{"id":70958,"date":"2018-05-04T18:00:47","date_gmt":"2018-05-04T23:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/?p=70958"},"modified":"2018-05-06T22:40:02","modified_gmt":"2018-05-07T03:40:02","slug":"historias-de-la-narcoguerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-desde-centro-urbano\/historias-de-la-narcoguerra\/","title":{"rendered":"Historias de la \u00abnarcoguerra\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Son las 9 de la ma\u00f1ana de un domingo cualquiera. En la unidad habitacional \u201cEl Reloj\u201d, la tranquilidad matutina se ve interrumpida por el azotar de pies que indican que una persecuci\u00f3n m\u00e1s, de esas que acaban en balazos, se lleva a cabo.<\/p>\n<p>En una calle vac\u00eda, \u201cEl Melo\u201d, un joven narcomenudista retirado, corre despavorido. Atr\u00e1s de \u00e9l, a una distancia que no rebasa los 200 metros, lo corretean de cerca dos tipos, que no son del barrio, pero tienen la intenci\u00f3n de aniquilarlo.<\/p>\n<p>Tras varios minutos de persecuci\u00f3n, \u201cEl Melo\u201d llega al coraz\u00f3n de la unidad. Entre edificios, plazas y juegos para ni\u00f1os, lo que convierte en un laberinto aquella unidad, el joven trata de escabullirse.<\/p>\n<p>En un momento en que la condici\u00f3n f\u00edsica no dio para m\u00e1s, \u201cEl Melo\u201d levanta la cabeza y se encuentra frente al edificio 45-B, aquel donde recog\u00eda la mercanc\u00eda cuando se dedicaba al negocio de las drogas.<\/p>\n<p>En un acto desesperado por salvar la vida, \u201cEl Melo\u201d intenta escalar la reja que sirve como barrera de entrada al edificio. Para su mala suerte, esa ma\u00f1ana, la reja que siempre se encuentra de par en par, estaba cerrada.<\/p>\n<p>En su intento de entrar al edificio por el balc\u00f3n que se encuentra entre el 1er y 2do piso, los verdugos le dan alcance. Con el \u00faltimo aliento que les queda, suben a la reja para tumbar a un \u201cMelo\u201d desesperado y cansado.<\/p>\n<p>Tras un jal\u00f3n de la playera y un golpe en las costillas, \u201cEl Melo\u201d cae, luego de tratar de aferrarse a la reja. Ya en el suelo, los verdugos comienzan la fiesta.<\/p>\n<p>Entre pu\u00f1etazos y patadas, los verdugos intentaron deshacer a aquel joven. Golpeaban la cabeza de su v\u00edctima a sabiendas que ah\u00ed s alojaba una bala, proyectil que lleg\u00f3 a esa zona luego de un primer intento por acabarlo meses atr\u00e1s de este ataque.<\/p>\n<p>En el suelo, \u201cEl Melo\u201d clamaba piedad. \u201c\u00a1P\u00e1renle! \u00a1Ya estuvo!\u201d, gritaba el joven con la intenci\u00f3n de apelar al buen coraz\u00f3n de los sujetos.<\/p>\n<p>Tras varios minutos de golpiza, uno de los verdugos sac\u00f3 el arma de fuego. El sonido de tres detonaciones cruzaron toda la unidad, sin movimiento en las calles a\u00fan.<\/p>\n<p>Uno de los disparos atraves\u00f3 la pierna del joven. Desde la altura de la cadera, en direcci\u00f3n la rodilla, la bala destruy\u00f3 el muslo de \u201cEl Melo\u201d. La sangre de inmediato brot\u00f3. El proyectil hab\u00eda pulverizado una de las venas. <\/p>\n<p>La agon\u00eda del joven se prolong\u00f3 por m\u00e1s de 30 minutos. A pesar del arribo de cuerpos de auxilio, la ayuda no tuvo \u00e9xito. Los param\u00e9dicos se declararon incompetente para atender la herida del joven. Aseguraron no tener el material para tratar el da\u00f1o. <\/p>\n<p>Cerca de las 11:30, camino al nosocomio en la ambulancia, el joven perdi\u00f3 la vida y pas\u00f3 a formar parte de las v\u00edctimas mortales de la violencia desatada en M\u00e9xico desde 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las 9 de la ma\u00f1ana de un domingo cualquiera. En la unidad habitacional \u201cEl Reloj\u201d, la tranquilidad matutina se ve interrumpida por el azotar de pies que indican que una persecuci\u00f3n m\u00e1s, de esas que acaban en balazos, se lleva a cabo. En una calle vac\u00eda, \u201cEl Melo\u201d, un joven narcomenudista retirado, corre despavorido. 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