{"id":148080,"date":"2024-05-13T10:21:28","date_gmt":"2024-05-13T16:21:28","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/?p=148080"},"modified":"2024-05-13T10:22:13","modified_gmt":"2024-05-13T16:22:13","slug":"sequia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/","title":{"rendered":"Sequ\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>Por Gustavo L\u00f3pez Padilla*<\/em><!--more--><\/p>\n<p>En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica fundada en 1325, surgi\u00f3 en \u00edntima y arm\u00f3nica relaci\u00f3n con respecto al agua. Siguiendo los designios de sus profec\u00edas, los mexicas decidieron ubicarse casi en el coraz\u00f3n de los antiguos y espl\u00e9ndidos lagos de lo que conocemos como Texcoco. Implementaron un sistema de confinamiento de tierras (chinampas) y canales de agua, a partir del cual se defini\u00f3 y construy\u00f3 el tejido regular del asentamiento de la ciudad. Los mexicas lidiaron y convivieron en todo momento con la presencia del agua, sufriendo naturalmente algunas inundaciones, que pudieron resolver en el tiempo, separando incluso de manera inteligente las aguas dulces y las saladas con una obra monumental. A pesar de sus dificultades, en ning\u00fan momento de su historia, pensaron o instrumentaron acciones que fueran contra la relaci\u00f3n del agua y el crecimiento de su ciudad. El inteligente desarrollo urbano mexica es semejante al que instrumentaron los holandeses en la ciudad de Amsterdam y que actualmente es un modelo exitoso de desarrollo urbano.<\/p>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1608.jpg?w=624\" \/>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Con la conquista espa\u00f1ola y la determinaci\u00f3n de asentar en 1521 la principal ciudad de la Nueva Espa\u00f1a, justamente sobre las preexistencias construidas prehisp\u00e1nicas de Tenochtitl\u00e1n, siguieron existiendo dificultades de la convivencia de la ciudad en relaci\u00f3n con el agua. En breve tiempo los conquistadores espa\u00f1oles, para enfrentar y tratar de resolver estas inundaciones, plantearon ir secando sistem\u00e1ticamente lagos y r\u00edos y con ello la mancha urbana inici\u00f3 lentamente su crecimiento. Esta decisi\u00f3n implic\u00f3 un serio e hist\u00f3rico atentado contra la naturaleza, que constantemente reclam\u00f3 en el tiempo sus territorios con nuevas inundaciones y la respuesta siempre equivocada, se mantuvo en la idea de secar todos los cuerpos de agua existentes en la inmediaciones de la ciudad. Este planteamiento de secar y mas adelante entubar los diferentes cuerpos de agua, para evitar dificultades de inundaciones en la ciudad, se convirti\u00f3 para nosotros los mexicanos, en una limitaci\u00f3n o deformaci\u00f3n intelectual, que todav\u00eda en la actualidad del a\u00f1o 2024 nos cuesta trabajo superar. Sistem\u00e1ticamente el desarrollo contempor\u00e1neo de la hoy ciudad de M\u00e9xico y de otras ciudades del pa\u00eds, se han instrumentado contra la naturaleza, ya sea esta verde o hidr\u00e1ulica y vivimos severamente sus consecuencias, contribuyendo con ello al cambio clim\u00e1tico global.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">La ciudad de M\u00e9xico ha crecido territorialmente hasta 1495 km2 y una poblaci\u00f3n de 9,209,994 habitantes tan solo en el territorio de la ciudad y poco mas de 20 millones en lo que corresponde a la zona conurbada, que implica correlaciones territoriales con los estados de Morelos, Hidalgo y el Estado de M\u00e9xico. Contra la l\u00f3gica natural que podemos apreciar en muchas ciudades compactas contempor\u00e1neas en el mundo, este crecimiento se ha materializado en una presencia urbana extensa, preferentemente horizontal, dos pisos en promedio, ocupando indiscriminada e irracionalmente territorios naturales, provocando serios desequilibrios ambientales, que se manifiestan con malas calidades del aire, aumento de las temperaturas promedio, llegando en estos d\u00edas hasta 34.3 grados cent\u00edgrados y desde luego escasez de agua. Todo lo anterior pone en riesgo la viabilidad y continuidad de nuestra vida urbana, teniendo desde luego serias implicaciones de car\u00e1cter ambiental, econ\u00f3micas, sociales, pol\u00edticas y culturales.