{"id":50908,"date":"2017-03-24T10:37:15","date_gmt":"2017-03-24T16:37:15","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/?p=50908"},"modified":"2017-03-24T14:41:16","modified_gmt":"2017-03-24T20:41:16","slug":"la-importancia-las-instituciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/la-importancia-las-instituciones\/","title":{"rendered":"La importancia de las instituciones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Francisco L-Roldan.<\/strong><em><br \/>\n<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/termopilas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-50915 size-medium\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/termopilas-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/termopilas-300x225.jpg 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/termopilas-100x75.jpg 100w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/termopilas.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/em><\/p>\n<p><strong><em>\u201cViajero, ve y di en Esparta, que aqu\u00ed yacemos, obedientes a sus leyes\u201d<\/em><\/strong><br \/>\nAs\u00ed reza el epitafio que el poeta griego Sim\u00f3nides de Ceos, dedic\u00f3 a los 300 espartanos que, con su rey Le\u00f3nidas al frente, murieron luchando contra los persas, en el desfiladero de las Termopilas, el a\u00f1o 480 A.C.<\/p>\n<p>Y es que, a parte de su cosmovisi\u00f3n racional y humanista, si en algo se ha diferenciado desde sus or\u00edgenes la civilizaci\u00f3n occidental de las dem\u00e1s, es en eso. En el sometimiento de las personas, reyes incluidos, a las leyes. Leyes humanas se entiende, no las divinas, que eso ya es cosa de cada cual.<\/p>\n<p>Esa es, sin duda, la principal caracter\u00edstica de la democracia, el estado de derecho por antonomasia, definida tambi\u00e9n como \u201cel imperio de la Ley\u201d. Pero lo era a su vez de las tiran\u00edas y dictaduras, en las que tanto tiranos como dictadores, se somet\u00edan a las leyes, aunque fueran las que ellos mismos promulgaban o manipulaban, diferenci\u00e1ndose as\u00ed \u2013 en las formas, al menos \u2013 de s\u00e1trapas y d\u00e9spotas, que siempre han estado por encima, o al margen, de la Ley.<\/p>\n<p>\u00bfY que tiene esto que ver con la arquitectura y el urbanismo\u2026 O con las instituciones p\u00fablicas, se preguntar\u00e1, Ud. con raz\u00f3n? \u00bfAlguna vez se ha preguntado, amable lector o lectora, quien defiende lo p\u00fablico? \u00bfLo que es \u2013 o deber\u00eda ser \u2013 de todos? \u00bfLo com\u00fan y compartido? \u00bfAquello que se mantiene con nuestros impuestos, ya sea directamente, v\u00eda impuestos o indirectamente, mediante ayudas y subvenciones p\u00fablicas, que proceden tambi\u00e9n de nuestros impuestos&#8230; Desde el espacio p\u00fablico: las calles, plazas, parques y jardines, hasta el transporte p\u00fablico: metro, bus, tranv\u00eda\u2026 pasando por los edificios y servicios p\u00fablicos: equipamientos sanitarios, culturales, docentes, deportivos?<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-50911 size-medium alignleft\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-300x197.jpg 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-1000x657.jpg 1000w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-768x504.jpg 768w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-1536x1009.jpg 1536w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes.jpg 1710w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Por si no lo ha hecho y para que vea que s\u00ed que tiene algo que ver la introducci\u00f3n de este art\u00edculo con el asunto en cuesti\u00f3n, le doy la respuesta: Lo \u00fanico que defiende lo p\u00fablico, es decir, el inter\u00e9s general y objetivo por encima de los intereses particulares y subjetivos, tanto de lobbies y empresas, como de personas concretas y particulares, es la LEY.