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La vivienda como eje del bienestar y el crecimiento en 2026

Opinión | Perspectivas 2026 |

Por Ing. Carlos Eduardo Ramírez Capó*

El 2026 se perfila como un año muy dinámico para el sector vivienda en México. No solo por el contexto económico y social que atraviesa el país, sino porque estamos frente a una coyuntura que nos obliga a replantear cómo entendemos, planeamos y desarrollamos la vivienda como un componente esencial del bienestar y del crecimiento económico.

Desde la perspectiva de quienes formamos parte de la industria formal de la vivienda, el escenario hacia 2026 es complejo y retador, pero también lleno de oportunidades. La demanda de vivienda en México sigue siendo sólida y estructural. Millones de familias buscan una solución habitacional formal, bien ubicada y accesible. Esa necesidad no es coyuntural ni temporal; es una realidad permanente que exige respuestas de largo plazo.

En este contexto, la vivienda vuelve a colocarse como uno de los motores más relevantes del desarrollo nacional. Su impacto va mucho más allá de la construcción: activa cadenas productivas, genera empleo formal, impulsa economías regionales y contribuye de manera directa a la cohesión social. Apostar por la vivienda es apostar por ciudades más ordenadas, por comunidades más fuertes y por un país más equitativo.

Las perspectivas para 2026 son positivas, particularmente por la convergencia de varios factores. Por un lado, el crecimiento del empleo formal y la continuidad de proyectos industriales y logísticos en distintas regiones del país están generando una nueva dinámica territorial. Por otro, existe una agenda pública que reconoce cada vez más a la vivienda como un eje del bienestar y del desarrollo urbano. Esta combinación abre una ventana de oportunidad para atender el rezago habitacional de manera más decidida y coordinada.

Uno de los elementos más relevantes hacia 2026 será la mayor alineación entre el sector público, el sector financiero y la iniciativa privada. Cuando estos actores trabajan bajo una visión común, se generan condiciones para incrementar la producción de vivienda en todos los segmentos: desde la vivienda del bienestar hasta la vivienda media y residencial. Esa diversidad es fundamental para responder a las distintas realidades sociales y económicas del país.

El financiamiento seguirá siendo un pilar clave. Los organismos nacionales de vivienda han mostrado disposición para fortalecer esquemas accesibles para trabajadores de ingresos bajos y medios, así como para dar continuidad a programas que brindan estabilidad al mercado. De igual forma, la banca comercial mantiene una presencia activa, con productos competitivos y una visión de mediano plazo que acompaña la recuperación económica. Todo ello contribuye a un entorno de mayor liquidez y mejores oportunidades para las familias mexicanas.

Sin embargo, sería un error pensar que los retos están resueltos. El principal desafío del sector vivienda no está en la demanda ni en la capacidad técnica de la industria, sino en los obstáculos estructurales que dificultan construir más y mejor. La disponibilidad de suelo, volúmenes de agua para uso público urbano, energía eléctrica, procesos regulatorios extensos, falta de actualización en planes de desarrollo urbano municipales y la fragmentación de políticas públicas, siguen siendo barreras que limitan el potencial del sector.

Si queremos que 2026 marque un punto de inflexión, es indispensable avanzar hacia un modelo de desarrollo urbano más ordenado, donde la vivienda esté integrada a la movilidad, al empleo y a la infraestructura. La vivienda bien localizada no solo mejora la calidad de vida de las familias, también reduce costos sociales y ambientales a largo plazo. Esta visión debe ser compartida por todos los niveles de gobierno y por los actores involucrados en el desarrollo del territorio.

Desde CANADEVI hemos sido claros: la industria está lista para asumir un papel protagónico en la solución del problema habitacional. Contamos con experiencia, capacidad técnica e innovación para desarrollar vivienda de calidad, sustentable y acorde a las necesidades actuales. Lo que se requiere es un entorno de certidumbre, reglas claras y procesos más ágiles que incentiven la inversión productiva y responsable.

El 2026 no debe verse solo como un año más, sino como una oportunidad para consolidar una política de vivienda integral, con visión de largo plazo. Construir vivienda no es únicamente edificar casas; es construir comunidad, desarrollo y futuro. Si logramos alinear esfuerzos y decisiones, el sector vivienda puede convertirse en uno de los grandes pilares del crecimiento económico y del bienestar social en México.

Desde la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, refrendamos nuestro compromiso de sumar, proponer y construir. Estamos convencidos de que el 2026 puede ser una etapa de grandes resultados donde las personas y las familias mexicanas esten en el centro del desarrollo y del bienestar.

*Ing. Carlos Eduardo Ramírez Capó

Presidente Nacional de CANADEVI

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