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Nuevos parquímetros

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Por Carmen Contreras *

La semana pasada, como parte del Parlamento Abierto del Congreso de la Ciudad de México, se llevó a cabo el foro “30 años de Parquímetros en CDMX” a cargo de la Comisión de Uso y Aprovechamiento del Espacio Público. La figura del Parlamento Abierto permite que las y los ciudadanos de la capital podamos exponer propuestas para la mejora de las leyes y reglamentos, con base en nuestras experiencias técnicas, profesionales o como habitantes de la ciudad que esperamos incidir en la agenda urbana.

Los parquímetros en la Ciudad de México se implementaron como medida recaudatoria y para ordenar el espacio público en 1994. La primeras colonias en las que se colocaron fueron la Juárez y la Cuauhtémoc. Las monedas que se insertaban en las antiguas máquinas pasaban por varias manos para llegar a la paraestatal capitalina  SERVIMET.

La aplicación de lo recaudado se empezó a vigilar con fideicomisos. Este sistema coexiste actualmente con el de Ecoparq en 13 polígonos. En el 2011 los recursos de estos parquímetros y la gestión del candado inmovilizador o “araña”estaban a cargo de la Autoridad del Espacio Público que desapareció el gobierno actual. Ahora están en la cancha de la SEMOVI.

Mi participación en el Parlamento Abierto sobre parquímetros fue para poner en la mesa la necesidad de que la nueva regulación sirva para cambiar los sistemas obsoletos por las tecnologías que ya se están aplicando en otras ciudades mexicanas.

Un ejemplo de ello es la aplicación “Parkimovil”, un modelo de operación de parquímetros desarrollado y mejorado continuamente por personas jóvenes que empezó a operar en el 2011 y ahora ya se utiliza con regularidad siendo evaluada y premiada como proyecto emprendedor. Ver en:  https://parkimovil.com/

La experiencia de “Parkimovil” nos ha mostrado por donde se tiene que regular la operación y gestión de los parquímetros. Las ventajas de los parquímetros deben potencializarse con las tecnologías disponibles para la reducción de tiempo de búsqueda de un cajón y causar menores externalidades negativas.

El nuevo reglamento de parquímetros debe perseguir los objetivos orientados a ordenar el espacio público y devolver de manera visible a las vecinas y vecinos un beneficio social cuando tenemos que usar el automóvil. La descripción de estos objetivos puede resumirse así:

  • Instrumentar la obtención de recursos de manera clara, sin posibilidades de pérdidas por actos de corrupción o ambientes de inseguridad. El uso de monedas en las máquinas se presta a manejos poco confiables. Pensemos por ejemplo en cómo se paga el pasaje de un microbús: ¿A dónde van esas monedas y entre qué actores sociales se distribuyen?
  • Vincular el reglamento de parquímetros a la mejora de procesos administrativos para que los pagos se apliquen a medidas para mejorar el espacio público y las instalaciones del transporte o para llegar a estas. Para ello se necesita que los recursos recabados no pasen por varias manos, sino que vayan directamente a quienes manejan las finanzas pú Ese camino debe ser monitoreado  por la ciudadanía.
  • Incluir la actualización de los medios para rendir cuentas conforme avanzan los recursos tecnológicos para hacer operaciones financieras. Recordemos que todo avanza muy rápido afuera de las estructuras gubernamentales y por eso hay que facilitar las alianzas con empresas, principalmente de jóvenes como la de “Parkimovil”.
  • Incluir un mecanismo de rentabilidad de las empresas que sea diferente al actual, es decir, 70% de recursos recabados para las empresas, 30% para la ciudad. Esta proporción puede modificarse conforme la tecnología “abarata” los costos de implementación, principalmente los relacionados con la logística (instalación de máquinas, traslado de valores, operadores, etc.).
  • Brindar opciones para pagar. Con el conocimiento de los perfiles y necesidades de las personas que usan los parquímetros se deben facilitar los medios de pago. Pensemos en los pequeños comercios o en el valor del tiempo para quienes usan sus autos para transportar personas con discapacidad o para dar servicios a domicilio, más en este contexto de post pandemia y reactivación econó
  • Evaluar la gestión pública: desde cómo se aplican las sanciones, hasta la capacidad recaudatoria. El nuevo reglamento debe tener este componente de evaluación de lo que le hace cada quién: el actor público y el actor privado que opera los parquímetros.

Por último, los gobiernos de las alcaldías deben tener un papel más pro-activo al informar sobre los beneficios de los parquímetros en cada colonia en donde se implementen para prevenir conflictos vecinales o con otros ocupantes de la calle como  “franeleros” y comerciantes en la vía pública. En este punto, lo que puede ayudar es el convencimiento de la población residente a través de beneficios tangibles que ganan espacio para caminar. Es decir, que se vean las inversiones en la mejora y ordenamiento del espacio público con los recursos generados. Las alcaldías también deben vincular esta aplicación para mejoras con sus programas con el fin de lograr obras integrales y no “parches” que suelen beneficiar a pocos grupos en algunos climas políticos.

Texto y fotografía: Carmen Contreras @Utopia_Urbana

Directora de Perspectiva de IG y Consultora en Desarrollo Urbano con Perspectiva de Género
@Utopia_Urbana

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