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2 años de transformación

Por Carlos Martínez Velázquez*

El 14 de diciembre de 2018, la Asamblea General del Infonavit recibió la propuesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador para nombrar al Director General del Infonavit. Con este motivo es que les comparto el discurso que di ante esa misma Asamblea el pasado 11 de diciembre de 2020:

Cuando nos reunimos aquí en abril, en el país y el mundo se enfrentaba a la peor crisis económica de la historia.

En México, diariamente en promedio perdimos 12,600 empleos formales. El consumo y la producción industrial estaban congelados. Y la colocación de créditos hipotecarios cayó significativamente.

Como nos lo recordará cualquiera que se encuentre buscando trabajo, de ninguna manera podemos cantar victoria. Pero estamos cada vez más cerca de lograr la recuperación plena que queremos.

Gracias a la acción contundente y determinada que tomamos en el Infonavit desde el inicio de la emergencia sanitaria, hoy podemos decirles con orgullo que contribuimos al rescate del patrimonio de casi tres millones de familias.

Atendiendo la instrucción del Presidente López Obrador, de brindar atención prioritaria a los pobres, esta Asamblea y el Consejo de Administración, aprobaron en tiempo récord medidas de apoyo para las personas afectadas por la emergencia sanitaria y que estaban en riesgo de perder sus fuentes de empleo.

Hoy agradezco su servicio en beneficio de los trabajadores de México durante 2020, especialmente a quienes hicieron a un lado sus desacuerdos para trabajar juntos, desde el tripartismo, en beneficio de nuestros derechohabientes y acreditados cuando más lo necesitaban.

También agradezco a las y los trabajadores de México por su confianza en el Infonavit y su fortaleza durante estos meses difíciles. Servirlos es el honor y orgullo más grande que he tenido en mi vida, como estoy convencido que también lo es para todos ustedes.

Estamos aquí para transformar a México. Así que retomo un asunto central para el futuro de millones de mexicanos: el Infonavit como instrumento de justicia social y ejercicio de derechos.

Hace casi medio siglo Jesús Silva-Herzog, Carlos Payán y un grupo de jóvenes políticos y servidores públicos comprometidos, fundaron el Infonavit con la encomienda de materializar el derecho de los trabajadores a una vivienda adecuada. Desde entonces, prácticamente todas las administraciones, emanadas de gobiernos distintos, han intentado materializar esta visión de una u otra manera.

Primero, construyendo unidades habitacionales y fraccionamientos que hasta la fecha llevan el nombre del Instituto; recientemente, impulsando un modelo expansivo de vivienda de la mano de desarrolladores privados.

Mediante sorteos que nuestros padres y abuelos todavía recuerdan con nostalgia y ahora, a través de un sistema de puntaje que toma en cuenta el riesgo asociado a cada crédito.

Primero a fondo prácticamente perdido y, desde hace dos décadas, con garantía hipotecaria usando recursos de un fondo mutualista que es propiedad de las y los trabajadores.

Con el impulso de subsidios del gobierno y, desde 2019, aprovechando la robustez financiera del Instituto para otorgar montos de crédito más altos.

La realidad es que 11.2 millones de créditos hipotecarios en casi 50 años no son suficientes para materializar el derecho de cada mexicana y mexicano a una vivienda: no son suficientes en un país donde prácticamente un tercio de las viviendas presentan algún tipo de rezago y donde muchas veces, las personas más pobres no tienen acceso a un crédito del Infonavit por la rigidez de nuestros productos y las reglas de otorgamiento.

Y no me refiero a trabajadores del sector informal, sin una subcuenta de vivienda o con un saldo insuficiente para adquirir un crédito. Me refiero a trabajadores que luchan a diario por conseguir o mantener un trabajo que les permita alimentar a sus familias y ofrecer un futuro a sus hijos.

Hablamos de Roberto, un trabajador oaxaqueño que heredó un terreno que su padre adquirió con años de trabajo y que, finalmente, gracias a ConstruYO Infonavit, podrá aprovecharlo para construir su vivienda y formar un patrimonio para su familia.

