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Ocho lugares conforman el Paisaje Cultural de la CDMX

Ocho lugares conforman el Paisaje Cultural de la CDMX

Las Chinampas, el Parque Hundido, la Alameda Central, la Glorieta de los Ahuehuetes, el Parque México, el Bosque de Tlalpan, el Lago Chiem y los Viveros de Coyoacán, constituyen esta categoría del Patrimonio Natural de la capital del país

Con el objetivo de preservar ecosistemas naturales, como bosques y pedregales, que son cruciales para la generación de servicios ambientales, la recarga del acuífero, el mejoramiento de la calidad del aire, la regulación del clima, y la disposición de áreas de esparcimiento y recreación, el suelo de la Ciudad de México se ha dividido en dos grandes tipos de uso: urbano y de conservación.

Es por ello que actualmente el Patrimonio Natural de la capital el país se divide en tres categorías: Paisaje Cultural, Formaciones Geológicas y Zonas Delimitadas, así como en Ecosistema de la Cuenca.

El Paisaje Cultural se considera un sistema dinámico, resultado de procesos ambientales, sociales, económicos y culturales que se han sucedido a través del tiempo. Estas zonas deben ser sostenibles, es decir, que se puedan mantener por sí mismos en el tiempo, sin pérdida de sus cualidades y que puedan convertirse en un recurso para la humanidad.

Dichos lugares se determinan ya que combinan el trabajo de la naturaleza y el ser humano, además que son ilustrativos de la evolución de la sociedad humana y del uso del espacio a lo largo del tiempo, bajo la influencia de limitaciones físicas y/o oportunidades presentadas por el medio natural y de sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales.

Hoy en día Las Chinampas, el Parque Hundido, la Alameda Central, la Glorieta de los Ahuehuetes, el Parque México, el Bosque de Tlalpan, el Lago Chiem y los Viveros de Coyoacán, son los lugares que conforman la categoría Paisaje Cultural del Patrimonio Natural de la Ciauda de México.

 

Las Chinampas

Construidas en las orillas y el interior de pantanos y lagos de poca profundidad de los vasos de agua dulce de la Cuenca de México, las Chinampas se conocen como pequeñas parcelas creadas por el hombre, mismas que tienen forma rectangular y son semejantes a pequeños islotes largos y angostos, rodeados por canales.

Son el sistema agrícola mexicano de origen prehispánico más célebre y conocido de todos los existentes y su expansión máxima se produjo aproximadamente entre el año 1300 y el 1500, época en la que se transformó profundamente el ecosistema natural de la región lacustre del sur de la Cuenca de México, conformada por una compleja combinación de ciénagas, pantanos y lagunetas.

Se calcula que el área de pantano transformada pudo alcanzar las 12,000 hectáreas, excluyendo islas e incluyendo canales y posibles lagunitas, que ocupaban unas 3,000 hectáreas, para abastecer a una población estimada entre 171,000 y 200,000 habitantes.

Para mantener el agroecosistema chinampero, con sus canales y parcelas, se aprovechaban los elementos que el medio brindaba: de la ciénaga y las lagunas se obtuvieron los materiales principales que hicieron posible la construcción, manejo y renovación de las parcelas, la vegetación acuática, el lodo del fondo de los canales y el agua necesarios.

 

Parque Luis G. Urbina – Parque Hundido 

Entre 1930 y 1950, cuando aparecieron las colonias Extremadura-Insurgentes, Insurgentes San Borja, Nápoles y Narvarte, se manifestó la preocupación por desarrollar jardines y parques, entre los que se encuentra el conocido parque Luis G. Urbina o Parque Hundido, el cual cuenta con un perímetro de 1,453 metros y una superficie de aproximadamente de 83,000 metros cuadrados, sobre los terrenos de una antigua fábrica de ladrillos.

Este parque aprovecha los desniveles, producto de las operaciones de una antigua ladrillera, para crear un juego de zonas escalonadas unidas por medio de amplios andadores. Se encuentra a varios metros bajo el nivel de las avenidas Insurgentes Sur y Porfirio Díaz, y la calle Millet, en la colonia Extremadura Insurgentes. Debido a estas características topográficas se le conoce como Parque Hundido.

Es, además, uno de los pocos parques que cuentan con audiorama, y cuenta con fuentes y réplicas de esculturas prehispánicas, así como un reloj floral, que es emblema del parque, y un asta bandera que define el punto más importante del jardín.

 

Alameda Central

Este referente urbano del Centro Histórico de la Ciudad de México fue creado en 1592 por el virrey Luis de Velasco, y  actualmente es considerado, conforme a la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico, un parque urbano con uso y destino para la recreación, el paseo y el disfrute de actividades cívicas, artísticas y de cultura física.

El proyecto de reactivación abarca 96,000 metros cuadrados que comprenden la Alameda y sus calles circundantes, y la rehabilitación, que corrió a cargo de la Autoridad del Espacio Público en el año 2012, se planteó con base en el reordenamiento vehicular alrededor del parque, la rectificación de su trazo para ampliar banquetas y andadores, la canalización del sistema eléctrico, la instalación de un nuevo sistema de riego, la renovación de pavimentos, la reubicación y la colocación del mobiliario urbano, la incorporación de iluminación peatonal, la restauración del monumento y esculturas, y el saneamiento de la vegetación.