<\/p>\n<p>Las Leyes, cuando est\u00e1n bien hechas, es decir, cuando son justas, cosa que, desgraciadamente, no siempre, ocurre, est\u00e1n guiadas por el inter\u00e9s com\u00fan y anteponen siempre el inter\u00e9s general y el beneficio social, a cualquier otro inter\u00e9s o beneficio de parte.<\/p>\n<p>Y da la casualidad de que las encargadas de hacer cumplir las leyes, son las instituciones \u2013 p\u00fablicas, tambi\u00e9n &#8211; que son en las que los ciudadanos hemos depositado el poder. Poder no solo de representarnos, ni de promulgar leyes y reglamentos, o de recaudar impuestos, sino tambi\u00e9n el poder coercitivo, el del uso de la fuerza, que se manifiesta desde la simple multa o sanci\u00f3n administrativa, hasta las penas de c\u00e1rcel, pues el estado en las sociedades libres y democr\u00e1ticas, es el \u00fanico legitimado para todo ello, siempre y cuando lo haga en cumplimiento de lo que las leyes de ese mismo estado dicten y no act\u00fae de forma arbitraria, en cuyo caso perder\u00eda la legitimidad que le asiste.<\/p>\n<p>Es por tanto a nuestras instituciones p\u00fablicas, a las que debemos exigir que defiendan \u2013 o recuperen &#8211; y amparen lo que es de todos, el bien com\u00fan, lo que nos une y cohesiona como sociedad. Son los pol\u00edticos y los funcionarios de esas instituciones insisto, p\u00fablicas, los que deben ponerse las pilas y velar por el buen funcionamiento y la seguridad de los espacios y el transporte p\u00fablico, as\u00ed como de los edificios, equipamientos y dotaciones p\u00fablicas tambi\u00e9n, que dan servicio, a todos los ciudadanos por igual, independientemente de las condiciones particulares de cada uno.<\/p>\n<p>Es a las administraciones p\u00fablicas (estado y ayuntamiento concretamente) a quienes corresponde marcar las directrices, controlar y regular el desarrollo urbano, mantener limpios, libres y seguros los espacios p\u00fablicos, velar por el buen funcionamiento de los servicios, instalaciones y equipamientos urbanos, promover el saneamiento y regeneraci\u00f3n de las \u00e1reas degradadas, as\u00ed como favorecer la llegada de talento e inversiones, la colaboraci\u00f3n y participaci\u00f3n ciudadana y la prosperidad de los municipios o estados que gobiernan.<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-dos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-50912 alignright\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-dos-300x163.jpg\" alt=\"\" width=\"333\" height=\"181\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-dos-300x163.jpg 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/leyes-dos.jpg 735w\" sizes=\"auto, (max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por supuesto, en muchos de esos casos, podr\u00e1n apoyarse en empresas y consorcios mixtos, publico-privados, capaces de gestionar con solvencia, rigor y profesionalidad tareas espec\u00edficas y complejas como el transporte, la recogida selectiva de residuos y otros servicios urbanos, pero sin perder nunca el control \u00faltimo de dichas empresas o consorcios, ni el objetivo de las mismas, que ser\u00e1 siempre el de proporcionar a los ciudadanos el mejor servicio, al menor coste posible y no el de enriquecer a nadie.<\/p>\n<p>Cuando las instituciones p\u00fablicas no funcionan, o funcionan mal, porque son d\u00e9biles o se encuentran minadas por la corrupci\u00f3n y el nepotismo, tienden a delegar, o descargar esa obligaci\u00f3n de defender lo p\u00fablico, en manos de particulares. De ese modo, consiguen evitarse los costes de mantenimiento y los problemas propios de su gesti\u00f3n, sin que ese bien o servicio p\u00fablico que tan alegre como irresponsablemente han delegado de funcionar. Pero el precio que la sociedad pagar por ello, es terrible: nada menos que su privatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La privatizaci\u00f3n de lo p\u00fablico, supone poner el inter\u00e9s o el beneficio particular, por encima del general. Es algo que vemos \u2013 y padecemos &#8211; aunque no seamos conscientes de ello, cada vez que transitamos por