{"id":23003,"date":"2015-09-01T12:01:43","date_gmt":"2015-09-01T17:01:43","guid":{"rendered":"http:\/\/centrourbano.com\/?p=23003"},"modified":"2015-09-02T12:09:05","modified_gmt":"2015-09-02T17:09:05","slug":"por-la-sombrita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/","title":{"rendered":"Por la sombrita"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte p\u00fablico, las calles, la infraestructura, y si acaso el clima y la topograf\u00eda. Pero muy pocas veces reflexionamos sobre la influencia en nuestro comportamiento, que algo tan simple y cotidiano como la luz, puede llegar a generar. Y la luz, sus brillos y sus sombras, son quiz\u00e1s la relaci\u00f3n m\u00e1s cotidiana y real que tenemos con nuestra ciudad.<\/p>\n<p>Para mi, la reflexi\u00f3n lleg\u00f3, luego de pasear una semana por Oporto; la segunda ciudad m\u00e1s importante de Portugal. Luego de varias caminatas por dicha ciudad, recorriendo diversos barrios, calles y recovecos, no s\u00f3lo me percat\u00e9 de la relaci\u00f3n que tienen la luz y la oscuridad con el entorno-ciudad-ciudadano, sino que adem\u00e1s empec\u00e9 a especular sobre ella.<\/p>\n<p>Oporto es una ciudad costera, con muchas monta\u00f1as y \u00a1mucho sol! En el verano es relativamente sencillo diferenciar entre un turista y un local simplemente por su forma de moverse por la ciudad; los que la visitamos caminamos en l\u00edneas rectas, muchas veces siguiendo las instrucciones de un gu\u00eda o un mapa, mientras que un\u00a0<em>Portuense<\/em>\u00a0lo hace casi siempre en zigzag, trazando l\u00edneas curvas, atraves\u00e1ndose de un lado al otro de la calle, protegi\u00e9ndose, buscando la sombra y jugando con ella.<\/p>\n<p>Sin embargo, esconderse del sol, no es lo mismo que buscar la sombra. Los <em>Portuenses<\/em> hacen lo segundo. Sus desplazamientos terminan siendo gobernados, al igual que su manera de permanecer en el espacio p\u00fablico, su manera de detenerse, su manera de sentarse; todos sus actos al parecer est\u00e1n dominados por el juego claro-oscuro que produce el sol con las formas de la ciudad.\u00a0No es para nada raro ver a tres viejitas apachurradas en la \u00fanica banca sombreada de todo el parque, o a un hombre quieto en la mitad de la calle, aparentemente sin hacer nada, mas que disfrutar por unos minutos la frescura que en unos cuantos pasos volver\u00e1 a perder.<\/p>\n<p>La calle\u00a0es una continuidad de parques y plazas que nunca acaban, de banquetas que nunca se interrumpen ni f\u00edsica, ni simb\u00f3licamente. Las banquetas son continuas en muchs calles, a\u00fan en las intersecciones, por lo que los carros tienen que usar el espacio peatonal para cruzar y, en otras, la banqueta y el arroyo vehicular est\u00e1n al mismo nivel siendo indistintos el uno del otro. Incluso los conductores est\u00e1n a la expectativa de peatones distra\u00eddos, que no esperan el sem\u00e1foro en verde o llegar a la esquina para poder cruzar.<\/p>\n<p>Y esa forma \u201cerrante\u201d de moverse permite que las calles sean vividas como lo que son: espacios p\u00fablicos moldeables, que se negocian entre entes diversos; conductores con prisa, turistas distra\u00eddos, viejitos a paso lento, ni\u00f1os jugando, ciclistas (aunque pocos, al parecer por la topograf\u00eda), en fin\u2026<\/p>\n<p>Con el pretexto de la seguridad vial y la eficiencia, se ha determinado que nuestras ciudades, y en especial nuestras calles, deban ser espacios monofuncionales, es decir exclusivos y \u00fanicos para cumplir la funci\u00f3n del movimiento; en donde no existe lugar para la espontaneidad, el cambio de planes, o el error. Y como resultado nos encontramos, que al igual que nuestras ciudades y nuestras calles, nosotros somos ciudadanos mon\u00f3tonos, propuestos a ir siempre de un punto A a un punto B, acelerando o desacelerando el paso cuando la luz roja o verde se prende, esperando en las esquina a que los carros nos permitan pasar, por un lapso de 10 segundos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, como las ciudades representan a las personas, tambi\u00e9n las modifican. El espacio f\u00edsico es determinante de nuestro comportamiento y nuestras relaciones con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En las ciudades de la eficiencia y el extremo orden, del control del tiempo, y la velocidad (en las ciudades del supuesto desarrollo) ha desaparecido el espacio p\u00fablico, para volverlo un tubo, un carril, un arroyo vac\u00edo y veloz. \u00bfD\u00f3nde quedaron nuestras peculiaridades?\u00a0Sin peculiaridades, \u00bfc\u00f3mo diferenciamos a un Portuense de un Queretano?