Fibra Storage destinó 55 mdp a dos adquisiciones; suma 36 propiedades en operación y mantiene ocho reservas para desarrollo
Fibra Storage inició 2026 con dos movimientos en su portafolio: incorporó una sucursal de minibodegas en Juriquilla, Querétaro, y concretó la compra de un inmueble en Tijuana, Baja California, operación que formalizó mediante escritura pública.
De acuerdo con SiiLA, la fibra destinó 55 millones de pesos (mdp) a ambas transacciones y alcanzó 36 propiedades en operación. A la par, conserva al menos ocho terrenos para desarrollo, lo que respalda su estrategia de crecimiento gradual.
En términos geográficos, el portafolio mantiene una concentración cercana a 81% en el centro del país. Sin embargo, la incorporación del activo en Querétaro elevó de cinco a seis su presencia en el Bajío, mientras que la inversión en Tijuana marca su entrada al noroeste, una región donde no tenía exposición.
De acuerdo con cifras de SiiLA Fibra Analytics, entre el tercer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2025, el fideicomiso registró tasas compuestas de crecimiento de alrededor de 22% en ingresos y 25% en NOI. En comparación, los principales Fibras listados en la Bolsa Mexicana de Valores (BVM) reportaron avances cercanos a 12% y 11%.
Aunque parte de la brecha se explica por la escala inicial del portafolio, el comportamiento también se relaciona con la dinámica del segmento. El self-storage opera con contratos de corta duración y ajustes tarifarios más ágiles, respaldados por una demanda urbana constante. Esta estructura genera una exposición distinta frente a los ciclos que inciden en activos industriales, corporativos o comerciales.
Así, el avance de Fibra Storage no solo amplía la oferta de vehículos especializados en el mercado bursátil mexicano; también refleja cómo, dentro del sector fibra, la evaluación del riesgo depende cada vez más de la estructura de los contratos y del origen de la demanda que sostiene los ingresos.









