Hoy tenemos que reconocer que el mercado de vivienda en renta es necesario, pero totalmente ineficiente, y ante la posibilidad de que el gobierno busque regularlo, cabe preguntar: ¿cuál tendría que ser el principal objetivo de una Ley de Rentas: ¿restringir o promover la oferta de vivienda?
A ver, si la pregunta fuera si se necesita la vivienda en renta como parte del proceso de construir eficiencias sociales y urbanas, la respuesta obligada sería: SÍ.
Sí, porque una ciudad y sus habitantes necesitan atender su reto habitacional echando mano a cuanto modelo de producción, ocupación y financiamiento tengan a su alcance.
Y es evidente que después de la opción de ser propietario, rentar representa la mejor opción para que un gran número de personas y familias resuelvan su muy particular reto habitacional.
Lo malo es que hoy tenemos que reconocer que el mercado de vivienda en renta es necesario, pero totalmente ineficiente.
Totalmente ineficiente, porque a partir de la segunda mitad del siglo pasado, ha sido descuidado por quienes desde los tres órdenes de gobierno habrían tenido que generarlo y conducirlo, lo que se ha traducido en un mercado irregular, inmaduro y en todos los sentidos insuficiente.
Un mercado basado en rentar lo poco que hubiera, como se pudiera… En lugar de modelar un sistema capaz de responder a la cambiante naturaleza de la demanda y a los diversos objetivos de planeación de cada ciudad.
El hecho es que tenemos un sistema de vivienda en renta bastante malito, que no acaba de formar parte de la política nacional de vivienda.
Una política nacional de vivienda que podríamos considerar integral, madura y poderosa, pero eso solo si reconocemos que está totalmente dirigida a producir viviendas para venta y créditos hipotecarios para ese mismo fin y para financiar la producción del sector.
Pero la realidad nos ha alcanzado, y en México y el mundo se vive una creciente crisis de vivienda que cada vez aleja a más personas de la posibilidad de ser propietarios y limita y encarece al extremo la que tendría que saltar como la mejor y en muchos casos única opción a su alcance: la vivienda en renta.
En esas estábamos cuando en la Ciudad de México se anuncia la intención de promulgar una nueva Ley de Rentas…
Y es aquí cuando toca preguntar: ¿cuál tendría que ser el principal objetivo de una Ley de Rentas para la Ciudad de México: ¿restringir o promover la oferta de vivienda?
Porque de poco serviría una Ley que se fuera por el camino populista y fácil de presentar como único objetivo la protección del inquilino…
De nada serviría pretender proteger los derechos de un incierto inquilino, si no existen viviendas en renta que puedan hacer que la gente que lo necesita se convierta en inquilino.
Ley de Rentas… Por qué no… Siempre que sea una Ley que defienda y equilibre los derechos de demanda, inquilinos, propietarios e inversionistas (actuales o futuros, pequeños o grandes).
No perdamos de vista que el mercado de vivienda en renta fue destruido por una serie de factores, entre los que destacan: la falta de una visión integral para la política de vivienda, que considere la vivienda en renta como una de sus vertientes (de sus vertientes más importantes); aquel error histórico de las rentas congeladas; una visión de política pública que buscaba que todos fueran propietarios; la falta de programas de vivienda pública destinada a renta, o la falta de incentivos a la inversión.
Y ojo, que esa falta de incentivos a la inversión se ha convertido en un abierto rechazo a la inversión privada, que sataniza a quienes quieren invertir desarrollando o comprando viviendas para después rentarlas, lo mismo a quienes lo hacen a pequeña escala, que a los grandes inversionistas que podrían invertir en formar grandes portafolios de vivienda en renta que, bajo reglas claras, serían una gran herramienta para enfrentar el rezago habitacional.
Porque no, en México no existen grandes inversionistas institucionales para vivienda en renta como pudieran haber en Europa, donde tomando como ejemplo España, 10% de las viviendas en renta están en manos de 737 grandes empresas multipropietarias, cada una con al menos 50 viviendas, pero destacando los casos de CaixaBank, que tiene 22,000, o el gigante global Blackstone, con cerca de 20,000.
Y si hablamos de Estados Unidos, hay que decir que una de cada ocho viviendas que se rentan es propiedad de grandes fondos de inversión privada, que en conjunto ya poseen más de 3 millones de viviendas, destacando que el jugador más grande, Blackstone, ya tiene más de 230,000 en su portafolio.
