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Planificación urbana mejora calidad de vida

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Agilizar la movilidad urbana promueve el desarrollo de la economía y contribuye a evitar asentamientos irregulares

Para Erik Vittrup, representante en México del programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), el desarrollo urbano no es suficiente para que una ciudad genere riqueza y se combata a la pobreza urbana, también se deben gestar incentivos económicos y fiscales que promuevan una economía próspera en las ciudades.

“Una cosa es que se piense en la economía como producto de la acción pública, que en automático genera desarrollo económico, pero no es así. Hay que hacer cosas adicionales para planificar la ciudad, generar crecimiento económico y que a su vez permita al gobierno captar su plusvalía, para que pueda tener los beneficios que se generan en una ciudad y seguirlo reinvirtiendo”.

Para este urbanista danés que ha trabajado en 25 países en tres continentes, esto es algo importante que los gobiernos deben entender ya que una buena planificación urbana incrementa entre 10 y 15 por ciento el Producto Interno Bruto (PIB) de una ciudad. En distintos análisis han demostrado, de manera empírica, que por cada peso por ciudadano que se invierta en desarrollo urbano, se puede tener un retorno de cuatro mil pesos per cápita a través de los años.

Asimismo, consideró que grandes ciudades pueden todavía tener un crecimiento planeado, como es el caso de la Ciudad de México, que podría considerarse como una ciudad consolidada; sin embargo, hay distintas zonas que no están aprovechadas.

“La Ciudad de México en realidad es una mezcla de muchas cosas; efectivamente tiene un centro histórico bastante sólido, pero también dentro del mismo hay un montón de áreas que están semiabandonadas. La migración está dejando muchas zonas en donde no hay gente, economía, donde no se aprovechan las oportunidades que genera la aglomeración de gente, así que hablar de ciudad consolidada no existe”, agregó.

Es así que se puede dar el crecimiento paulatino de las ciudades, como muchas del país que están fragmentadas y dispersas, sin un costo-beneficio eficiente; por lo que en las reuniones de Hábitat han visto que dos de los grandes desafíos son la regeneración y el ensanche urbano.

El primero de ellos consiste en dinamizar las ciudades con lo que ya se tiene construido, con planteamientos de solidificación, densidades, infraestructura y conectividad. “Los ensanches deben ser para que haya un crecimiento y una expansión económica racional, un costo eficiente de los servicios que ofrece una ciudad moderna a todos por igual, para eliminar el crecimiento informal que sigue siendo el gran dolor de cabeza que tienen muchas ciudades”.

Explicó que la ausencia de planificación y de opciones ha hecho que la gente de escasos recursos se vean obligados a ocupar zonas de alto riesgo, zonas lejanas de las ciudades y lejos de sus fuentes de trabajo, lo que hace que el costo de vida de una persona de bajos recursos sea más caro que alguien de clase media que vive en la ciudad.

Situación que se da por el tiempo que invierte en trasladarse a sus fuentes de trabajo y que además no les genera ingresos al momento, lo que es un costo para ellos y las empresas.

Por lo que es necesario que se apueste cada vez más a construir ciudades “de los 15 minutos”, es decir, donde la gente no tarde más de ese tiempo para llegar de sus hogares, a las zonas de trabajo, escuelas o a un centro masivo de transporte que se conecte rápidamente a sus destinos.

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Hanae Pacheco


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