<\/p>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1628.jpg?w=621\" \/>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Vivimos en nuestra ciudad y desafortunadamente tambi\u00e9n en el conjunto del pa\u00eds, serios problemas por la falta de agua y es una realidad que no es nueva, data de muchos a\u00f1os y no ha sido debidamente atendida. Lo peor de todo es que conocemos los or\u00edgenes del problema y conocemos perfectamente posibilidades de soluci\u00f3n, la ciencia moderna ha avanzado mucho en este sentido en los \u00faltimos a\u00f1os, pero nuestra hist\u00f3rica atrofia intelectual que data desde los tiempos de la colonia espa\u00f1ola, a la que se suman distorsiones y falta de voluntad pol\u00edtica y social actuales, nos han llevado hasta estos extremos de crisis. En este problema de sequ\u00eda y calentamiento global todos somos corresponsables, la sociedad en general, nuestros representantes pol\u00edticos y todos aquellos relacionados con las universidades y los centros de desarrollo del conocimiento.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Vale la pena hacer ahora un recuento de las posibilidades de enfrentamiento del problema. Por principio de cuentas, tenemos que reorientar el crecimiento de nuestras ciudades y la capital del pa\u00eds y su zona conurbada por delante. Aqu\u00ed vivimos el veinticinco porciento de la poblaci\u00f3n total de la Rep\u00fablica Mexicana. No podemos seguir creciendo indiscriminadamente de manera extensiva, con base en densidades bajas de ocupaci\u00f3n territorial y con un car\u00e1cter horizontal, ocupando y destruyendo nuevas \u00e1reas verdes. Y aqu\u00ed me gustar\u00eda recordar al fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, empirista Francis Bacon (1561-1626) qui\u00e9n afirma:\u00a0<strong>la naturaleza para ser gobernada debe ser obedecida.<\/strong>\u00a0Tenemos que lograr reequilibrios arm\u00f3nicos entre las zonas urbanas y las zonas naturales. En este sentido, partiendo de la idea de que las ciudades se hacen y se rehacen en el tiempo y ejemplos en el mundo existen y muy exitosos, como Boston, Madrid o Se\u00fal por citar solo algunos, debemos derribar una buena parte de lo construido y volverlo de nueva cuenta zonas naturales verdes, incluyendo cuerpos de agua. Nuestro modelo de crecimiento debe ser, crecer lo menos posible hacia afuera, hacerlo mayoritariamente hacia adentro del territorio de nuestra ciudad y de nuestras ciudades, con base en mezclas de distintas densidades de construcci\u00f3n, preferentemente densidades medias, que resultan en edificaciones de entre cinco y siete pisos. Modelo que ha resultado exitoso en buena parte de las ciudades europeas, logrando con ello buenas calidades habitables, con razonables equilibrios ambientales.<\/p>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1629.jpg?w=828\" \/>\n<h2 data-adtags-visited=\"true\">Estragos en el Sistema Cutzamala<\/h2>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Debemos aspirar por lo menos a disponer de los porcentajes de \u00e1reas verdes que consideran indispensables y saludables los expertos en el conocimiento de las ciudades: contar con al menos entre doce y diecis\u00e9is metros cuadrados de \u00e1reas verdes por habitante. La ciudad de M\u00e9xico por ahora, cuenta tan solo con siete metros y medio de espacios verdes por habitante, muy lejos del porcentaje m\u00ednimo requerido. Necesitamos de nuevos parques p\u00fablicos y para m\u00ed el ejemplo de lo que se puede hacer en nuestra ciudad, entre otras alternativas, es replicar en diferentes zonas de la ciudad, la experiencia del Parque Tezoz\u00f3moc, de veintiocho hect\u00e1reas, ubicado en la Alcald\u00eda Atzcapotzalco, proyecto del a\u00f1o 1982, de Grupo de Dise\u00f1o Urbano, encabezado por el Arq. Mario Schjetnan. Las \u00e1reas verdes permiten las recargas acu\u00edferas, necesarias