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Atacar el tema de fondo: los precios de la vivienda

Columna-Edgar-Rosas

Si bien es de celebrarse el aumento en los montos de crédito del Infonavit, pues amplían un poco la capacidad de crédito de los trabajadores con ingresos por debajo de los 7,000 pesos, esta nueva administración tiene una gran oportunidad por atacar el tema de fondo: buscar optimizar los esquemas y reducir el precio de la vivienda.

Y es que es en este factor donde se encuentra el verdadero meollo del asunto. Por más que los organismos de vivienda busquen subir sus montos máximos, llega un momento en que la capacidad salarial del trabajador resulta el impedimento principal para la compra de vivienda.

Y claro que lo ideal sería buscar mejorar las condiciones laborales y tener en el país sueldos competitivos que permitieran a las familias satisfacer necesidades tan apremiantes como la vivienda. Pero en lo que llegamos a ese escenario utópico, se deben buscar las alternativas para lograr el objetivo.

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La propia Aurora García de León, vicepresidenta de vivienda de CMIC, se ha posicionado al respecto, y ha enfatizado en la necesidad de analizar el panorama y encontrar esas aéreas de oportunidad que permitan bajar costos en la vivienda social. A este planteamiento también se ha sumado el propio Carlos Medina Rodríguez, que en su etapa como presidente de Canadevi también puntualizó este tema.

El propio Coneval lo reconoce: los trabajadores con ingresos por debajo de los primeros cinco deciles están excluidos del mercado formal de vivienda porque simplemente no les alcanza.

¿Y qué se necesita? Generar las condiciones desde la política pública.

Durante los últimos años hemos escuchado que uno de los principales factores de los altos costos de la vivienda es el tema de suelo. Sin embargo, no ha existido la capacidad de implementar mecanismo de gestión de suelo que permitan sacar provecha de este bien propiedad de la nación y a partir de ahí generar las condiciones.

Y no puede decirse que ejemplos hay. Por lo menos las hermanas naciones de Brasil y Colombia han hecho intentos dignos por generar las condiciones, a partir de la gestión del suelo, para crear los incentivos, modelos y esquemas, para la producción de vivienda social, asequible y bien ubicada.

Aunado a lo anterior, cuánto no hemos viso que la tramitología del país, y las trabas del orden municipal, son otro lastre que impiden la construcción de vivienda asequible.

En esa lógica por supuesto se trata de sumar. En este gobierno, a veces parecería que se toma un discurso en el que los empresarios son los enemigos. Y por supuesto que hay casos de abusos, pero donde exista que se castigue.

Además, a estas alturas, creo que el gobierno ya se dio cuenta de la labor titánica que representa atender la alta demanda por soluciones habitacionales. Y los propios funcionarios lo han reconocido, en el sentido que el reto es mayor a como lo visualizaban en el inicio: la realidad superó al estudio de escritorio.

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Por ello, si las autoridades han decidió concentrar sus esfuerzos en cierta parte de la población, es necesario que empiecen a crear las condiciones para generar vivienda social a buen precio que atienda a la otra para de la moneda que también necesita de ayuda para comprar una vivienda. Y para ello necesita de aliados a los que saben: los propios desarrolladores.

Es importante reconocer que no todo es autoconstrucción y mejoramiento, y que hay una gran parte de la población que aspira a una vivienda nueva. Y para ello, se necesita la intervención del gobierno como rector de la política pública, para sumar a la IP a través de generar las condiciones de certeza y calidad, incentivos para lograr la meta.

O, ¿acaso la meta del gobierno es incursionar directamente en el desarrollo de la vivienda social?

Sabemos que la capacidad del gobierno no da para atender la demanda. Y lo mejor es generar las estrategias para que los interesados en participar, puedan colaborar. Si no, se estaría cayendo en una contradicción en el discurso, pues dice que su prioridad es la vivienda social, pero no establece las reglas para detonar esa parte que tanto se necesita.

Ahora ya estamos a la mitad del año y aún hay incertidumbre por la falta de definición en las políticas. Y hay que ver cómo podría afectar eso a los precios de la vivienda, porque con los proyectos detenidos, la oferta podría venir a la baja, lo que impactaría en la dinámica del mercado.



Editor de Vivienda en Centro Urbano. Egresado de la maestría en Periodismo Político de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (EPCSG). Estudió la licenciatura en Comunicación en la Universidad Mexicana. Amante de la crónica y el reportaje. Admirador de Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa.