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En camino a reparar los daños tras el sismo

Por María Elena Barrera Tapia.

 

“Búsqueda y momentáneo hallazgo de nosotros mismos, el movimiento revolucionario transformó a México, lo hizo ser “otro”. Ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser.”

De esta manera, Octavio Paz detallaba cómo la Revolución Mexicana transformó por completo a nuestra sociedad y la hizo recuperar esa otredad cautiva en su interior, una promesa de ser. Un hecho tan trascendental que reformuló la naturaleza de quienes somos.

Los mexicanos, fieles al llamado de su corazón, tal y como lo describe Paz, llevan en su interior el heroísmo y la valentía, la fraternidad y la compasión; pero estos valores adentrados en el ser sólo despuntan cuando entre una grieta, una voz de esperanza, a puño alzado, marca esa posibilidad de lo que somos, hermanos.

CMIC Nuevo León dona herramienta a entidades afectadas por sismos

El pasado mes, México fue sacudido por dos terremotos de trágicas consecuencias que llevaron al país a una de las más tristes emergencias que hemos vivido. Cientos de personas perdieron la vida y miles más quedaron sin un hogar.

La emergencia que movió a millones de mexicanos a solidarizarse con los afectados hoy ha dejado de tener premura vital en la atención, pero no por eso se ha acabado la emergencia ni se debe permitir aflojar el paso, estamos en el momento crucial para responder integralmente a quienes lo perdieron todo.

Las afectaciones materiales no han podido cuantificarse plenamente, pero se asegura que la reconstrucción total podría costar cerca de 39 mil millones de pesos.

Ante el desconocimiento del impacto y la magnitud de los daños, para poder establecer una ruta hacia la reconstrucción de las zonas afectadas, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano inició un censo de viviendas casa por casa; los datos preliminares de los censos reflejan que hay más de 150 mil viviendas afectadas en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos y el Estado de México, de las cuales más de 55 mil tienen daños estructurales irreparables.

Al existir un gran número de personas afectadas que perdieron sus viviendas o estas no se encuentran en condiciones de habitabilidad, es necesario que se establezcan programas de vivienda emergente que atienda a la población damnificada.

Nuestra prioridad, ante todo, es salvaguardar el derecho constitucional al acceso a una vivienda digna y decorosa que tiene toda familia mexicana; este derecho implica que la vivienda cumpla con criterios de habitabilidad, salubridad, construcción y servicios básicos, brindando a sus ocupantes seguridad y protección física ante riesgos, desastres o emergencias.

Para soportar las cargas y los costos de la reconstrucción es necesario concentrar las acciones públicas, privadas y sociales para hacer eficientes y eficaces los apoyos de todos los sectores.

Aumenta costo de vivienda en Estado de México

México requiere de un plan integral para la reconstrucción de vivienda a nivel nacional que integre las participaciones de las asociaciones, fundaciones y recaudaciones privadas, así como los subsidios y créditos preferenciales que se brindarán desde el ámbito público, para así, poder unificar los apoyos y con esto lograr un efecto de mayor alcance que cada uno por separado, lo anterior siempre en beneficio de los más afectados.

Una de las posibilidades más factibles para lograr la reconstrucción de viviendas es a través de los programas de autoproducción asistida, los cuales brindan la posibilidad de reducir costos y permiten que los beneficiarios se encuentren en control directo de la obra.

Ante la situación de emergencia y la participación de miles de jóvenes que han manifestado querer ayudar a quienes perdieron su hogar, una de las vías más factibles para concentrar esfuerzos, sería sumar a todos aquellos estudiantes de arquitectura o carreras afines para que se concentren en la guía y desarrollo de estas nuevas construcciones, fortaleciendo la viabilidad estructural y el diseño de las nuevas viviendas.

Asimismo, para reducir costos, es necesario que el Gobierno Federal establezca acuerdos con productores de materiales básicos para la construcción de vivienda a precios preferenciales.

Desde la Comisión de Vivienda del Senado de la República reiteramos nuestra solidaridad plena con las familias afectadas y nuestro compromiso con la atención y protección de las personas que sufrieron pérdidas a causa de los sismos.

Debemos aprovechar esta oportunidad para mejorar los criterios de construcción y con ello asegurar la prevención de desastres.

Este hecho dejó una marca en el corazón de cada uno de los mexicanos, una parecida a esa revolución a la que hacía referencia Paz. Lo ocurrido nos hizo reencontrarnos con ese ser desmedido de amor y pasión por el otro, ese que lo da todo para ayudar al afectado, el ser que todos llevamos en nuestro interior, un hermano mexicano.

 

María Elena Barrera Tapia, senadora

@MariaElenaBT