Por Luis Javier Flores Cancino*
Tomar una plaza pública, cerrar sus vialidades aledañas al tránsito de los automóviles, fomentar el arte a través de la música de un buen jazz, es lo más parecido a una peculiar forma de generar protesta; de hacerse notar y levantar la mano en señal de presencia. ¿Dónde es posible esto? En el espacio público.
No se trata de una protesta política, es una invitación a la diversidad de conciencia, es una abstracción de la protesta que puede asemejarse a una obra de arte de Jackson Pollock, quizás hasta muy parecido a su obra convergence, por el deseo de expresar libertad a través de la música.
La protesta va más allá al dejar fuera de circulación a los automóviles que circulan por la zona y cambiar el uso de la vialidad por el de sentarse a tomar un vino, una cerveza o simplemente relajarse a escuchar jazz.
Cuando entendemos al espacio público y sus cuantiosas formas de uso, gana la democracia. Al final, la diversidad es inclusión, entre más diversas sean las iniciativas, las ciudades se vuelven más incluyentes y por lo tanto, humanas.
El resultado salta a la vista, la gente quiere volver a tomar el espacio público para poéticamente, protestar.
*Arq. Luis Javier Flores Cancino
Subsecretario de Desarrollo Urbano y Proyectos de la Secretaría de Infraestructura del Estado de Chiapas