Desarrolladores priorizan amenidades funcionales ante una demanda que privilegia espacios integrados a la vida diaria
En un contexto donde la ubicación de la vivienda mantiene su relevancia, la integración de amenidades dentro de los desarrollos habitacionales ha cobrado un papel cada vez más determinante en la decisión de compra. En los últimos años, y con mayor énfasis tras la pandemia, la cercanía a centros de trabajo, comercios, hospitales y escuelas se complementa con la necesidad de contar con espacios que respondan a nuevas dinámicas de vida.
De esta manera, el mercado inmobiliario ha comenzado a incorporar cambios en el diseño y planeación de proyectos, particularmente en desarrollos verticales ubicados en zonas como el poniente de la Ciudad de México, donde la demanda se orienta hacia complejos que permitan trabajar, convivir y generar comunidad sin salir del entorno habitacional.
Cambios en las prioridades del comprador
En este entorno, un análisis de Desarrolladora Del Parque señala que el crecimiento del home office y la búsqueda de comunidad han modificado las expectativas de los compradores. Actualmente, las amenidades más valoradas son aquellas que se integran a la rutina diaria, al ofrecer soluciones prácticas dentro del mismo desarrollo.
Así, los espacios destinados únicamente al ocio han cedido terreno frente a áreas funcionales, como zonas de trabajo, espacios de convivencia y servicios que facilitan la vida cotidiana. Esta transformación impacta directamente en la percepción de valor de los proyectos, así como en su desempeño en etapas de preventa y reventa.
Al respecto, Gabriela Serrano, Project Manager de Up Santa Fe y Agwa Bosques, explicó que las amenidades han dejado de considerarse un elemento adicional para convertirse en una extensión de la vivienda.
“Los compradores ya no ven estas áreas como lujos, sino como extensiones naturales de su vivienda. Eso está impactando en la percepción de valor de un proyecto y en su potencial de plusvalía. Un desarrollo que carezca de estos espacios tendrá desventaja competitiva en preventa y en reventa, pero ahora se prioriza la funcionalidad sobre aquellas amenidades que no aportan valor tangible en la vida diaria”, señaló.
Amenidades como eje de los desarrollos
En línea con esta tendencia, distintos desarrolladores han comenzado a estructurar su oferta en torno a la integración de amenidades que promuevan la vida en comunidad y el bienestar de los residentes.
En este sentido, Vinte ha impulsado proyectos que incorporan equipamiento orientado a actividades cotidianas y recreativas dentro del mismo conjunto habitacional. A través de estas instalaciones, la viviendera busca crear comunidades, así como brindar una alta calidad de vida para sus clientes. Por ello, se encarga de que sus complejos cuenten con diversas amenidades e instalaciones.
Los desarrollos Vinte cuentan con instalaciones como albercas y palapas, sport center, gimnasios, centro holístico, cancha de paddle, cancha de fútbol 7, ciclopista, dog park, zonas comerciales, ciclopistas, pistas de skateboard, entre otros.
De manera similar, Marfil ha enfocado sus desarrollos en ofrecer infraestructura que combine seguridad, convivencia y funcionalidad. Sus fraccionamientos contemplan elementos como acceso controlado, áreas verdes, casa club, espacios infantiles y canchas de usos múltiples, bajo un esquema que busca responder a las necesidades diarias de los residentes.









