El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar contempla un impulso adicional equivalente a 2% del PIB en 2026
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026–2030, el cual contempla una inversión pública y mixta por 5.6 billones de pesos a lo largo del sexenio, con el objetivo de detonar el crecimiento económico, fortalecer la producción nacional y mejorar la calidad de vida de la población.
Durante la ‘Mañanera del Pueblo’, Édgar Amador Zamora, titular de la SHCP, explicó que, tan solo en 2026, la inversión en infraestructura alcanzará 2.5% del PIB, a lo que se sumará un esfuerzo adicional equivalente a 1.9% del PIB, es decir, alrededor de 722,000 millones de pesos.
Asimismo, indicó que el plan prioriza ocho sectores estratégicos, entre los que destacan energía, que concentrará 54.1% de la inversión total, seguida de trenes (15.6%), carreteras (13.9%), puertos (6.5%) y salud (6.2%), mientras que agua, educación y aeropuertos completan el esquema de inversión.
Planeación y rectoría del Estado
Uno de los ejes centrales del plan es el fortalecimiento de la planeación estratégica, a través de un Consejo de Planeación de la Inversión, coordinado por la Presidencia de la República, que se encargará de priorizar proyectos, dar seguimiento y asegurar su ejecución oportuna.
Y, de igual manera, se contempla la creación de nuevos vehículos de inversión, la actualización del marco normativo y la conformación de una Base de Datos Nacional de Proyectos, con información técnica y financiera que permitirá dar certidumbre tanto al sector público como a inversionistas privados.
Inversión mixta y nuevos esquemas
Además, Amador detalló que el plan también apuesta por esquemas de inversión mixta, distintos a las concesiones tradicionales.
Bajo este modelo, el Estado mantiene la propiedad y rectoría de los proyectos estratégicos, mientras que el capital privado permite acelerar su desarrollo sin comprometer las finanzas públicas.
Entre los ejemplos mencionados se encuentran la adquisición de las 13 plantas de Iberdrola, el Aeropuerto de Tepic y la carretera Las Varas–Compostela, proyectos que, de acuerdo con Hacienda, reflejan una colaboración público-privada orientada al bienestar social y la soberanía energética y territorial.
Impacto regional y certidumbre financiera
El Gobierno destacó que la planeación de largo plazo permitirá finanzas públicas sanas, al tiempo que impulsará el desarrollo regional, especialmente en estados y municipios con mayores rezagos en conectividad e infraestructura básica.
Finalmente, se subrayó que el plan busca acelerar las inversiones del Plan México, generar empleos mejor remunerados y establecer una ruta de crecimiento sostenido basada en infraestructura estratégica, con transparencia y seguimiento puntual de los proyectos.









