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Fracasamos los chilangos

Los ciudadanos tenemos la culpa por dejados… Gobierno y legislativo capitalinos no fueron capaces ni de armar un buen proyecto, ni de alcanzar los acuerdos necesarios para sacar adelante un nuevo Programa General de Desarrollo Urbano que mucha falta le hace a la Ciudad de México.

Y es que sencillamente es increíble que después de décadas en que la planeación urbana de la capital del país se hace con base en parches a instrumentos más que evidentemente obsoletos, los políticos capitalinos parecieran ser los únicos que no se dan cuenta del monumental absurdo de que una Ciudad como la que suponemos es la capital del país, no tenga los instrumentos de planeación y regulación adecuados para conducir su desarrollo urbano.

No hay alegato que valga de parte de gobierno y legisladores… Falló el gobierno porque no supo armar un buen proyecto y, sobre todo, por ser incapaz de alcanzar los acuerdos indispensables para perfeccionar la iniciativa en todo el tiempo que tuvieron para hacerlo.

Y fallaron los legisladores locales, porque en sus afanes partidistas dejaron a un lado el interés ciudadano para dedicar todo su entusiasmo a defender sus banderas políticas.

Apenas el jueves pasado los legisladores regresaron el proyecto al gobierno capitalino con una muy larga serie de correcciones…

Y lo triste, es que en un acto de sensatez y responsabilidad, lo mejor que podría hacer el gobierno capitalino es, como dirían los cronistas del fútbol americano, comerse el balón para que corra el reloj hasta el fin de la administración, y dejar esas cosas de sacar adelante un nuevo PGDU para los próximos jugadores.

Y si esa comida de balón ya aparecía como lo más sensato cuando quedan poco más de tres meses para elegir tanto al próximo jefe de gobierno capitalino, como a la próxima generación de legisladores chilangos, más evidente aún resulta en medio de un ambiente político en que empezando por el actual jefe de gobierno, y siguiendo con muchos de los miembros de la actual Asamblea Legislativa, se van a ir, si no es que ya se fueron, de chapulines en busca de un nuevo cargo en la próxima administración.

Sería insensato pensar que en el tiempo que le queda a lo que queda del actual gobierno, debieran gastar tiempo en hacer modificaciones a un documento que de todas formas difícilmente saldría aprobado en lo que queda de la actual legislatura.

Ni modo… Fracasamos los chilangos por agachones… Por no saber exigir resultados a gobierno y legislativo y por permitir que no dieran importancia a algo tan relevante como actualizar la hoja de ruta que debiera guiar la transformación de la que además de ser una de las zonas urbanas más grandes del mundo, es además el corazón económico del país.

Ni modo… Nos queda el consuelo de todavía tener la oportunidad de exigir que quienes aspiren a gobernar o ser legisladores por la ciudad, asuman el compromiso de generar los instrumentos de planeación y regulatorios que permitan hacer de este montón de ladrillos que mal llamamos ciudad, una zona urbana pujante y poderosa que responda a los objetivos que tenemos quienes la vivimos.

Necesitamos que la próxima administración tenga un proyecto de ciudad y que lo haga valer impulsando la formalización de los instrumentos que permitan orientar el barco.

Es un reto para gobernantes y legisladores, pero sobre todo para los chilangos, que no podemos seguir siendo meros espectadores de los procesos que habrán de definir la calidad de vida y la competitividad económica de la que aun orgullosamente de vez en cuando volvemos a llamar la ciudad de los Palacios.

 



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.