para el abastecimiento de agua y mejoran naturalmente las condiciones clim\u00e1ticas, que propician mejores condiciones de lluvias y temperaturas. Para la ciudad de M\u00e9xico, tenemos que plantearnos en un futuro razonable, volver a construir de nueva cuenta una buena parte de los grandes lagos originales y sus \u00e1reas verdes o si no construir al menos, peque\u00f1as y muchas obras, a manera de acupuntura urbana, como el parque Tezoz\u00f3moc, de tal manera que sumando todo lo anterior, podamos reequilibrar nuestro desarrollo urbano. Y si para lograr lo anterior tenemos que destruir parte de lo ya construido, tenemos que realizar el esfuerzo necesario. Hay que desarrollar desde luego los estudios urbanos, que nos permitan identificar las posibles zonas, donde lo anterior sea factible de realizar.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Siguiendo la idea de que todos somos corresponsables del problema y sus soluciones, tenemos que abatir el consumo de agua per capita en nuestra ciudad. Hoy en d\u00eda consumimos trescientos cincuenta litros diarios de agua potable por persona, una cifra muy alta. Existen ciudades en el mundo, que incluso contando con fuentes importantes de abastecimiento de agua, tan solo consumen ciento cincuenta litros diarios por persona. Debemos acercarnos a estas cifras razonables.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1631.jpg?w=827\" \/><\/p>\n<h2 data-adtags-visited=\"true\">Realidad de la Presa en Valle de Bravo<\/h2>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Otro grave problema en nuestra ciudad, en buena medida resultado de abastecernos mayoritariamente de pozos subterr\u00e1neos, de los que sacamos el agua del subsuelo y que generan hundimientos con graves consecuencias en buena parte de lo construido, es conjuntamente reequilibrar los niveles de los mantos fre\u00e1ticos, a partir de contar con mayores \u00e1reas verdes y sus naturales recargas del vital l\u00edquido, reparando adem\u00e1s los sistemas de las redes de abastecimiento del agua. Hoy en d\u00eda se pierde poco mas del cuarenta porciento del agua potable en fugas por las tuber\u00edas rotas y que no son reparadas, desde hace muchos a\u00f1os. Debemos impulsar adem\u00e1s proyectos y programas que recolecten el agua de lluvia. As\u00ed como padecemos de sequ\u00edas, es notable que entre los reclamos de la naturaleza en \u00e9poca de lluvias, cada vez se sucedan lo que algunos denominan \u00a8lluvias extraordinarias\u00a8, siendo cada vez mas frecuentes, causando serias inundaciones. No podemos desperdiciar el agua de lluvia, necesitamos recolectarla, almacenarla en parte y reinyectarla en buena medida a los mantos acu\u00edferos.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Otra important\u00edsima acci\u00f3n que debemos implementar en todas las ciudades del pa\u00eds y la ciudad de M\u00e9xico no es la excepci\u00f3n, es reciclar las aguas residuales, las de los drenajes, llev\u00e1ndolas a distintos niveles de mejoramiento en su calidad, hasta volver potables una buena parte de las aguas residuales. Otros porcentajes de aguas residuales se pueden utilizar con menores tratamientos, para riego urbano y para riego agr\u00edcola. Hoy la ciencia moderna permite perfectamente lo anterior. Debemos pensar en ciclos cerrados en el abastecimiento de agua potable y tratamiento de aguas residuales. Podemos traer agua potable de las fuentes naturales de abastecimiento, usarla y al convertirse en aguas residuales, tratarla mayoritariamente hasta convertirla de nueva cuenta en agua potable, volverla a reintroducir en las redes de abastecimiento, logrando as\u00ed un ciclo cerrado en el uso del agua. Se deber\u00eda reabastecer con nueva agua potable, tan solo la que se pueda perder en fugas de las tuber\u00edas o de lo que resulte por evaporaciones naturales.