Es la historia de Luis, un trabajador sonorense que tenía un crédito impagable adquirido en 2004, pero que gracias a Responsabilidad Compartida hoy tiene la certeza de saber cuándo terminará de pagar y cuánto tiene que pagar mensualmente.

Es el caso de Érica y Grisel, pareja de dos mujeres que decidieron unir su crédito.

Y lo que ellos tienen en común no es que sean trabajadores con trayectorias salariales ascendentes en el sector formal de la economía –como muchas veces se supuso — , sino que son trabajadores que han entrado y salido de la formalidad y que han enfrentado las dificultades que presenta una sociedad con desigualdad extrema, regida por un modelo económico que durante décadas premió la evasión fiscal, la corrupción y el tráfico de influencias.

Por eso estamos convencidos de que el problema de la vivienda en México no solo es de rezago habitacional, sino también de fragilidad de la economía familiar. Cuando llegamos sabíamos que teníamos que transformar el sistema. La pregunta era cómo.

Algunos creían que la única opción era continuar con los subsidios federales y, por ende, el modelo expansivo de vivienda. Seguir con el perverso esquema que les permitió construir fraccionamientos en medio de la nada, sin servicios, con créditos otorgados mediante permisos provisionales. Nos aseguraban que sin esos subsidios condenaríamos a la pobreza a millones de mexicanos.

En el otro extremo, nos encontramos con personas deseosas de regresar a los tiempos en los que el Infonavit construía, obviando la corrupción que engendró ese modelo y que durante años implicó cuantiosas pérdidas económicas para el Instituto.

Reconocemos que existen argumentos válidos a favor de ambas posturas pero ninguno representa la verdadera transformación.

Debido a que la construcción de vivienda representa el seis por ciento de la economía nacional y aporta 2.4 millones de empleos formales, estamos convencidos de que tiene mucho más sentido fortalecer lo que funciona bien y arreglar, de raíz, lo que no sirve. Eso es lo que logramos con la aprobación de la reforma a la Ley del Infonavit la noche del pasado miércoles.

Fruto de un diálogo informado, constructivo y generoso con el Ejecutivo, el Legislativo y en el seno del tripartismo, esta reforma nos obliga a poner primero a las y los trabajadores de México.

Se abren nuevas posibilidades para que usen su dinero para incrementar su patrimonio, con total libertad, sin intermediarios y en la medida de sus necesidades. Los trabajadores decidirán cómo y dónde quieren vivir, o construir su propia casa o remodelarla. También van a poder usar su ahorro como garantía para otras operaciones financieras.

La reforma dotará a los trabajadores de más y mejor información para que escojan la casa que más les guste y convenga: viviendas en la ubicación de su preferencia, construidas con materiales adecuados para el clima de su región y con los servicios y espacios públicos idóneos. Trabajaremos en sistemas de información que les permitan conocer los precios y la calidad de los materiales.

Como lo ha reiterado el Presidente, la reforma dará tranquilidad a los trabajadores de que recibirán su dinero directamente, y de que estarán protegidos de intermediarios nocivos que generan publicidad engañosa.

Se aprobó una reforma que también beneficia la competencia en el sistema de financiamiento hipotecario, permitiendo al Infonavit ofrecer más soluciones para los derechohabientes.

En resumen, una reforma que otorga a los trabajadores más seguridad, autonomía y libertad. Más seguridad frente a intermediarios y sobre el patrimonio de sus familias, más autonomía sobre su proyecto de vida, y más libertad para decidir lo que más les conviene.

Agradezco al Congreso de la Unión por su compromiso, su labor y visión para hacer posible el sueño de millones de mexicanos.

Señoras y señores asambleístas, consejeras y consejeros: Muchas felicidades. Logramos traducir la visión del Presidente en una reforma que contribuirá a la reactivación económica y beneficiará a millones de trabajadores.

A dos años del inicio de esta Administración, sentamos las bases de la transformación del Infonavit y, de la mano del secretario Román Meyer, contribuimos a la transformación de la política de vivienda en México.

Pusimos primero a los trabajadores más pobres con programas como Responsabilidad Compartida –que ha beneficiado a más de 258 mil acreditadas y acreditados–, e incrementamos los montos máximos de crédito.

