{"id":49944,"date":"2017-03-07T11:10:58","date_gmt":"2017-03-07T17:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/?p=49944"},"modified":"2017-03-07T12:41:19","modified_gmt":"2017-03-07T18:41:19","slug":"la-sustentabilidad-placebo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/la-sustentabilidad-placebo\/","title":{"rendered":"La sustentabilidad como placebo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Francisco L-Roldan.<\/strong><\/p>\n<p>Reconozco que una de las cosas que m\u00e1s me llamaba la atenci\u00f3n, en los a\u00f1os en que estuve viviendo en M\u00e9xico, concretamente en la ciudad de Monterrey, es lo sustentable que, seg\u00fan el discurso oficial, era o que iba a ser todo.<\/p>\n<p>Aquello era una maravilla. No hab\u00eda obra, por peque\u00f1a que fuera, ya se tratara de la peatonalizaci\u00f3n de una calle c\u00e9ntrica, o de un nuevo fraccionamiento en la periferia, que no fuera referente y ejemplo de sustentabilidad.<\/p>\n<p>Acostumbrado, como estoy, a la realidad urbana de otro continente, que poco tiene que ver en este aspecto con el americano, ese discurso de la \u201csustentabilidad\u201d, me despertaba siempre una mal\u00e9vola sonrisa e inevitablemente me tra\u00eda a la mente, cada vez que lo escuchaba, ese sabio refr\u00e1n de: \u201cdime de qu\u00e9 presumes y te dir\u00e9 de qu\u00e9 careces\u201d \u2026 Pero \u00a1claro! es que yo ven\u00eda de un lugar en el que nadie, o casi nadie, habla de sustentabilidad (o sostenibilidad, como la llaman aqu\u00ed). Es m\u00e1s, la mayor\u00eda de la gente, ni sabe que es eso de la \u201csostenibilidad\u201d aunque la practiquen a diario. Y tampoco, salvo que se haya liado muy gorda, se dedica la mitad de los informativos locales, a dar noticias relacionadas con el tr\u00e1fico urbano: corte de vias por obras, accidentes, atorones, porque ese es un tema menor, pr\u00e1cticamente irrelevante.<\/p>\n<p>Referentes mundiales de sustentabilidad mexicanos, como la peatonalizaci\u00f3n de una calle c\u00e9ntrica, llevan cuarenta a\u00f1os de retraso, con las primeras peatonalizaciones, no de una calle, sino de buena parte cuando no de la totalidad de los cascos viejos y centros hist\u00f3ricos de las ciudades europeas y en lugar de la muy discutible sustentabilidad de tipolog\u00edas de vivienda unifamiliar en esos guetos que llaman fraccionamientos o colonias, en las que se sigue despilfarrando el suelo a ex puertas y en las que, la inexistencia de un comercio de proximidad, de colegios y oficinas, obliga a una movilidad motorizada nada sustentable, aqu\u00ed se construyen bloques de vivienda colectiva con bajos comerciales, de acuerdo con el planeamiento urban\u00edstico y normativa vigente y tras el correspondiente y preceptivo estudio de impacto ambiental. Tambi\u00e9n se aplican reglamentos y c\u00f3digos t\u00e9cnicos que obligan a no superar determinados l\u00edmites de transmitancia energ\u00e9tica de la envolvente del edificio, haciendo obligatorio el aislamientos t\u00e9rmico de esta, para reducir los consumos derivados de la climatizaci\u00f3n. A la eficiencia energ\u00e9tica de equipos e instalaciones, que deben contar con los correspondientes certificados y someterse a controles y revisiones peri\u00f3dicas que lo demuestren. O a la producci\u00f3n de buena parte del AGS (Agua Caliente Sanitaria) del edificio, mediante placas termo solares instaladas en terrazas o cubierta.<\/p>\n<p>\u00a1Pero en fin!&#8230; No es mi intenci\u00f3n sacar aqu\u00ed los colores a nadie, sino reflexionar sobre el porqu\u00e9 de ese discurso tan sustentable, sobre el papel, con el que se les llena la boca a los pol\u00edticos y comentaristas, en un pa\u00eds cuyo desarrollo urbano y estilo de vida es, de hecho, ejemplo de todo lo contrario: M\u00e9xico, ha duplicado su poblaci\u00f3n en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, mientras en el mismo periodo de tiempo, la mancha urbana de sus principales ciudades se ha multiplicado por seis y ciudades como Monterrey, que con su \u00e1rea metropolitana cuenta ya con m\u00e1s de cuatro millones y medio de habitantes, tiene un parque m\u00f3vil de m\u00e1s de dos millones de veh\u00edculos &#8211; el doble de los que tiene Madrid, con m\u00e1s de cinco millones de habitantes \u2013 veh\u00edculos que, diariamente, queman en sus desplazamientos, m\u00e1s de siete millones de litros de gasolina.