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Energía e infraestructura presionan el crecimiento industrial en México

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La creciente demanda de electricidad y la presión sobre la logística exponen los límites del crecimiento industrial, pese al avance del Plan México

El crecimiento industrial en México comienza a enfrentar límites operativos. Aunque el país consolida su papel dentro del nearshoring, la disponibilidad de energía eléctrica y la capacidad logística condicionan la llegada de nuevas inversiones en distintas regiones.

De acuerdo con el Índice de Desarrollo Industrial (IDI) 2025 de Finsa, los principales corredores manufactureros del país, ubicados en el norte y el Bajío, concentran la mayor presión sobre la red eléctrica. Estados como Nuevo León, Chihuahua y Coahuila, que lideran en actividad industrial y exportaciones, también enfrentan una demanda creciente de energía derivada de ampliaciones de plantas y nuevas instalaciones.

En paralelo, entidades como Querétaro, Guanajuato y Jalisco mantienen un ritmo sostenido de crecimiento industrial, lo que incrementa la necesidad de infraestructura energética y de transporte para sostener operaciones de manufactura avanzada.

En contraste, el centro del país y algunas regiones del sur y sureste muestran menor presión inmediata, pero también enfrentan rezagos estructurales que limitan su capacidad para integrarse plenamente al ciclo de relocalización productiva. Aunque el Estado de México fortalece su posición logística con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), persisten desafíos en conectividad y eficiencia.

A nivel portuario, el dinamismo de Lázaro Cárdenas y Veracruz mejora la salida de mercancías y amplía las opciones logísticas; sin embargo, el incremento en los flujos comerciales comienza a exigir modernización en corredores estratégicos.

En este contexto, el Plan México plantea impulsar infraestructura y fortalecer condiciones para la inversión. No obstante, la capacidad real de los estados para absorber nuevos proyectos depende cada vez más de factores estructurales, particularmente el suministro energético confiable y la eficiencia logística.

El IDI 2025 también advierte que la falta de información actualizada en indicadores como energía limpia e intensidad energética limita la evaluación del desempeño industrial, en un entorno donde la sostenibilidad comienza a influir en decisiones de inversión.

De esta manera, el desarrollo industrial del país avanza con una base regional consolidada en el norte y el Bajío, pero con desafíos en energía e infraestructura que podrían frenar su expansión. La siguiente fase del nearshoring no dependerá sólo de la ubicación, sino de la capacidad operativa de cada entidad para sostener el crecimiento.

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Redacción Centro Urbano


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