Creamos nuevas líneas de financiamiento como Unamos Créditos. Lanzamos productos como ConstruYO y duplicamos el monto máximo de crédito de Mejoravit para abatir el rezago habitacional.

Que quede claro, en este Infonavit nadie se queda fuera. En el tripartismo cabemos todos. Pero entendiendo la transformación como una condición necesaria para materializar el derecho de millones de mexicanos a una vivienda digna.

No cederemos a la presión de las fuerzas del pasado que se resisten al cambio por costumbre, por miedo o porque se rehúsan a perder los privilegios que gozaron durante años. Incluso quienes defienden sus negocios personales.

Estamos logrando una transformación que será profunda e irreversible. Poniendo en el centro a los trabajadores y construyendo una institución más sólida y transparente, pero sobre todo más social y humana.

Hoy el Infonavit es propiedad de las y los trabajadores. Ningún interés económico, gremial, burocrático o personal está por encima del interés de sus derechohabientes y acreditados. Lo que sigue es la consolidación de esta transformación.

De entrada, tendremos 120 días a partir de que se promulgue la reforma para traducirla en normas y productos financieros que materialicen la visión de un Infonavit que pone primero a los trabajadores.

También estamos por lanzar el nuevo crédito en pesos, con una tasa más baja y condiciones que darán mucha tranquilidad a nuestros acreditados.

Los créditos para trabajadores con ciclos laborales provisionales o intermitentes también contribuirán a extender la red de seguridad social que ofrece el Instituto y que históricamente ha estado limitada por reglas decididas desde un escritorio en la Ciudad de México.

Asimismo, seguiremos con la transformación interna, perfeccionando procesos y adecuándonos a un mercado laboral cambiante y flexible, permeando una nueva cultura organizacional basada en la legalidad, la honestidad y el respeto.

En meses recientes, ha circulado información falsa que en algunas áreas ha generado preocupación, más aún cuando en estas fechas se trata la negociación anual del contrato colectivo de trabajo.

Ante esta situación, quiero decirles a todas y todos nuestros trabajadores que estén tranquilos. Nuestra administración tiene la mejor disposición al diálogo y como ha ocurrido siempre, llegaremos a un acuerdo con el Sindicato en beneficio de todas y todos. Nuestra fortaleza es actuar siempre con responsabilidad y en el marco de la ley.

Es gracias a ustedes, a quienes llevan meses trabajando en casa y a quienes no han dejado de atender presencialmente a nuestros acreditados, que hoy el Infonavit está muy cerca de alcanzar la meta de colocación que nos fijamos al inicio de la emergencia sanitaria. Es también por ustedes que a la fecha recaudamos más recursos que el año pasado.

Les reitero mi agradecimiento. Recuerden que su labor y esfuerzo son los instrumentos fundamentales de la transformación que impulsamos. Esta Administración lo tiene muy claro y nunca traicionará su confianza, a todos les mando un abrazo fraterno.

Vienen meses llenos de trabajo. Que por fin veamos la luz al final del túnel de la pandemia no implica que podamos bajar la guardia. Que la economía se empiece a recuperar no es garantía de que se recuperarán todos los empleos perdidos. Que se apruebe una reforma histórica sirve de poco si no se traduce en beneficios tangibles para las y los trabajadores. Todo eso y más tenemos la responsabilidad de hacer quienes tenemos el honor de ocupar puestos directivos en este noble Instituto.

Estoy seguro de que su servidor y todo el equipo de casi 5 mil trabajadores estamos listos para el reto, y estamos convencidos de que contaremos con el compromiso de los tres sectores que integran los órganos de gobierno emanados de esta Asamblea y del Consejo.

Si hoy el Infonavit es una institución más fuerte y solidaria, capaz de poner primero a los trabajadores, es gracias a las medidas que hemos impulsado a lo largo de estos dos años de trabajo.

Gracias a todos por participar en esta misión y por ser parte del nuevo comienzo del Infonavit.

Sigamos trabajando por y para los trabajadores de México.

Muchas gracias.

Carlos Martínez Velázquez

Director General del Infonavit