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Día Mundial del Agua: La respuesta está en la naturaleza

El 80% de las aguas residuales que generamos vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada

Como cada año, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, que tiene como objetivo concientizar sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de la misma.

El tema de la conmemoración 2018 es ‘La naturaleza al servicio del agua’, centrado en explorar como la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea la escasez del agua.

Apenas el 2.6% del planeta está cubierto de vegetación, la presencia de zonas húmedas o la existencia de bosques son elementos que influyen en el ciclo del agua, y los que pueden actuar para aumentar tanto la cantidad como la calidad de agua disponible.

Se estima que las zonas húmedas pueden por sí solas retirar entre 20 y 60% de los metales contenidos en el agua y retener entre 80 y 90% de los sedimentos de las aguas de escorrentía.

De acuerdo con Un Water, mundialmente más de 80% de las aguas residuales que generamos se vierte en ríos o en el mar sin ser tratada ni reciclada y 1,800 millones de personas consumen agua de alguna fuente contaminada, lo cual pone en riesgo de contraer enfermedades como el cólera, la disentería o la polio.

El agua es un elemento vital, para ello los recursos hídricos, y el uso de infraestructuras verdes, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.

Los problemas medioambientales, al igual que el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren alrededor del mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos.

Las soluciones naturales pueden ser la respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Aún queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida.