Por Paulette Lecuona*
Durante los últimos años, el sector inmobiliario corporativo navegó por aguas inciertas. Se leían titulares sobre el «fin de la oficina». Sin embargo, los datos del cierre de 2025 nos cuentan una historia muy diferente, no están ante la extinción del espacio de trabajo, sino ante su evolución más sofisticada.
Para el cuarto trimestre de 2025 la Ciudad de México se muestra resiliente. Cerramos el año con una ocupación general del 83.66% y, lo más importante, con una absorción neta positiva de casi 30,000 metros cuadrados. En términos simples, hoy las empresas están ocupando más espacio del que desocupan. El mercado no solo se ha estabilizado; está respirando de nuevo.
Al analizar la composición de la industria, vemos que el sector financiero sigue siendo la columna vertebral de la capital, representando casi el 30% de la ocupación total. Esto nos habla de una madurez económica que busca certeza. Tuvimos grandes transacciones en el último trimestre, que tomando más de 16,000 metros cuadrados en Reforma o las tecnológicas consolidándose en Polanco, confirman que los corporativos globales siguen apostando por la presencia física.
El dato más revelador no es el cuánto, sino el dónde. Polanco cierra el año con una ocupación rozando el 90% y precios superiores al promedio de mercado ($24.81 USD/m²). Esto valida la tendencia del Flight to Quality, las empresas están dispuestas a pagar por ubicaciones premium, eficiencia y conectividad.
Por otro lado, es crucial desmitificar la situación de Santa Fe. A menudo juzgado con dureza, este sub mercado sigue siendo el gigante de la ciudad con un inventario de 1.4 millones de metros cuadrados. Lejos de estancarse, Santa Fe mostró una absorción neta positiva y mantiene un precio competitivo de $21.95 USD/m². Esto significa que sigue siendo un destino atractivo para quienes buscan edificios de altas especificaciones a costos racionales.
Lo que vimos en 2025 y proyectamos para 2026 no es un regreso a las oficinas de 2019. Es un renacimiento basado en la calidad. Los tomadores de decisiones ya no buscan solo un techo; buscan ecosistemas. Buscan edificios que justifiquen el traslado de sus colaboradores, espacios que ofrezcan bienestar, tecnología y comunidad.
La tasa de disponibilidad del 16.34% ya no debe leerse como vacío, sino como oportunidad. Oportunidad para que las empresas que han crecido den el salto a oficinas Clase A+ que realmente reflejen su cultura.
La lección de este cierre de año es clara; la oficina no murió, simplemente elevó sus estándares. Y en ese nuevo nivel de exigencia, la Ciudad de México está más viva que nunca. Como desarrolladores tenemos que entender las necesidades del mercado, anticiparnos a las mismas y edificar espacios que favorezcan la interacción, productividad y salud, esto en un ambiente interconectado con toda la ciudad.
*Paulette Lecuona
Directora Comercial de Grupo FREL









