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Qué está impulsando la demanda de certificaciones EDGE y LEED en el sector inmobiliario mexicano

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Cada vez más, las certificaciones sostenibles representan una oportunidad para mejorar la rentabilidad, acelerar la venta y elevar la percepción de valor de un proyecto

Certificar un proyecto bajo estándares internacionales de sostenibilidad dejó de ser un gesto de imagen o marca para convertirse en un argumento de negocio. Desarrolladoras, constructoras y fondos de inversión en México recurren cada vez más a estos sellos porque inciden directamente en la rentabilidad, la velocidad de venta y la percepción de valor de un proyecto. Consultoras especializadas como Leaf Global, que acompaña procesos de certificación LEED, EDGE, WELL, FITWEL en distintos países de América Latina, reportan un crecimiento sostenido en la demanda de este tipo de acompañamiento técnico en el país.

Parte de esa relevancia responde a que los estándares dejaron de ser abstractos: hoy exigen métricas verificables y comparables entre proyectos. La certificación EDGE en México, por ejemplo, obliga a demostrar un mínimo de 20% de ahorro simultáneo en energía, agua y materiales, calibrado según la zona climática de cada ciudad, lo que la convierte en un dato objetivo que un comprador, un banco o un inquilino corporativo puede exigir y verificar antes de cerrar una operación.

EDGE: rapidez y escalabilidad

EDGE se distingue por su proceso ágil, entre cuatro y ocho semanas para el certificado de diseño, y por aplicar tanto a vivienda como a oficinas, hoteles, salud, industria y uso mixto. Eso explica su avance acelerado en segmentos como el industrial en Monterrey y el corredor CDMX-Toluca, donde parques logísticos y plantas de manufactura la usan para cumplir compromisos ESG frente a sus clientes globales.

LEED: reconocimiento y posicionamiento premium

LEED, por su parte, es el estándar más reconocido internacionalmente y suele asociarse a proyectos residenciales, corporativos y de retail que buscan diferenciarse en segmentos medios y altos.

Su prestigio funciona como un sello de calidad ante inversionistas extranjeros y ocupantes corporativos que ya integran la sostenibilidad como criterio de selección de oficinas o locales.

Los beneficios concretos de certificar

Para quien certifica, los beneficios no son solo reputacionales. Un proyecto con sello EDGE o LEED puede acceder a tasas preferenciales de financiamiento, tanto para el desarrollador como para el comprador final; suele registrar mayor velocidad de absorción, porque el mercado ya compara certificaciones antes de decidir; y se posiciona mejor frente a corporativos con reportes ESG activos, que exigen edificios certificados como requisito de entrada para sus proveedores inmobiliarios. A esto se suma un ahorro operativo real en consumo de energía y agua, que reduce costos a lo largo de toda la vida útil del inmueble.

Un estándar que se vuelve requisito

Con más de 300 proyectos certificados en la región y presencia en más de diez países, la tendencia apunta a que LEED y EDGE dejen de ser una ventaja diferencial para convertirse en un requisito mínimo de mercado. Para los desarrolladores mexicanos, la pregunta ya no es si conviene certificar, sino qué tan rápido pueden integrar estos estándares a sus próximos proyectos.

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Rebeca Romero


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