<\/p>\n<p>Obviamente, M\u00e9xico es un pa\u00eds rico. Hay que serlo para vivir as\u00ed, con el coste que tiene mantener unas redes e infraestructuras cada d\u00eda m\u00e1s extensas y los costes derivados de las externalidades inducidas por la motorizaci\u00f3n, las cuales en su mayor parte: enfermedades, accidentes, horas de productividad perdidas en desplazamientos y atorones, cambio clim\u00e1tico\u2026etc. las termina pagando la Seguridad Social, las instituciones, empresas, compa\u00f1\u00edas de seguros y ciudadanos en general, es decir, la sociedad mexicana en su conjunto. No los conductores en exclusiva, que son los que las producen.<\/p>\n<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/tu-dos.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-49963 size-full\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/tu-dos.png\" alt=\"\" width=\"861\" height=\"479\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/tu-dos.png 861w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/tu-dos-300x167.png 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/tu-dos-768x427.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 861px) 100vw, 861px\" \/><\/a>\n<p>Pero volviendo al insustentable discurso de la sustentabilidad\u2026 \u00bfA qu\u00e9 se debe esa obsesi\u00f3n por intentar convencer a la gente, de lo sustentable que es toda esa falacia? Yo, particularmente, cada vez estoy m\u00e1s convencido de que ese discurso funciona, en realidad, como un placebo. Sirve para calmar la conciencia, para narcotizar a una sociedad que no va a cambiar, seguramente porque no puede, con la urgencia y rapidez con la que deber\u00eda hacerlo\u2026<\/p>\n<p>Por supuesto, el pa\u00eds cambiar\u00e1 (\u00a1a la fuerza ahorcan!) pero lo har\u00e1 a remolque, tarde, mal y a un coste muy alto. De hecho, los cambios no empezar\u00e1n a ser sustanciales y profundos, hasta que no se produzca el paulatino relevo generacional, porque la generaci\u00f3n que ahora est\u00e1 al mando, no es capaz ya \u2013 ni lo ser\u00e1 nunca \u2013 de vivir de otra manera.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9. No es nada optimista ni esperanzador lo que estoy diciendo. Pero yo, al contrario que los demagogos de la sustentabilidad, no quiero enga\u00f1arle a Ud., amable lector o lectora, con bonitos discursos en los que no creo. Soy de los que prefiere decir la verdad, aunque duela.<\/p>\n<p>Las ciudades no cambian si no cambian los ciudadanos que las habitan. Si durante m\u00e1s de medio siglo, se ha estado convenciendo a los mexicanos, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, de que deben aspirar a vivir como su vecino del norte: en viviendas unifamiliares, en barrios o colonias cerrados o vigilados, con el colegio, la oficina y el centro comercial a unos cuantos km. de casa y que la manera de moverse (la \u00fanica posible en este caso) es en su propio carro particular, cuya marca y modelo, se convierte adem\u00e1s en reflejo de las aspiraciones, el estatus y poder\u00edo de su propietario, nadie en su sano juicio deber\u00eda esperar que eso vaya a cambiar en un periodo mucho m\u00e1s breve de tiempo. Y si ese estilo de vida no cambia, las ciudades tampoco lo har\u00e1n, porque las ciudades \u2013 no lo olvidemos \u2013 se hacen y se adaptan a las necesidades de sus habitantes. No al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, se seguir\u00e1n construyendo fraccionamientos que destruir\u00e1n el campo, sin crear ciudad, porque la mayor\u00eda de los mexicanos, sigue prefiriendo vivir a ras de suelo, con un peque\u00f1o jadincito, antes que en un apartamento con una buena terraza. Se seguir\u00e1n vendiendo cada vez m\u00e1s coches, aunque gracias a Trump y su est\u00fapido proteccionismo, no sean tantos Fords, como Toyotas y Volskwagen Y la diversi\u00f3n del \u201cfin-de\u201d seguir\u00e1 consistiendo en ir al \u201cmall\u201d a consumir, ya sea cine y palomitas o un caf\u00e9 en el Starbucks, el Oxxo, el Seven-eleven, u otra cualquiera de las cadenas que, a efectos comerciales, se han repartido el pa\u00eds, en lugar de ir a patinar o a andar en bicicleta por una de las inexistentes ciclov\u00edas, a jugar o a pasear por un parque, sentarse en una terracita a la sombra de un toldo en cualquier paseo o alameda, o sencillamente, caminar viendo tiendas y escaparates por una calle, en la que hacerlo no sea, como ahora, un deporte de riesgo y aventura.