<\/p>\n<p>Para algunos, no importa, y en af\u00e1n de la velocidad y la seguridad, han continuado levantando rejas, separadores, puentes, bolardos, barreras.<\/p>\n<p>Para otros, la revalidaci\u00f3n del comportamiento social se propone por medio de la eliminaci\u00f3n de ciertas separaciones y segregaciones; sem\u00e1foros, se\u00f1ales de tr\u00e1nsito, e incluso carriles. Los Espacios Compartidos (Ver #CallesCompartidas o http:\/\/derivelab.org\/blog\/2015\/7\/21\/es-momento-de-hacer-callescompartidas) ponen en el centro del dise\u00f1o la capacidad misma de las personas de negociar su espacio personal en el espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s, en este ejercicio, recuperemos nuestra capacidad de encontrarnos con el otro, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de un choque peligroso y violento, sino de encontrarnos verdaderamente. De agruparnos en la misma banca del parque, de cruzar por la misma esquina, de sentir la misma brisa, antojarnos con el mismo olor, y transitar la misma calle. Quiz\u00e1s al compartir la calle, nos encontremos todos, a otra velocidad y a otro ritmo; y nos miremos un segundo y sonriamos, y sigamos nuestro camino, por la sombrita.<\/p>\n<p><strong>XIMENA OCAMPO AGUILAR. <\/strong>Es arquitecta, estudi\u00f3 una maestr\u00eda en Dise\u00f1o de Ciudad y Ciencias Sociales (<em>London School of Economics and Political Science<\/em>), donde realiz\u00f3 investigaciones sobre \u201clo p\u00fablico\u201d, enfoc\u00e1ndose en desarrollos de vivienda social como ejemplo de manifestaciones espaciales de inequidad urbana y segregaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y cultural.<\/p>\n<p>Se desempe\u00f1\u00f3 como dise\u00f1adora urbana en el Centro de Transporte Sustentable de M\u00e9xico (EMBARQ), participando en proyectos de investigaci\u00f3n de \u201cDesarrollo Orientado al Transporte Sustentable\u201d y \u201cHacia Ciudades Competitivas Bajas en Carbono\u201d y su implementaci\u00f3n practica en diversas ciudades mexicanas.<\/p>\n<p>Es co-fundadora y Directora Ejecutiva de d\u00e9rive LAB, realiza proyectos de investigaci\u00f3n sobre espacio p\u00fablico, movilidad y vivienda.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:ximena@derivelab.org\" target=\"_blank\"><span class=\"il\">ximena@derivelab.org<\/span><\/a><\/p>\n<p>@xoaa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte p\u00fablico, las calles, la infraestructura, y si acaso el clima y la topograf\u00eda. Pero muy pocas veces reflexionamos sobre la influencia en nuestro comportamiento, que algo tan simple y cotidiano como la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":23004,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"inline_featured_image":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5817],"tags":[],"class_list":["post-23003","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-de-urbanismo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Por la sombrita -<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Por la sombrita -\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Centro Urbano\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-09-01T17:01:43+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2015-09-02T17:09:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"600\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"BlogCU 2022\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@CentroUrbano\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@CentroUrbano\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"BlogCU 2022\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"BlogCU 2022\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a58fb587665bb547f4ef322fefe09291\"},\"headline\":\"Por la sombrita\",\"datePublished\":\"2015-09-01T17:01:43+00:00\",\"dateModified\":\"2015-09-02T17:09:05+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/\"},\"wordCount\":1000,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Ximena_ocampo-bn.png\",\"articleSection\":[\"Hablemos de Urbanismo\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/\",\"name\":\"Por la sombrita -\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Ximena_ocampo-bn.png\",\"datePublished\":\"2015-09-01T17:01:43+00:00\",\"dateModified\":\"2015-09-02T17:09:05+00:00\",\"description\":\"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Ximena_ocampo-bn.