La ONU advirtió que la crisis de vivienda y la desigualdad urbana amenazan la dignidad y los derechos de millones de personas
En el marco de la 13° sesión del Foro Urbano Mundial (WUF13), Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, alertó sobre el crecimiento de la exclusión urbana, la falta de acceso a vivienda adecuada y el impacto que la crisis climática está teniendo sobre las ciudades y las poblaciones más vulnerables.
El representante de la ONU señaló que actualmente más de 1,000 millones de personas viven en asentamientos informales alrededor del mundo, mientras millones más enfrentan condiciones de hacinamiento, desalojos o viviendas que no cumplen con estándares mínimos de seguridad y habitabilidad.
La vivienda como un derecho humano
En ese sentido, Türk advirtió que la vivienda no debe entenderse únicamente como un bien de mercado, sino como un derecho humano fundamental vinculado con la dignidad, la salud, la seguridad y el acceso a oportunidades.
“La vivienda adecuada es la base de una vida digna. Sin ella, otros derechos humanos se vuelven más difíciles de alcanzar. Cuando las personas carecen de un hogar seguro, accesible y resiliente, también se limita su acceso a la educación, al trabajo, a la salud y a una vida en comunidad”, afirmó el Alto Comisionado.
Asimismo, destacó que las ciudades enfrentan desafíos cada vez más complejos derivados del cambio climático, el crecimiento acelerado de la urbanización y el aumento de la desigualdad económica, factores que están profundizando las brechas sociales en distintas regiones del mundo.
Crisis climática y desigualdad urbana
Por otro lado, el funcionario de la ONU subrayó que los fenómenos climáticos extremos afectan con mayor severidad a las personas que habitan en asentamientos precarios o en zonas expuestas a riesgos naturales, por lo que llamó a impulsar modelos urbanos más resilientes e inclusivos.
“Podemos construir soluciones de vivienda sostenibles si colocamos los derechos humanos en el centro de la planificación urbana. Las ciudades deben diseñarse pensando en las personas, especialmente en quienes históricamente han sido excluidos de las oportunidades urbanas”, expresó Türk.
De igual forma, enfatizó que el desarrollo urbano debe priorizar a las personas y no únicamente la rentabilidad económica de los proyectos inmobiliarios o de infraestructura.
Además, pidió fortalecer la cooperación entre gobiernos, organismos internacionales, sector privado y sociedad civil para garantizar ciudades más equitativas, con acceso a servicios básicos, espacios públicos de calidad y vivienda asequible.
El futuro de las ciudades
Finalmente, el Alto Comisionado señaló que las decisiones urbanas que se tomen en los próximos años serán determinantes para enfrentar tanto la crisis habitacional como los efectos del cambio climático.
“Tenemos la oportunidad de construir ciudades más inclusivas, sostenibles y resilientes. Pero para lograrlo debemos reconocer que la vivienda adecuada no es un privilegio, sino un derecho humano que debe garantizarse para todas las personas”, concluyó el funcionario de la ONU.









