{"id":42475,"date":"2016-10-24T12:55:27","date_gmt":"2016-10-24T17:55:27","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/?p=42475"},"modified":"2017-02-15T17:01:45","modified_gmt":"2017-02-15T23:01:45","slug":"politicamente-incorrecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/politicamente-incorrecto\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticamente Incorrecto"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Francisco L\u00f3pez-Rold\u00e1n.<\/strong><\/p>\n<p>Discutiendo el otro d\u00eda con un amigo, defensor a ultranza de la \u201cvecinocracia\u201d, es decir, de someter a debate y consulta p\u00fablica para que la gente decida sobre cualquier propuesta de obra o reforma urbana, me vino a la mente aquella magn\u00edfica pel\u00edcula de Visconti \u201cEl Gatopardo\u201d y la famosa frase del Pr\u00edncipe Fabritzio Salina, interpretado por Burt Lancaster: \u201cTodo tiene que cambiar para que nada cambie\u201d.<\/p>\n<p>Y es que, no se me ocurre un invento m\u00e1s genial y maravilloso que ese populismo demag\u00f3gico, defensor apasionado del empoderamiento ciudadano, para descargar a los pol\u00edticos de las responsabilidades y obligaciones que les molestan. Los ciudadanos, elegimos a nuestros representantes, para que gobiernen, es decir, para que tomen decisiones y asuman responsabilidades. No para que las eludan y se escapen, descargando la toma de estas sobre quienes ya tenemos bastante con nuestras propias obligaciones y responsabilidades particulares. Pero gracias al empoderamiento ciudadano y, sin que nos demos cuenta, a la vez que nuestros pr\u00f3ceres demuestran lo dem\u00f3cratas que son, descargan su obligaci\u00f3n de tomar deciciones y asumir responsabilidades, sobre nuestros hombros.<\/p>\n<p>Si lo pensamos bien, es brillante.<\/p>\n<p>Del mismo modo que para conseguir que no salga adelante un proyecto \u2013 o para que se convierta en una caricatura de lo que deber\u00eda haber sido, llena de parches, recortes y remiendos sobrevendios, destinados a contentar a unos y a otros, demostrando a su vez el \u201csincero\u201d inter\u00e9s de la administraci\u00f3n por impulsarlo, es convocar un concurso&#8230; En cuanto se falle el resultado, tendremos la pol\u00e9mica servida y alimentada por los mismos concursantes que, contrariados por la decision del jurado, ser\u00e1n los primeros en sacar a la luz las carencias y defectos de la propuesta ganadora&#8230; Del mismo modo, como digo, que los concursos, la mayor\u00eda de las veces sirven para empantanar, ralentizar y desnaturalizar las obras, cuando queramos que las cosas a nivel urbano no cambien, o cambien s\u00f3lo cosm\u00e9tica y superficialmente, es decir, que cambien poco, lo justo para que parezca que se hace algo por cambiar, pero sin cambiar de verdad, lo mejor es empoderar a la ciudadan\u00eda para que tome decisiones, manejando unas pocas variables, con escasos \u2013 o nulos \u2013 conocimientos, anteponiendo siempre los intereses particulares de cada cual sobre el inter\u00e9s com\u00fan y movida (as\u00ed es la naturaleza humana), no por la raz\u00f3n que pocas veces guia nuestros actos, sino por sentimientos primarios como el miedo, la envidia o la codicia, f\u00e1cilmente inflamables y manipulables por los lideres m\u00e1s exaltados, demag\u00f3gicos y populistas con los que cuente el grupo.<\/p>\n<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-42481 size-full\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia.jpg\" alt=\"vecinocracia\" width=\"600\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia.jpg 600w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-300x182.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a>\n<p>Y es que cuando dejamos la toma de decisiones t\u00e9cnicas en manos de profanos, podemos estar seguros de tres cosas:<\/p>\n<p>1\u00ba.- La decisi\u00f3n ser\u00e1 irracional.