una calle llena de barreras y obst\u00e1culos, cuyas banquetas (mantenidas por los vecinos) se han fragmentado en una diab\u00f3lica yincana en la que cada cual ha hecho con su frente de fachada lo que ha querido. O cada vez que nos subimos a un autob\u00fas, para que nos transporte como si fu\u00e9ramos ganado\u2026 (seguramente de ah\u00ed viene el acertado nombre de \u201ccami\u00f3n\u201d que le dan los mexicanos)\u2026 cada uno de una compa\u00f1\u00eda distinta, viejos, sucios, inaccesibles, pertenecientes a concesiones en la que el operador impone sus rutas y condiciones, con arreglo a sus propios intereses y los de los sindicatos, no los de los usuarios.<\/p>\n<p>Lo vemos tambi\u00e9n en el ca\u00f3tico desarrollo urbano de los suburbios y periferias, en el que, por el vac\u00edo que deja la falta de planeaci\u00f3n, se cuela la codicia de los promotores, que se impone siempre al inter\u00e9s general de la sociedad\u2026 En las calles cerradas y los muros que segregan colonias y delimitan fraccionamientos, impidiendo la libre circulaci\u00f3n de las personas y obligan a absurdos rodeos y p\u00e9rdidas de tiempo, para llegar a donde queremos ir, en el deterioro y destrucci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico edificado\u2026 y en tantas otras cosas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/desarrollo-urbano-mil.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-50914 alignleft\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/desarrollo-urbano-mil-300x203.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/desarrollo-urbano-mil-300x203.jpg 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/desarrollo-urbano-mil.jpg 478w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Cuando el inter\u00e9s com\u00fan sucumbe ante una constelaci\u00f3n de intereses particulares, ya sean estos los del vecino que limpia y mantiene la banqueta, el vendedor ambulante que la convierte en su negocio particular, los del conductor que la obstruye con su vehiculo impidiendo el paso, o que ocupa la plaza reservada para una persona con discapacidad, los intereses de un promotor o fraccionador inmobiliario, un sindicato concreto, o cualquier otro grupo de presi\u00f3n, el que sea, lo que se est\u00e1 imponiendo es la ley de la jungla.<\/p>\n<p>La voluntad del m\u00e1s fuerte, sobre el derecho del m\u00e1s d\u00e9bil. Y eso es posible \u2013 s\u00f3lo es posible \u2013 porque las instituciones encargadas de defender el inter\u00e9s general, el bien com\u00fan, nos han fallando.<\/p>\n<p>No voy a entrar en las razones por las que las instituciones fallan y lo permiten. Me da igual si es por ignorancia, incompetencia, debilidad, corrupci\u00f3n, nepotismo o una mezcla de todo ello. El caso es que no funcionan como deben. Est\u00e1n fallando a su sociedad y sus responsables, tanto pol\u00edticos como t\u00e9cnicos, deber\u00edan dar la cara y responder por ello.<\/p>\n<p>Unas instituciones p\u00fablicas de calidad, sanas y eficientes, son vitales para el correcto funcionamiento de sociedades organizadas y complejas como las nuestras. No son un adorno, ni un capricho, ni deben convertirse en el refugio de vividores, populistas, demagogos e incompetentes, que medran y prosperan, cual par\u00e1sitos, a su sombra.<\/p>\n<p>Las instituciones p\u00fablicas deber\u00edan guiarse en todos los casos, por los criterios que ya Max Weber, a principios del siglo XX, defin\u00eda en su obra \u201cEconom\u00eda y sociedad\u201d como caracter\u00edsticos de las burocr\u00e1ticas: Estructuras jerarquizadas con una cadena de mando clara, con competencias y responsabilidades bien definidas, conocidas y asumidas, en las que las decisiones se toman seg\u00fan normas y procedimientos reglados, de manera que casos semejantes, se tratan igual, con criterios estrictamente racionales e impersonales y en las que no hay por tanto, lugar para la subjetividad o la arbitrariedad. Las instituciones y administraciones p\u00fablicas son, o deben ser a su vez, organizaciones, en las que el acceso, se realiza mediante normas y procedimientos reglados, por oposici\u00f3n, es decir, por concurso de m\u00e9ritos y capacidades, destinado a garantizar el ingreso en la funci\u00f3n p\u00fablica de los mejores.