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¿Qué tan grave es el desabasto de vivienda en la CDMX?

Hablemos de Urbanismo |

POR BERNARDO FARILL.

Varias veces he mencionado que la vivienda es el engrane más grande en la máquina que es una ciudad. Me llama la atención constantemente que, aunque la falta de vivienda “social” se menciona frecuentemente en medios, suele descalificarse como si fuera un problema menor cualquiera. En la Ciudad de México (y me refiero únicamente al ex-DF) ese engrane está prácticamente inmóvil, con fuertes consecuencias al corto plazo.

La CDMX tiene una necesidad de 52,000 viviendas nuevas al año. Como no se ha construido vivienda asequible (accesible, barata), se ha acumulado al día de hoy un déficit de más de 200,000 viviendas. Como no se construyó vivienda en su momento, ahora necesitamos construir 110,000 viviendas al año para que en el año 2020 estemos al corriente. De no hacer nada, en el año 2030 tendríamos que construir 1’235,000 viviendas, lo que ya ronda en la categoría de “misiones imposibles”. Tal vez en 2030 tengan la tecnología para resolver ese problema, pero eso no quita que sería una irresponsabilidad heredar semejante complicación. Para que pongan en contexto: en todo el país se construyen 750,000 viviendas anualmente en promedio y con muchos esfuerzos.

Centro Urbano - infografia vivienda CDMX

¿Cuántas viviendas se están construyendo al año en la CDMX? Sólo diez mil. De todo el país es la entidad donde menos vivienda se construye. Y como son pocas, son muy caras. Cualquiera que haya hojeado el periódico sabrá que pasamos de viviendas “normales” de un millón de pesos a viviendas de cuatro millones en un santiamén. Hay más caras, y siempre habrá, pero el problema es que no hay muchas más baratas.

¿Por qué se están construyendo tan pocas viviendas? Algunos dicen que no hay suelo, que ya saturamos la Ciudad y los pocos terrenos que hay son muy caros. Esa es una explicación muy simplista. La realidad es que 1) El desarrollo de la Ciudad no se ha podido extender de unos ciertos focos de riqueza, creando precios del suelo altamente polarizados y 2) No se han creado las herramientas necesarias para promover la vivienda accesible. Ambas son responsabilidades del gobierno.

Siendo una Ciudad tan extensa, es inexplicable que los organismos a cargo de su planeación y desarrollo no hayan logrado que el valor del suelo se extienda más allá de una decena de cuadras alrededor de 2 o 3 avenidas de toda la Ciudad. Un ejemplo claro lo hallamos en las fronteras que crean avenidas como Río San Joaquín o Viaducto Tlalpan, donde de un lado hay dinero, infraestructura y comercio. Cruzando -a 15 metros- hay inseguridad, oscuridad y descuido. Aun así se ha seguido privilegiando la inversión en las zonas que ya son afluentes.

¿Qué tan grave es que no haya vivienda accesible en la CDMX? Gravísimo. Y es peor que lo vemos como normal. Nos ha sido normal que la gente que trabaja en Santa Fe viva en la salida a Puebla. Nos es normal pasar horas en el tráfico de Perisur a Polanco. Pero ya nos está alcanzando la realidad.

Ya no hablemos de vivienda “social” con todas las atribuciones clasistas que trae consigo. Hablemos de vivienda al alcance de la mayoría de la gente. Esa es la que hace falta.

La vivienda accesible es clave para desarrollar a los jóvenes dentro de una ciudad. El acceso a ocupar (ni siquiera poseer) una vivienda en las cercanías de su zona de acción, permite la creación de un estrato de jóvenes con ambición y potencial realizado. Es muy difícil crear emprendedores y líderes si éstos viven con sus papás.

Las viviendas accesibles permiten modos de convivencia que derivan no sólo en casas, sino en hogares. Los hogares crean un entorno apto para desarrollar familias.

Las viviendas asequibles no son para pobres. Hay que quitarnos eso de la cabeza. Estas viviendas permiten vivir cerca del trabajo o la escuela, participando menos del tráfico. Las viviendas asequibles son también un estilo de vida muy válido y altamente solicitado. Sobre todo las poblaciones vulnerables hallan en ellas un alto confort y seguridad: gente de la tercera edad y  mujeres jóvenes por decir algunos.

En resumen: si no tenemos vivienda asequible renunciamos a crear y promover el talento,acelerando la fuga de cerebros; nos resignamos a crear guetos de desconocidos en vez de comunidades de familias; cedemos del intento de proteger a los grupos más vulnerables; promovemos la inseguridad en las calles, la inseguridad financiera, el tráfico desaforado y un general un estado donde los más poderosos no hallan una comunidad organizada que pueda crear un contrapeso a lo que quieran hacer de la Ciudad en su beneficio particular.

En las ciudades, todo está conectado y todo afecta a todo lo demás. Este, aparte, no es un caso de la teoría del caos donde una mariposa en Hong Kong causa tormentas en Nueva York. Este es el caso del terremoto en la misma ciudad construida sobre el epicentro: es directo e inmediato. Los efectos secundarios del costo de oportunidad perdido en una ciudad que es aparte la capital del país ya sólo podemos imaginarlos.

Bernardo Farill, arquitecto y urbanista, director de Remes+Farill+Ciudad, despacho de consultoría en Urbanismo y Movilidad.

@bernardofarill

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