<\/p>\n<p>Como hoy en d\u00eda saben los estudiosos del comportamiento humano &#8211; hay infinidad de estudios que lo demuestran &#8211; la toma de decisiones, no la hacemos nunca, o casi nunca, con criterios de fr\u00eda eficiencia y racionalidad. Si actu\u00e1ramos racionalmente, no habr\u00eda burbujas financieras y la gente ahorrar\u00eda en lugar de endeudarse. La realidad, es que las decisiones, las tomamos, simplificando y reduciendo al m\u00e1ximo las variables, en base a emociones y sentimientos. Y las emociones y los sentimientos, son f\u00e1ciles de manipular por grupos de presi\u00f3n que, no nos enga\u00f1emos, responden a sus propios intereses.<\/p>\n<p>En un grupo ser\u00e1n, por lo general, los m\u00e1s radicalizados (reales o impostados) que, por su misma condici\u00f3n, no albergan dudas y tienen, por tanto, las ideas m\u00e1s claras que nadie, arrastrando tras de si a los indecisos, as\u00ed como los m\u00e1s demagogos, populistas y oportunistas y no los m\u00e1s templados, sensatos y racionales, los que terminar\u00e1n llev\u00e1ndose el gato al agua.<\/p>\n<p>2\u00ba.- Ser\u00e1 la m\u00e1s conservadora y descafeinada de las posibles.<\/p>\n<p>Tras mucho discutir y mucho irse por las ramas, al final, el miedo y el desconocimiento, impedir\u00e1n ir m\u00e1s all\u00e1 de la seguridad que brinda lo ya conocido. Y es que, lo reconozcamos o no, nuestra tendencia natural siempre ser\u00e1 la de \u00abm\u00e1s vale malo conocido, que bueno por conocer\u00bb Buscamos certezas, seguridades. Estamos programados para ello. Y eso nos frena a la hora de tomar decisiones que impliquen riesgos.<\/p>\n<p>Lo desconocido nos asusta y cuando el desconocimiento es grande, el miedo tambi\u00e9n lo es. A una persona que toda su vida ha vivido en un fraccionamiento de N.L. por poner un ejemplo, movi\u00e9ndose en coche, sin otro comercio de proximidad que el Oxxo de turno, al que aunque est\u00e9 a 50 m. de su casa tambi\u00e9n ir\u00e1 en coche y que lo m\u00e1s lejos que ha llegado en su vida es a McAllen, si es que alguna vez ha salido del lugar en el que todo el mundo hace lo mismo y vive de la misma manera que ella, es muy dif\u00edcil convencerle de que hay vida m\u00e1s all\u00e1 de Dallas. Una vida distinta y que merece la pena conocer. Que, por el bien de todos \u2013 ella la primera \u2013 lo mejor es que, puesto que vive en una ciudad y no en un ejido o una aldea, lo haga en un apartamento en altura, que vaya a hacer la compra, o a llevar los ni\u00f1os al colegio andando y que utilice el transporte p\u00fablico o incluso la bici, en lugar del autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil cambiar de estilo de vida. De hecho, cuesta un esfuerzo enorme hacerlo. La resistencia de un \u201ccarro adicto\u201d a dejar el coche, es similar a la que pueda presentar un adicto al tabaco o al alcohol a dejar esas sustancias. Esos cambios de h\u00e1bitos y estilos de vida insanos, llevan a\u00f1os y exigen unos sacrificios y una fuerza de voluntad enorme. A efectos urbanos, esa \u00abdesprogramaci\u00f3n\u00bb basada en est\u00edmulos tanto positivos como negativos, requiere aut\u00e9ntica planificaci\u00f3n e ingenier\u00eda social. Unos tiempos y unos costes (costes pol\u00edticos m\u00e1s que econ\u00f3micos) muy grandes, que ning\u00fan pol\u00edtico est\u00e1 dispuesto a asumir. Por ello, en lugar de enfrentarse a la incomprensi\u00f3n, el rechazo y la hostilidad inicial del votante, es mucho mejor \u00abempoderarle\u00bb para que decida sobre peque\u00f1os cambios y reformas que no le obliguen a cambiar de estilo de vida y a enfrentarse con ello a los que, por un lado se comprometen de boquilla con la Comunidad internacional, en cumbres como la de Paris, a frenar el cambio clim\u00e1tico, conscientes adem\u00e1s, de los terribles y crecientes costes que implican &#8211; para sus sistemas de protecci\u00f3n social en primer lugar &#8211; las externalidades derivadas de la motorizaci\u00f3n de las grandes urbes y por el otro, no hacen absolutamente nada, m\u00e1s bien hacen todo lo contrario, para cumplir con sus compromisos o para velar por la salud de sus poblaciones.