conservar su hogar, frente a 48% del promedio global. Al mismo tiempo, 81% espera que su situación de vivienda mejore durante los próximos tres años.
Sin embargo, Lacmi Rodríguez destacó que, para que esta situación pueda cambiar, la política de vivienda debe considerar estrategias no solo para acceder a una vivienda, sino también para poder conservarla.
«Los hogares podrían continuar absorbiendo esta presión agotando ahorros, tomando empleos adicionales, posponiendo planes familiares y aceptando riesgos para su seguridad y salud. Los resultados sugieren que las políticas de vivienda deben centrarse no solo en que más familias obtengan una vivienda, sino también en que puedan pagarla, en que sea segura en su tenencia y estructuralmente, habitable y resiliente ante el cambio climático”, comentó.
Más de 8 millones de viviendas en rezago
A esta situación se suma el rezago habitacional. Estimaciones gubernamentales citadas por HPHM indican que 8.38 millones de viviendas, equivalentes a 21.9% del parque habitacional ocupado del país, presentan rezago debido a hacinamiento, materiales inadecuados o falta de servicios básicos.
El contexto de acceso a la vivienda también se relaciona con la forma en que los hogares construyen sus viviendas. Según datos del Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV) citados en el informe, 57.3% de las viviendas en México son de autoproducción.
El documento señala que estas viviendas suelen construirse por las propias familias, frecuentemente sin asistencia técnica ni financiamiento formal. Esta modalidad refleja tanto la participación directa de los hogares en la solución de sus necesidades habitacionales como las dificultades para acceder a opciones con escritura o que no correspondan a vivienda temporal.
Por otra parte, Luis Armenta, director de operaciones de HPHM, explicó que el estudio identifica condiciones relacionadas con la calidad de las viviendas. Aunque el estrés habitacional en México, que contempla seguridad, calidad, ubicación, acceso a servicios y régimen de tenencia, se ubicó en 25%, por debajo del 35% registrado a nivel global, 37% de las personas encuestadas en el país reportó problemas de humedad, moho u otras condiciones poco saludables. A nivel mundial, este indicador alcanzó 23 por ciento.
El estudio también incorpora la relación entre vivienda y fenómenos meteorológicos extremos. A nivel global, 18% de las personas encuestadas considera que su hogar no las protege frente a eventos como calor, frío o inundaciones.
Además, 30% de las personas consultadas en los 22 países espera que los fenómenos meteorológicos extremos dificulten vivir en el lugar donde actualmente reside durante los próximos tres años. En México, esta proporción llega a 33 por ciento.
En este contexto, los costos asociados con la vivienda no se limitan al pago para conservar un hogar. Los resultados de la investigación muestran que los hogares también están ajustando otros gastos y utilizando recursos financieros para sostener su situación habitacional.