 

Glorieta de los Ahuehuetes, San Juan Tlihuaca

Este lugar es considerado parte del Paisaje Cultural de la Ciudad de México, ya que en el pueblo de San Juan Tlihuaca hay varios ahuehuetes, ocho de ellos ubicados en la glorieta del mismo nombre, conformada por las calles General G. Sánchez, Miguel Lerdo de Tejada. Hasta hace algunos años, los pobladores recordaban cómo debajo de los ahuehuetes surgía un manantial que hoy en día está seco y fue sustituido por una fuente.

Fue parte del antiguo Camino Real de Tierra Adentro, uno de estos especímenes es muy antiguo y se dice que pertenece a los que fueron sembrados en tiempos de Moctezuma.

La especie del ahuehuete está protegida por las leyes mexicanas y en 1921 fue declarado como Árbol Nacional de México. Su nombre proviene de ‘atl’ que significa agua, y ‘huehuetl’ que es viejo, es decir, significa ‘árbol viejo de agua’.  Éste suele crecer en los manantiales, cerca de los ríos, y es muy longevo, por lo que algunos ejemplares viven cientos de años.

Según un plano elaborado en 1866 por Ramón Rodríguez y Arangoity, los Ahuehuetes se encontraban justo en el camino que va del Pueblo de San Juan Tlihuaca a Azcapotzalco. Hacia 1920, el Paseo de los Ahuehuetes cruzaba el Jardín Hidalgo y hasta principios del siglo XX en la zona había un bosquecillo de ahuehuetes que actualmente se encuentra extinto.

La Glorieta de los Ahuehuetes, además de ser un lugar de esparcimiento, era el punto de encuentro de los gremios de San Juan Tlihuaca. De ahí partían en procesión durante la fiesta patronal de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. En la actualidad cada 24 de junio se realizan diversas actividades culturales.

 

Parque México

Ubicado en la colonia Hipódromo Condesa, el Parque México fue creado por el arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta en 1927 como una propuesta que daba solución a un trazo urbanístico de la forma elíptica ya existente de la pista del hipódromo.

Conocido así por su cercanía con Avenida México, el proyecto está conformado por un parque arbolado de 87,000 metros cuadrados. La arquitectura de paisaje estuvo a cargo del arquitecto Leonardo Noriega Stávoli y Gustavo Rojas Castellanos, bajo una mezcla de trazos orgánicos y ortogonales.

En tanto, el teatro al aire libre ‘Charles Lindbergh’ cuenta con una pérgola y relieves alegóricos art déco; fue diseñado por Roberto Montenegro, y las esculturas-fuente por José María Fernández Urbina.

 

Bosque de Tlalpan

Considerado uno de los pequeños pulmones de la Ciudad de México, el Bosque de Tlalpan es un referente obligado para quienes gustan de caminar o correr al aire libre, así como de las familias que disfrutan de un paseo dominical y realizar diversas actividades deportivas y recreativas como fiestas infantiles, cursos de verano, etcétera.

A pesar de tener un terreno accidentado y compuesto de lava volcánica, las personas pueden adentrarse en zonas reservadas, con previo permiso y acompañados de un guía, para convivir con ejemplares de la fauna de este hermoso lugar.

En el pasado, sus terrenos formaron parte de las famosas fábricas de papel Loreto y Peña Pobre S. A., a cuya disolución pasaron a manos de la autoridad de la ciudad en 1968 con el fin de albergar un parque zoológico que permaneció hasta 1988. Al representar una superficie de gran importancia biológica que garantiza la captura de carbono, la infiltración del agua, el control de la erosión así como la conservación de flora y fauna nativas de la reserva ecológica de San Ángel, el bosque de Tlalpan fue declarado Área Natural Protegida en 1997, con una extensión de alrededor de 300 hectáreas.

Entre las 206 especies de flora que destacan aquí se hallan el colorín, fresno, palmita, pino, oyamel, cedro, encino, eucalipto y una especie de orquídea llamada Bletia urbana. Respecto a la fauna, se encuentran 134 especies entre las que destacan el cincuate, gavilán pechirrufo, halcones, ardillas, tlacuaches y la víbora de cascabel.

 

Lago Chiem 80-84, Pensil Mexicano 

 

Viveros de Coyoacán 

Entre las calles de Madrid y avenida México al norte, calle Melchor Ocampo al oriente; G. Pérez Valenzuela al sur; y avenida Universidad al poniente, se encuentran los famosos Viveros de Coyoacán, zona que dispone de 39 hectáreas .

Su origen se remonta a 1901 cuando Miguel Ángel de Quevedo, vecino de este rumbo, donó una hectárea del rancho de Panzacola para crear un vivero. Al recibir apoyo del general Porfirio Díaz, se constituyó formalmente en 1907 como el primer vivero forestal mexicano y poco a poco se fueron adquiriendo más propiedades aledañas hasta llegar a su tamaño actual.

El objetivo principal es cultivar diversas clases de árboles como ahuehuete, cedro blanco, fresno, jacaranda, pino chino, pino blanco, pino piñonero, trueno común, entre otras, destinados a forestar y reforestar zonas del área metropolitana de la ciudad capital. Aunado a ello, dispone de un área de venta donde los visitantes adquieren plantas de ornato, tierra, cerámica y fertilizantes; igualmente se realizan ahí exposiciones de floricultura.

Los Viveros de Coyoacán es un sitio registrado como Parque Nacional desde 1938, hoy en día está convertido en un espacio donde uno se relaja en medio del caos que suele presentar a diario la ciudad.

 



Egresada de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM. Amante de las redes sociales. Actualmente Community Manager en Centro Urbano. Alegre, terca y sincera.