<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-42482 size-medium\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-300x195.jpg\" alt=\"vecinocracia-dos\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-300x195.jpg 300w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-1000x650.jpg 1000w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-768x499.jpg 768w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-1536x999.jpg 1536w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos-400x260.jpg 400w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-dos.jpg 1564w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, al menos en Europa, eso no eran as\u00ed. En el caso de los responsables municipales, y apoyados por sus t\u00e9cnicos y urbanistas, se embarcaron en los primeros proyectos de peatonalizaci\u00f3n de los cascos viejos de sus ciudades. Y lo hicieron sin contar para nada con la opini\u00f3n de vecinos y comerciantes, pues no hab\u00eda otro modo de conseguirlo que asumir y tratar de encauzar el rechazo inicial. Por supuesto, se escuch\u00f3 y se trat\u00f3 de convencer a la sociedad de las bondades de dichas peatonalizaciones. Los afectados pudieron opinar, pero no decidir. Fueron los pol\u00edticos los que asumieron la responsabilidad &#8211; y el coste &#8211; de esas decisiones frente a la oposici\u00f3n y rechazo generalizado que inicialmente tuvieron.<\/p>\n<p>Pero aquellos pol\u00edticos, eran de otra pasta. No hab\u00edan descubierto, como los actuales, los beneficios del empoderamiento. Ese gran invento para descargan la responsabilidad sobre decisiones tan impopulares, como populistas, en la ciudadan\u00eda. As\u00ed no se queman y pueden demostrarnos de paso, lo \u201cdem\u00f3cratas\u201d (y lo cobardes y lo irresponsables) que son.<\/p>\n<p>3\u00ba.- La decisi\u00f3n ser\u00e1 mala. O, cuando menos, no ser\u00e1 la m\u00e1s rentable y eficiente.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 un apa\u00f1o. Un parche. Un Frankenstein. La consecuencia del equilibrio de intereses particulares, inmediatos o cortoplacistas, al que lleguen unos y otros.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que pone el inter\u00e9s general, el bien com\u00fan, por encima de los intereses particulares, son las Leyes, cuando est\u00e1n bien hechas. Y quien hace valer ese inter\u00e9s general por encima de los intereses y egoismos particulares \u2013 el inter\u00e9s que defienden las leyes &#8211; son las instituciones p\u00fablicas y los t\u00e9cnicos y profesionales que para ellas trabajan.<\/p>\n<p>Son los t\u00e9cnicos, por tanto, cuando no est\u00e1n a sueldo de ninguna empresa particular, ni de ning\u00fan colectivo o grupo de presi\u00f3n, los \u00fanicos que act\u00faan, adem\u00e1s de con conocimiento, con independencia, anteponiendo el bien com\u00fan, a los intereses particulares de las partes. Son los \u00fanicos con capacidad para responder con neutralidad e imparcialidad, como lo har\u00eda un juez o \u00e1rbitro en un partido y de mirar m\u00e1s all\u00e1. De valorar y poner por encima del inter\u00e9s inmediato de las partes, las consecuencias a medio y largo plazo, as\u00ed como sobre las futuras generaciones &#8211; el beneficio com\u00fan &#8211; de una decisi\u00f3n u otra. Los \u00fanicos que dar\u00e1n importancia a muchas y complejas variables, irrelevantes o desconocidas para la mayor\u00eda, como son la relaci\u00f3n entre el coste de las obras y la poblaci\u00f3n a la que beneficia (rentabilidad social) los futuros costes de mantenimiento y reposici\u00f3n de la intervenci\u00f3n, el impacto social y ambiental, la financiaci\u00f3n, el plan de etapas, los plazos, afecciones y servidumbres a que obliga, los retornos indirectos para la sociedad de la inversi\u00f3n\u2026etc.<\/p>\n<p>Podemos estar seguros, que si sometemos a la voluntad popular todas las decisiones relacionadas con el desarrollo y planeamiento urbano, las ciudades del futuro, no tendr\u00e1n vertederos, incineradoras, c\u00e1rceles, psiqui\u00e1tricos, o aeropuertos ya que, nadie en su sano juicio, quiere vivir cerca de uno.<\/p>\n<a href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-tres.