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El reto de entregar mercancía pesada en negocios sin infraestructura

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En el mundo del transporte y la distribución, existe un problema cotidiano que rara vez sale en las noticias pero que cuesta millones a las empresas mexicanas: la «última milla» en zonas sin equipamiento. Mientras los grandes centros de distribución son maravillas de la automatización, la realidad de entregarle a una ferretería en el centro, a un restaurante o a una obra en construcción es muy distinta. El camión llega y se encuentra con que no hay rampa, no hay montacargas y el suelo es irregular.

Hasta hace poco, la única solución era descargar «a pulso», caja por caja, bloqueando el tráfico y desgastando físicamente al chofer. Sin embargo, en Marconix estamos impulsando un cambio de estrategia que no depende de modificar la ciudad, sino de darle autonomía al transportista.

Por qué las rampas hidráulicas no siempre son la respuesta

Tradicionalmente, para bajar tarimas pesadas en la calle, las empresas instalan rampas hidráulicas traseras en sus camiones. Si bien son útiles, representan un problema de eficiencia oculto: el peso muerto. Una rampa de acero añade media tonelada al vehículo, lo que significa mayor consumo de combustible y menor capacidad de carga útil en cada viaje, se use la rampa o no.

Frente a esto, surge una alternativa tecnológica más flexible: los apiladores autolevantables. A diferencia de la rampa fija, este equipo es una herramienta móvil. La innovación que proponemos con modelos como el ELEVIA permite que la máquina baje la carga y, mediante un sistema inteligente, se suba a sí misma a la camioneta. Esto elimina el peso fijo en el chasis y permite usar vehículos más ligeros y rápidos para el reparto urbano.

Autonomía total para el repartidor

El objetivo de esta tecnología es simple: que el chofer no dependa de nadie. En el modelo tradicional, el repartidor pierde tiempo valioso esperando a que el cliente busque ayuda para descargar. Con un sistema autolevantable, el operador llega, baja su equipo, descarga la tarima completa en la banqueta o dentro del local, sube su equipo y se va. Todo en cuestión de minutos.

Esta independencia es clave para empresas que buscan agilizar sus rutas. Si estás considerando modernizar tu flota para entrar a zonas de difícil acceso, te recomendamos revisar las capacidades de nuestros apiladores eléctricos portátiles, diseñados específicamente para soportar el ritmo de la calle.

Cuidando la carga y al personal

Más allá de la velocidad, hay un tema de seguridad. Desarmar una tarima en la vía pública aumenta el riesgo de robo hormiga y daños al producto. Mantener la mercancía paletizada desde la bodega hasta la puerta del cliente garantiza que lo que salió del almacén llegue intacto.

Además, al eliminar el esfuerzo físico del levantamiento manual, se protege la salud del operador, reduciendo las bajas por lesiones de espalda. Para que esta operación sea fluida, es vital contar con equipos de calidad industrial. Conocer las partes y funcionamiento básico de estos sistemas ayuda a elegir herramientas que realmente aguanten la jornada laboral mexicana, caracterizada por su intensidad.

El futuro del reparto es ágil

Las ciudades no van a tener andenes de carga en cada esquina. Por ello, la logística debe adaptarse. Equipar a las flotas con soluciones como los apiladores autolevantables de Marconix, que les permiten ‘llevar su propio montacargas’ en la caja de una camioneta estándar, es el paso lógico para cualquier negocio que quiera entregar más rápido, más seguro y con menos costos operativos.

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Redacción Centro Urbano


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