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Ximena_ocampo-bn.png\",\"width\":800,\"height\":600},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/blog-de-urbanismo\\\/por-la-sombrita\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Por la sombrita\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\",\"name\":\"Centro Urbano\",\"description\":\"Medio especializado en los sectores vivienda, inmobiliario, construcci\u00f3n, arquitectura y urbanismo.\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\",\"name\":\"Centro Urbano\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/web_CU_logo-1.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/web_CU_logo-1.png\",\"width\":350,\"height\":91,\"caption\":\"Centro Urbano\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/portalcentrourbano\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/CentroUrbano\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/centro_urbano\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.linkedin.com\\\/company\\\/centro-urbano\\\/\",\"http:\\\/\\\/www.youtube.com\\\/user\\\/portalcentrourbano\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/a58fb587665bb547f4ef322fefe09291\",\"name\":\"BlogCU 2022\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"BlogCU 2022\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/author\\\/BlogCU 2022\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Por la sombrita -","description":"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Por la sombrita -","og_description":"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte","og_url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/","og_site_name":"Centro Urbano","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano","article_published_time":"2015-09-01T17:01:43+00:00","article_modified_time":"2015-09-02T17:09:05+00:00","og_image":[{"width":800,"height":600,"url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png","type":"image\/png"}],"author":"BlogCU 2022","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@CentroUrbano","twitter_site":"@CentroUrbano","twitter_misc":{"Escrito por":"BlogCU 2022","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/"},"author":{"name":"BlogCU 2022","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/person\/a58fb587665bb547f4ef322fefe09291"},"headline":"Por la sombrita","datePublished":"2015-09-01T17:01:43+00:00","dateModified":"2015-09-02T17:09:05+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/"},"wordCount":1000,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png","articleSection":["Hablemos de Urbanismo"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/","name":"Por la sombrita -","isPartOf":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png","datePublished":"2015-09-01T17:01:43+00:00","dateModified":"2015-09-02T17:09:05+00:00","description":"POR\u00a0XIMENA OCAMPO AGUILAR. Siempre estamos pensando en la influencia que sobre nuestra vida en la ciudad tienen detalles como el tr\u00e1fico, el transporte","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#primaryimage","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png","contentUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Ximena_ocampo-bn.png","width":800,"height":600},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-urbanismo\/por-la-sombrita\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Por la sombrita"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#website","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/","name":"Centro Urbano","description":"Medio especializado en los sectores vivienda, inmobiliario, construcci\u00f3n, arquitectura y urbanismo.","publisher":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization","name":"Centro Urbano","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/web_CU_logo-1.png","contentUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/web_CU_logo-1.png","width":350,"height":91,"caption":"Centro Urbano"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano","https:\/\/x.com\/CentroUrbano","https:\/\/www.instagram.com\/centro_urbano\/","https:\/\/www.linkedin.com\/company\/centro-urbano\/","http:\/\/www.youtube.com\/user\/portalcentrourbano"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/person\/a58fb587665bb547f4ef322fefe09291","name":"BlogCU 2022","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/5ec2975f6d4b1643c723f08ef135c488131c64cba4524740d438f2e04dbeacdc?s=96&d=mm&r=g","caption":"BlogCU 2022"},"url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/author\/BlogCU 2022\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23003"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23003\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}