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-42483 size-large\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/vecinocracia-tres-1024x629.png\" alt=\"vecinocracia-tres\" width=\"960\" height=\"590\" \/><\/a>\n<p>Pero ejercer el poder mancha y desgasta. A veces hay que tomar decisiones impopulares, que implican un alto coste pol\u00edtico y es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que esas decisiones desagradables e impopulares, las tome el pueblo. As\u00ed, los pol\u00edticos no se desgastan, no se queman, no se manchan\u2026 Que parezca que se hacen cosas: consultas, debates, mucha ch\u00e1chara y parloteo, que, en el mejor de los casos, llevar\u00e1 a peque\u00f1os cambios superficiales, cosm\u00e9ticos, para que, en el fondo, nada cambie. \u201cTodo tiene que cambiar, para que nada cambie\u201d<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que, a ra\u00edz de lo expuesto y llegado a este punto, Ud. amable lector, si aun sigue leyendo este art\u00edculo, habr\u00e1 llegado a la conclusi\u00f3n de que soy una especie de monstruo. Un fascista, un intolerante y un reaccionario, que se opone con vehemencia, a algo tan natural, bueno y deseable, como que los ciudadanos, los vecinos de un barrio, la gente normal, opine sobre las decisiones que les afectan. Pero, contra lo que pueda parecer, nada m\u00e1s lejos de la realidad.<\/p>\n<p>No niego que la gente deba participar, opinar y decidir sobre asuntos, como las obras y reformas urbanas, que les afectan de lleno. \u00a1Al contrario!. Me gustar\u00eda que participase y que se implicase, m\u00e1s incluso de lo que algunos (aun pocos) lo hacen, en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>Lo que trato de decir, es que debe hacerlo con arreglo a la capacidad y el conocimiento del que dispone. No se trata de decidir sobre todo, sino sobre lo que m\u00e1s directamente nos afecta. La pregunta que hay que hacer al ciudadano normal y corriente, debe estar acotada y ser simple y clara, no abierta e imprecisa. Nunca debe ser del tipo: \u201cque hacemos aqu\u00ed?\u201d, esa decisi\u00f3n compete a los t\u00e9cnicos, a los profesionales y en \u00faltima instancia, a los pol\u00edticos. La pregunta, en su caso, deber\u00eda ser: \u00abel parque, o la plaza, o la ludoteca &#8211; o lo que sea &#8211; que el municipio ha decidido hacer aqu\u00ed, que lo hace para t\u00ed, \u00bfC\u00f3mo quieres que sea? \u00bfQu\u00e9 crees que debe tener?\u00bb Los t\u00e9cnicos deben escuchar y atender las opiniones, solicitudes y propuestas de los vecinos. Tenerlas en cuenta y, con forme a ellas, elaborar tres o cuatro variantes del proyecto, presentarlas a exposici\u00f3n p\u00fablica, explicando claramente los costes, las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas y, finalmente, someterlas a votaci\u00f3n, para llevar a la pr\u00e1ctica, la que mayor respaldo haya obtenido.<\/p>\n<p>En resumen: consulta popular, si. Pero no sobre todo, ni sobre cualquier cosa. La decisi\u00f3n p\u00fablica debe tomarse sobre asuntos espec\u00edficos y concretos, previamente trabajados y acotados o \u201ccocinados\u201d por los profesionales, que son los que tienen los conocimientos para hacerlo y contando siempre con la aprobaci\u00f3n de los pol\u00edticos, que son a quienes los ciudadanos elegimos, para que tomen decisiones y asuman responsabilidades, no para que se laven las manos o escurran el bulto y que, por eso mismo, porque tienen responsabilidades y obligaciones, por Ley, cada tres o cuatro a\u00f1os, nos tienen que rendir cuentas a los ciudadanos sobre como y para qu\u00e9 han usado el \u00abempoderamiento\u00bb que les dimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Francisco L-Roldan.\u00a0<\/strong><span class=\"color_13\">Soy Francisco, o Patxi, como prefieras.\u00a0 Arquitecto.\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Licenciado por la Escuela T\u00e9cnica Superior de Arquitectura del Pais Vasco (U.P.V.)\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">Tambi\u00e9n soy t\u00e9cnico superior en prevenci\u00f3n de riesgos laborales\u00a0<\/span><span class=\"color_13\">y autor de diversos proyectos<\/span>. La civilizaci\u00f3n reside en la civitas (ciudad). Cuando la ciudad, cuya esencia es el espacio publico, se degrada, solo queda la barbarie.<br \/>\n<strong><br \/>\nTwitter: @FrancoLRoldan<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Francisco L\u00f3pez-Rold\u00e1n. 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