De acuerdo con Fernanda Lonardoni, el mundo enfrenta una oportunidad histórica para avanzar hacia ciudades más cercanas, incluyentes y resilientes
Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica, aseguró que las ciudades viven un momento crítico, marcado por crisis simultáneas —vivienda, movilidad, migración y cambio climático—, pero también por una oportunidad histórica para corregir el rumbo del desarrollo urbano.
Durante una sesión de En Red con Centro Urbano, Lonardoni destacó que en 2026 se cumplen 10 años de la adopción de la Nueva Agenda Urbana (NAU), cuyo principal logro es el colocar a las ciudades en el centro de la agenda global de desarrollo.
“Hace 10 o 15 años no era un hecho que las ciudades fueran un tema central en la discusión global. Hoy no lo cuestionamos, pero ese cambio de paradigma es resultado directo de la Nueva Agenda Urbana”, señaló.
De la planeación sectorial a las personas en el centro
Uno de los avances más relevantes, explicó Lonardoni, ha sido abandonar una visión tecnocrática y sectorial del desarrollo urbano para entender a las ciudades como sistemas complejos e interconectados, donde las políticas públicas deben evaluarse por su impacto directo en la calidad de vida.
“El gran cambio ha sido centrar la planeación en las personas: no solo diseñar políticas para ellas, sino involucrarlas en los procesos de decisión. Al final, la pregunta es cómo cambian estas acciones la vida cotidiana”, afirmó.
En ese sentido, destacó el papel de América Latina como una de las regiones más descentralizadas del mundo, con gobiernos locales cada vez más conscientes de su rol en la implementación de agendas globales.
Gobiernos locales, actores clave del desarrollo urbano
Asimismo, Lonardoni recordó que uno de los grandes aprendizajes de la Agenda 2030 fue reconocer que sin la participación activa de los gobiernos locales, los objetivos globales simplemente no avanzan.
“Son los gobiernos más cercanos a las personas. No vamos a lograr ninguna agenda global si ellos no están al centro de la implementación”, dijo.
Esta mayor claridad, añadió, ha permitido construir un lenguaje común entre ciudades de contextos muy distintos, desde América Latina hasta Europa, África o Medio Oriente, facilitando el intercambio de experiencias y soluciones.
Cercanía, calidad de vida y nuevos modelos urbanos
Otro de los ejes que ha ganado fuerza en la última década es el urbanismo de la cercanía, pues modelos como la ‘ciudad de 15 minutos’ comienzan a replicarse y adaptarse en distintas regiones del mundo.
La especialista puso como ejemplo el reciente anuncio de Dubái para avanzar hacia ciudades de 20 minutos, reconociendo que la lejanía entre vivienda, empleo y servicios tiene costos humanos, económicos y ambientales muy altos.
“Pasar dos o tres horas diarias en traslados no es normal. Es un modelo urbano que impacta la salud, el medio ambiente y la productividad. La cercanía no es una moda, es una necesidad”, sostuvo.
México: avances, retos y una oportunidad histórica
En el caso de México, la representante de ONU-Habitat reconoció avances importantes, particularmente con el Programa de Vivienda para el Bienestar (PVB), uno de los pocos en el mundo con una escala comparable a los de Brasil.
“Hay menos de 10 países que hoy están impulsando programas de vivienda de esta magnitud. México tiene una oportunidad enorme, siempre y cuando se aprenda de los errores del pasado, especialmente en términos de ubicación y acceso a servicios”, advirtió.
También señaló la importancia de preparar los territorios ante las grandes inversiones en infraestructura, polos de desarrollo y relocalización industrial, para evitar repetir esquemas de crecimiento desordenado.
Planeación flexible ante crisis permanentes
De igual manera, indicó que fenómenos como la migración, el cambio climático y el crecimiento urbano acelerado obligan a replantear las herramientas tradicionales de planeación.
“Necesitamos marcos de decisión más flexibles, basados en datos, capaces de adaptarse a cambios que ya no son excepcionales, sino permanentes”, explicó.
En ese contexto, ONU-Habitat trabaja actualmente con más de 30 municipios y ocho estados en México para apoyar procesos de planeación urbana, vivienda, resiliencia y gestión de riesgos.
La próxima década: ciudades como espacios de bienestar
De cara a los próximos 10 años, Lonardoni aseguró que el éxito de la Nueva Agenda Urbana no puede medirse solo en crecimiento económico.
“Las ciudades generan más del 80% del PIB, pero antes que máquinas de producción son espacios donde viven personas. El reto es equilibrar indicadores económicos con indicadores de bienestar”, afirmó.
Vivienda adecuada, movilidad eficiente, espacios públicos de calidad y participación ciudadana serán, dijo, los pilares para construir ciudades más justas, resilientes y humanas.









