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Poner a salvo las inversiones

Cada vez se hacen menos casas...

Supongo que no hay dudas respecto a la importancia que tiene la industria inmobiliaria para el futuro de México.

Entonces cabe muy bien la siguiente pregunta…

¿Se han puesto a pensar de dónde vienen los recursos que durante los años recientes han permitido el exitoso desarrollo del sector inmobiliario mexicano?

Seguro que sí… Es tema que quienes algo tienen que ver con esta actividad deben hacer con relativa frecuencia para entender sobre que cimientos está parado el sector.

Y no me vayan a salir con que el sector se mueve por una combinación de recursos públicos y privados, porque la realidad es que en su inmensa mayoría, los recursos que mueven a la industria inmobiliaria mexicana son privados.

Y si reconocemos esta inobjetable realidad resulta muy fácil entender la importancia de que existan condiciones que permitan atraer y mantener inversiones.

No hay que perder de vista que el sector inmobiliario se traduce en un mercado que, como todo mercado, se forma de dos variables: oferta y demanda.

Y que la demanda se potencializa en la medida en que existe financiamiento para los compradores, en tanto que la oferta depende del capital de los desarrolladores aunado a los créditos que pueda tomar para financiar su producción.

Esto exige condiciones que transmitan confianza tanto a las instituciones financieras que otorgan el financiamiento a compradores y constructores, lo mismo que a la larga lista de instancias que conforman las bolsas de capital que necesitan los empresarios del sector.

No hay que perder de vista que ya han cambiado los tiempos en que la aportación del suelo, el capital propio o el clásico “Friends and Family”, eran los únicos vehículos que tenían a su alcance los desarrolladores para hacerse de capital.

Hoy existen muchas opciones que incluyen la bolsa de valores, para los más grandes, pero que incluyen también modelos que ganan mercado como los fondos de inversión o esquemas fintech, como sería el caso de los modelos de crowd funding.

Pero el caso es que todos requieren confianza… Lo mismo el banco que presta a compradores o constructores, que el inversionista que tiene su lana metida en acciones, deuda o el CKD de una viviendera.

Y ojo… Que también requiere confianza el desarrollador que va a invertir y a convencer a otros de hacerlo…

Por eso no está de más hacer la misma pregunta a quienes van a llegar a ocupar cargos públicos relacionados con el sector, ¿Se han puesto a pensar de dónde vienen los recursos que durante los años recientes han permitido el exitoso desarrollo del sector inmobiliario mexicano?

Porque el hecho es que para cumplir un objetivo social se necesita músculo… Y en este caso este músculo existe y para seguir trabajando solo pide confianza…

Será cuestión de que la nueva administración profundice en traducir su proyecto en mensajes que permitan construir la confianza que sirva para mantener e incrementar las inversiones que hacen falta para mantener el dinamismo de un sector inmobiliario que desarrolla los proyectos que habrán de servir para atender una demanda social y cumplir los objetivos de su programa de gobierno.



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.