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Autoconstrucción: el pilar silencioso de la vivienda en México

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La autoconstrucción de vivienda representa 62.8% del parque habitacional, y representa una alternativa ante la falta de opciones formales y asequibles

En el Valle de México, el paisaje urbano se construye, literalmente, a pedazos. Muros que aparecen cada semana, segundos pisos que crecen con el tiempo y fachadas en permanente transformación forman parte de una realidad cotidiana que no responde únicamente a la expansión inmobiliaria formal.

Detrás de esa dinámica hay un fenómeno estructural: la autoconstrucción de vivienda, un modelo que sostiene buena parte del parque habitacional del país y que continúa al alza ante la falta de alternativas accesibles, restricciones de crédito y el encarecimiento del suelo.

De acuerdo con datos citados por Materiales San Cayetano Express, casi seis de cada 10 viviendas en México (62.8%) fueron autoproducidas por sus propios habitantes mediante procesos paulatinos de autoconstrucción y ampliación.

Autoconstrucción, un modelo que avanza por etapas

La autoconstrucción suele desarrollarse como un proceso progresivo: primero una base habitable, después la ampliación conforme hay ahorro, mejora de estructuras y expansión de espacios de acuerdo con las necesidades familiares.

En zonas metropolitanas densas como la Ciudad de México y el Estado de México, esta lógica responde tanto a restricciones económicas como a decisiones relacionadas con el control del espacio y su personalización, especialmente cuando la vivienda formal resulta inaccesible para grandes sectores de la población.

En este contexto, la ‘construcción por etapas’ se ha convertido en un mecanismo de acceso real a la vivienda para millones de hogares.

CDMX: más de la mitad de las viviendas se originaron por autoproducción

La relevancia de la autoproducción no es menor en la capital del país. Datos de la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) 2020 muestran que, en la CDMX, más de la mitad de las viviendas se edificaron mediante procesos de autoproducción.

Esto ayuda a entender por qué la autoconstrucción no es un fenómeno aislado ni una excepción, sino que forma parte de la manera en que las familias resuelven el acceso a un hogar en un mercado cada vez más presionado por precios altos y una oferta insuficiente.

La autoconstrucción también mueve la economía local

Más allá del impacto urbano, la autoconstrucción sostiene una cadena económica relevante, aunque muchas veces invisible en los grandes indicadores.

La actividad involucra mano de obra, servicios y oficios locales: desde albañiles y carpinteros, hasta distribuidores de materiales y ferreterías de barrio.

En muchos casos, incluso las familias participan directamente en las obras, y cada etapa representa decisiones de gasto, aprendizaje técnico y consolidación de un patrimonio.

Un sector en crecimiento, según INEGI

De acuerdo con la Cuenta Satélite de Vivienda 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la autoconstrucción se ubica como una de las actividades con mayor expansión dentro del sector vivienda, con un crecimiento de más del 10% recientemente, por encima de otros rubros tradicionales de la construcción.

Esta tendencia refuerza la idea de que la autoproducción no solo es una respuesta social, sino también un componente que impacta directamente en la actividad económica del país.

Materiales y asesoría: el papel de las tiendas de proximidad

Ante un modelo de construcción que avanza paso a paso, contar con acceso cercano a materiales, herramientas y orientación práctica se vuelve un punto clave.

En este ecosistema, el comunicado destaca el rol de las tiendas de materiales de proximidad, que no solo venden productos, sino que también orientan a las personas que construyen por etapas.

Autoconstrucción: entre la solución y el desafío

Para millones de personas, construir por etapas es la única vía realista para acceder a una vivienda. Sin embargo, este modelo también implica retos importantes, especialmente en temas de seguridad estructural, planeación urbana y supervisión técnica.

En ese sentido, Materiales San Cayetano plantea interrogantes clave: cómo garantizar seguridad si el proceso ocurre sin supervisión profesional; qué papel deberían jugar los sectores público y privado para acompañar técnicamente estos proyectos; y cómo fortalecer el impacto económico local sin sacrificar calidad y sostenibilidad.

Una realidad que exige acompañamiento y soluciones integrales

En medio de un mercado donde el acceso a vivienda formal aún es limitado para amplios sectores de la población, la autoproducción se mantiene como una alternativa central, aunque no siempre reconocida con la dimensión que merece.

En esa medida, impulsar capacitación, acceso a materiales adecuados y asesoría práctica puede contribuir a mejorar la calidad y la seguridad de la vivienda autoproducida, además de fortalecer la productividad de un sector que hoy sostiene buena parte del desarrollo urbano en México.

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Redacción Centro Urbano


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