<\/p>\n<p>Las administraciones p\u00fablicas, de acuerdo con el criterio del famoso soci\u00f3logo alem\u00e1n, deber\u00edan ser, por tanto, meritocr\u00e1cias en las que, las personas mejor formadas y m\u00e1s capaces de nuestra sociedad, organizan y administran lo p\u00fablico, lo que es de todos, guiadas tan solo por criterios tales como la justicia, eficacia, econom\u00eda, transparencia y racionalidad. Los funcionarios, como t\u00e9cnicos y especialistas que son en las distintas materias, deber\u00edan apoyar y asesorar a sus jefes pol\u00edticos, que deber\u00edan a su vez, asumir con humildad el mayor conocimiento espec\u00edfico de estos, sin pretender imponer, como suelen, sus particulares y siempre subjetivos puntos de vista. Y los pol\u00edticos a su vez, al igual que lo hacen los directores y administradores de las empresas privadas, deben rendir cuentas peri\u00f3dicamente ante sus accionistas (los ciudadanos) como hacen cada vez que hay elecciones, bien entendido que la gesti\u00f3n de lo p\u00fablico no se debe medir con los mismos criterios de rentabilidad econ\u00f3mica, que gu\u00eda a las empresas privadas, sino con criterios de rentabilidad social, siendo esta la \u00fanica diferencia entre ambas. A una administraci\u00f3n p\u00fablica no se le pide que gane dinero, sino que de un buen servicio al menor coste posible, que para eso paga el contribuyente. Y esto es algo que tambi\u00e9n se puede medir en el grado de satisfacci\u00f3n, o en el incremento de usuarios que utiliza un determinado servicio o transporte p\u00fablico, por ejemplo.<\/p>\n<p>Si las administraciones p\u00fablicas no recuperan el control sobre lo que les es propio: desde la planeaci\u00f3n urbana, hasta el mantenimiento de las banquetas, o la gesti\u00f3n del transporte urbano, seguir\u00e1n fallando a la sociedad de la que viven y a la que se deben. Seguir\u00e1n siendo las responsables \u00faltimas \u2013 por dejaci\u00f3n \u2013 de su mal funcionamiento, de su descoordinaci\u00f3n y hasta de la desafecci\u00f3n y segregaci\u00f3n social, pues incluso procesos tan complejos como los de gentrificaci\u00f3n, podr\u00edan evitarse o al menos corregirse, mediante instrumentos de planeaci\u00f3n urbana, como leyes y reglamentos que obliguen a contemplar los realojos de residentes en las operaciones urban\u00edsticas de reforma interior, o a la reserva de un determinado porcentaje de vivienda protegida (adem\u00e1s de los equipamientos y servicios necesarios), en todas las promociones de nueva planta\u2026 pero de eso, hablaremos otro d\u00eda.<\/p>\n<p><b>Francisco L-Roldan.\u00a0<\/b><span class=\"color_13\">Soy Francisco, o Patxi, como prefieras.\u00a0 Arquitecto.\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Licenciado por la Escuela T\u00e9cnica Superior de Arquitectura del Pa\u00eds Vasco (U.P.V.)\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Tambi\u00e9n soy t\u00e9cnico superior en prevenci\u00f3n de riesgos laborales\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">y autor de diversos proyectos<\/span>. La civilizaci\u00f3n reside en la civitas (ciudad). Cuando la ciudad, cuya esencia es el espacio publico, se degrada, solo queda la barbarie.<\/p>\n<p><strong>Twitter: @FrancoLRoldan<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Francisco L-Roldan. \u201cViajero, ve y di en Esparta, que aqu\u00ed yacemos, obedientes a sus leyes\u201d As\u00ed reza el epitafio que el poeta griego Sim\u00f3nides de Ceos, dedic\u00f3 a los 300 espartanos que, con su rey Le\u00f3nidas al frente, murieron luchando contra los persas, en el desfiladero de las Termopilas, el a\u00f1o 480 A.C. 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