Y ojo, que nos falta considerar la vivienda pública. Porque los gobiernos, nacionales y locales, también pueden construir o comprar viviendas para generar portafolios destinados a renta social.
Esto es fundamental, porque en Países Bajos, del inventario nacional de vivienda, 30% es vivienda pública destinada a renta social… Mientras que en Austria, un país muy reconocido por su política de vivienda, 24% del total es pública.
Y ese porcentaje baja, pero sigue siendo importante, en muchos países de Europa: 21% en Dinamarca, 19% en Inglaterra, 17% en Francia… Y un muy bajo 2.5% en España, que, sin embargo, suena a gloria cuando pensamos que en México la vivienda pública para renta social no existe más que en el discurso.
En México no tenemos estos grandes propietarios de vivienda… ni públicos, ni privados ¿Deberíamos tenerlos?
Sin duda, sí, importante que le entre el gobierno, pero aún mucho más importante que generen condiciones y reglas claras para que la inversión privada sea el poderoso motor que este objetivo necesita.
Sin duda sí, porque si se generaran reglas claras y que permitan ir a la raíz del problema, ordenar y fortalecer el mercado de la vivienda en renta, garantizando y equilibrando derechos de todas las partes involucradas, sería un factor fundamental para complementar una oferta formada por propietarios minoristas, institucionales privados e institucionales públicos, una oferta sólida y complementaria, que ya sumando vivienda en propiedad y otros modelos de ocupación, permita atender a todas, pero todas, las vertientes de la demanda.
Sí, hagamos una Ley de Rentas… Pero una Ley de Rentas que fomente y que empiece por construir algo que valga la pena regular.
Foro Urbano Mundial
Concluyó el 13 Foro Urbano Mundial, que se realizó en Bakú, Azerbaiyán, y que tuvo como eje temático la crisis de vivienda que recorre el mundo.
Y concluyó emitiendo un llamado a la acción de 15 puntos bastante más inocente que lo que la realidad demandaba, enfatizando temas relacionados con Derechos Humanos, pero sin atender, o atender a fondo y en forma contundente, los factores comunes que definen los retos de vivienda que se viven en todas las regiones del mundo.
No me gustó el llamado a la acción que entrega el WUF 13 (por sus siglas en inglés), pero aquí les dejo los 15 puntos que lo integran para que ya ustedes se formen su opinión:
Proteger, respetar y hacer efectivos nuestros Derechos Humanos
Proteger nuestras casas
Reconocer nuestra diversidad
Hacer nuestras casas resilientes al clima
La casa como catalizador de integración
Asegurar viviendas asequibles para todos
Asegurar políticas de vivienda sin discriminación
Frenar desalojos forzosos
Diversificar opciones de vivienda
Garantizar suelo para vivienda
Canalizar recursos a donde se necesitan
Promover participación multisector y multiactor
Fortalecer gobernanzas participativas y multinivel
Comprometerse a implementación, rendición de cuentas y seguimiento
Usar conocimientos y datos para el interés público
Queda para la Ciudad de México, y su jefa de gobierno, Clara Brugada, el reto de asumir ser sede del próximo WUF a partir del compromiso de profundizar en las agendas y acelerar sus procesos de implementación.
Veremos la hoja de ruta que proponen para llevarnos a esa Cumbre Mundial de Ciudades.
Que no nos limitemos a solo organizar un gran evento.
Hombres y Mujeres de la Casa 2026: Edición de Plata
A finales de este año se llevará a cabo la ceremonia en que se entregará el Premio Hombres y Mujeres de la Casa 2026, el reconocimiento más importante del sector inmobiliario nacional, que en su 25 Edición, marca importantes pautas en lo que respecta a reconocer la transformación de una actividad fundamental por lo que representa como motor de desarrollo social, ambiental, urbano y económico.
El Premio Hombres y Mujeres de la Casa es otorgado por Centro Urbano, a través de un Consejo Consultivo, en que participan distinguidas personalidades de la industria inmobiliaria, y se entrega en tres categorías: Sector Público, Sector Privado y Cimientos/Trayectoria.
Estén atentos: ya empezó el proceso que nos permitirá tener ganadores, fecha y sede para esta Edición de Plata de la ceremonia de entrega del Premio Hombres y Mujeres de la Casa, que se llevará a cabo al final de noviembre en la Ciudad de México.
Estén atentos y sean parte de esta gran fiesta del sector inmobiliario mexicano.
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