<\/p>\n<p>Desenga\u00f1ese. La generaci\u00f3n que ahora gobierna, no va a cambiar. Seguir\u00e1 dependiendo del carro, adicta a la gasolina y sensible al precio de esa sustancia vital, que le permite moverse. Seguir\u00e1 viviendo en guetos, segregada, temerosa, rodeada de sus iguales y separada por muros de los diferentes, mientras se envuelve en la bandera y protesta indignada por el muro que Donald Trump quiere construir en la frontera, sin reparar en los miles de kil\u00f3metros de vallas y muros, que dividen, fragmentan y disgregan las ciudades de su propio pa\u00eds. Seguir\u00e1 asumiendo estoicamente, como algo inevitable, los costes derivados de ese estilo de vida opulento y despilfarrador, para el que fue educada, en el que lo p\u00fablico debe ser privatizado para que \u201cfuncione\u201d, pues las administraciones p\u00fablicas son incapaces de garantizar su buen funcionamiento y en el que lo importante es poseer m\u00e1s que compartir y competir antes que colaborar.<\/p>\n<p>No hace falta ser adivino para darse cuenta de que tendr\u00e1 que cambiar la sociedad mexicana. Tendr\u00e1 que asumir el mando y la toma de decisiones una generaci\u00f3n nueva, distinta, que haya viajado y visto como se vive en otras ciudades y en otros continentes, que haya sufrido las consecuencias del despilfarro y la deuda que le dejar\u00e1n sus mayores, que viva en sus propias carnes las consecuencias del cambio clim\u00e1tico, para que m\u00e1s all\u00e1 de peque\u00f1as reformas cosm\u00e9ticas, como la t\u00edmida peatonalizaci\u00f3n de alguna que otra calle, empiecen de verdad, a cambiar las cosas.<\/p>\n<p>Entre tanto, el discurso pol\u00edtico y medi\u00e1tico de la sustentabilidad, el \u201cpostureo\u201d sustentable, seguir\u00e1 funcionando como lo que es: un placebo. En tiempos de \u201cposteverdad\u201d como los actuales, hablar de lo sustentable que es, o va a ser todo, sirve para tranquilizar las conciencias de quienes no van a cambiar, porque no est\u00e1n dispuestos, ni seguramente pueden a estas alturas de su vida, hacer el esfuerzo de adaptaci\u00f3n, que el cambio real hacia la sustentabilidad les exigir\u00eda.<\/p>\n<p>Como dice el refr\u00e1n: \u201cDime de que presumes\u2026<\/p>\n<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Bolsa-ecologica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-49965 size-full\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Bolsa-ecologica.jpg\" alt=\"\" width=\"769\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Bolsa-ecologica.jpg 769w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Bolsa-ecologica-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px\" \/><\/a>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Francisco L-Roldan.\u00a0<\/b><span class=\"color_13\">Soy Francisco, o Patxi, como prefieras.\u00a0 Arquitecto.\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Licenciado por la Escuela T\u00e9cnica Superior de Arquitectura del Pa\u00eds Vasco (U.P.V.)\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Tambi\u00e9n soy t\u00e9cnico superior en prevenci\u00f3n de riesgos laborales\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">y autor de diversos proyectos<\/span>. La civilizaci\u00f3n reside en la civitas (ciudad). Cuando la ciudad, cuya esencia es el espacio publico, se degrada, solo queda la barbarie.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nTwitter: @FrancoLRoldan<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Francisco L-Roldan. Reconozco que una de las cosas que m\u00e1s me llamaba la atenci\u00f3n, en los a\u00f1os en que estuve viviendo en M\u00e9xico, concretamente en la ciudad de Monterrey, es lo sustentable que, seg\u00fan el discurso oficial, era o que iba a ser todo. Aquello era una maravilla. 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