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El reto de velar por el Infonavit

Costoso sería para el país que un organismo como el Infonavit perdiera su fortaleza. Y es que hoy, su relevancia es tal, que en siete de cada 10 operaciones de compra-venta hay involucrado un crédito del organismo, además que a lo largo de su historia ha impulsado que más de 10 millones de familias hoy tengan un hogar. Esto, sin duda, retrata de cuerpo entero lo fundamental que es el organismo para garantizar el derecho a la vivienda.

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Por ello, debido a esta relevancia, tocará a todos vigilar que el organismo no dé pasos en falsos y se aprueben propuestas que, si bien podrían tener un fin noble, representarían para el organismo diluirse y dejar de ser lo que es hoy: un organismo fortalecido, que otorga rendimiento al ahorro de los trabajadores, y que es la única opción real para que una gran cantidad de mexicanos puedan comprar vivienda.

Este comentario viene a cuenta por las iniciativas que se han planteado desde San Lázaro. Propuestas que tienen que ver principalmente con modificar lo que cobra el organismo por cada crédito que otorga.

Entre otras, hay propuestas para cambiar la Ley del Infonavit y eliminar el cobro de interés sobre el saldo insoluto de los financiamientos, o modificar las normas para definir que los trabajadores que con el pago del crédito ya hayan cubierto el doble del valor de la propiedad adquirida, se cancele el financiamiento, se condone el saldo restante y se entreguen las escrituras.

El principal argumento que se vierte por parte de los legisladores que han puesto sobre la mesa estos planteamientos es que es necesario cambiarle la cara al organismo, pues, aseguran, el Instituto se ha alejado de su carácter social.

Y sin duda, su visión y planteamiento requieren un debate y análisis de fondo. Porque medidas como las planteada, podrían ir en detrimento de la estabilidad del organismo, lo que representaría ir en contra de los propios trabajadores y su ahorro.

Algo que no deben perder de vista los legisladores, es que el Instituto no es un organismo público, y que cada decisión que afecta o beneficie al Infonavit, es una decisión que afecta o beneficia a los trabajadores, que son sus dueños.

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Es importante tener en cuenta que, si bien las propuestas buscan beneficiar a trabajadores que ya pagan su crédito, las mismas propuestas podrían afectar a otro tanto de trabajadores que aún no adquieren un financiamiento. Y es que las medidas involucran directamente la rentabilidad del organismo, lo que impacta en el rendimiento que se otorga al ahorro de los trabajadores.

Sin duda, es importante buscar mecanismos que generen una condición para apoyar a trabajadores a que liquiden su crédito. Sin embargo, esa clase de medidas se deben hacer en una justa medianía, en donde no se afecta a la otra parte de la colectividad y cancelan su derecho a acceder a una vivienda.

El Infonavit es un organismo mutualista, que se crea con la idea que los propios trabajadores se apoyen en la compra de vivienda. De esa premisa se debe partir para analizar cada propuesta que se haga.

Ante este tipo de cuestiones es donde el tripartimos adquiere su importancia. Por ello, será relevante el trabajo que hagan las direcciones sectoriales de los Trabajadores y Empresarial, que hasta el momento se han destacado por ser jugadores que velan por el organismo y mantienen una postura férrea para proteger al Instituto y sus derechohabientes.

 

 

 

Esta columna se incluye en la edición 120 de Revista Vivienda.


Editor de Vivienda en Centro Urbano. Egresado de la maestría en Periodismo Político de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (EPCSG). Estudió la licenciatura en Comunicación en la Universidad Mexicana. Amante de la crónica y el reportaje. Admirador de Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa.