Aunque el nearshoring fortalece a Norteamérica como bloque productivo, Texas avanza a un ritmo de crecimiento muy superior al de México
El fenómeno del nearshoring continúa reconfigurando las cadenas de suministro en Norteamérica y consolidando a la región como un bloque estratégico frente a las tensiones geopolíticas globales.
Sin embargo, al interior del bloque persisten contrastes, pues, mientras Texas mantiene un crecimiento económico acelerado, México enfrenta retos estructurales para aprovechar plenamente esta tendencia.
De acuerdo con un análisis de Aztlan Equity Management, Texas registra un crecimiento anual cercano al 6%, un ritmo comparable al de economías emergentes como China, impulsado por su capacidad para atraer inversión industrial, infraestructura logística y talento especializado.
En contraste, México avanza a un paso más moderado en la captación de capital y el desarrollo de proyectos estratégicos vinculados al nearshoring.
“La política puede generar ruido, pero la lógica industrial genera utilidades”, señaló Alejandro Garza Salazar, director de Inversiones y fundador de la firma, y destacó que las empresas estadounidenses priorizan costos, eficiencia operativa y seguridad geopolítica, factores que siguen posicionando a Norteamérica como la región más competitiva para relocalizar procesos productivos.
Asimismo, subrayó que el nearshoring ha dejado de concentrarse únicamente en manufactura tradicional y ahora abarca sectores estratégicos como semiconductores, ciberseguridad y tecnología avanzada, lo que amplía el universo de oportunidades para inversionistas institucionales y privados.
México: socio clave, pero con retos pendientes
A pesar de los contrastes con Texas, los indicadores macroeconómicos confirman que México mantiene un papel relevante dentro del bloque regional. En 2025, la Inversión Extranjera Directa en el país alcanzó un récord de 41,000 millones de dólares, lo que refuerza su posición como socio estratégico de Estados Unidos.
No obstante, Aztlan Equity advirtió que el desafío para México será traducir ese flujo de capital en mayor crecimiento sostenido, infraestructura industrial y certidumbre regulatoria, factores clave para competir con regiones como Texas en la atracción de nuevos proyectos.
“El nearshoring no solo está transformando la industria en Norteamérica, también abre un horizonte de oportunidades para los inversionistas. México tiene ante sí la posibilidad de redefinir su papel en la economía global si logra capitalizar esta tendencia estructural”, concluyó Garza Salazar.