<\/p>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1630.jpg?w=828\" \/>\n<h2 data-adtags-visited=\"true\">Parque Tezoz\u00f3moc<\/h2>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Debemos invertir en la construcci\u00f3n de las necesarias plantas de tratamiento de aguas residuales, para lograr lo anterior. Sin duda, los mayores costos posibles en la operaci\u00f3n de las ciudades, no son la construcci\u00f3n de estas plantas de tratamiento, los mayores costos se originan en la falta de agua y sus desastrosas consecuencias en materia de salud, condiciones ambientales y por ende de la viabilidad de la vida urbana. Con el tratamiento de aguas residuales tambi\u00e9n, se puede volver a introducir y llevar a nuevos equilibrios ambientales los cuerpos de agua, ll\u00e1mense lagos, lagunas y r\u00edos que hemos secado, para abastecerlos tambi\u00e9n de agua, sin considerar que debemos tratar de conservar lo mejor posible estos cuerpos de agua. En este sentido existen proyectos exitosos en el mundo en los cuales se les ha dado nueva vitalidad a lagos, lagunas y r\u00edos, con la utilizaci\u00f3n de aguas residuales tratadas. Debemos desentubar en nuestra ciudad los r\u00edos que hemos llevado a esa condici\u00f3n y volverlos de nueva cuenta, parte de nuestro paisaje natural. Las zonas agr\u00edcolas e industriales deben usar aguas tratadas para esos usos y resguardar el agua potable, preferentemente para consumo humano.<\/p>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Sabemos y padecemos el problema de la sequ\u00eda y el cambio clim\u00e1tico que ha llegado a niveles alarmantes, pero sabemos tambi\u00e9n como enfrentarlo, lo hemos planteado y comentado en innumerables ocasiones. Su soluci\u00f3n no es exclusivamente econ\u00f3mica, lo mas caro siempre es no contar con agua potable, requerimos mayoritariamente de voluntad social, pol\u00edtica y cient\u00edfica de todos, para resolverlo en el tiempo. Todos somos corresponsables, ya no hay tiempo que perder. O lo hacemos o nos lamentaremos en breve de las graves consecuencias para la vida, la estabilidad pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica de las ciudades.<\/p>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.files.wordpress.com\/2024\/05\/img_1632.jpg?w=828\" \/>\n<p data-adtags-visited=\"true\">Planta de tratamiento Atotonilco.<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" data-adtags-visited=\"true\"><b>*Gustavo L\u00f3pez Padilla<br \/>\n<\/b><strong>Arquitecto<br \/>\n<\/strong><a href=\"https:\/\/navegandolaarquitectura.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>navegandolaarquitectura.wordpress.com<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo L\u00f3pez Padilla*<\/p>\n","protected":false},"author":79,"featured_media":148083,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"inline_featured_image":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[242,5],"tags":[22585,22859,163,5751],"class_list":["post-148080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-de-invitado","category-opinion","tag-en-la-opinion-de","tag-navegando-en-la-arquitectura","tag-opinion","tag-sequia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Sequ\u00eda -<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Sequ\u00eda -\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Centro Urbano\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-05-13T16:21:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-05-13T16:22:13+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"635\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"635\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Columnista invitado\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@CentroUrbano\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@CentroUrbano\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Columnista invitado\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"10 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Columnista invitado\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/6f59f3cb660299b3a1cc36d9706e456c\"},\"headline\":\"Sequ\u00eda\",\"datePublished\":\"2024-05-13T16:21:28+00:00\",\"dateModified\":\"2024-05-13T16:22:13+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/\"},\"wordCount\":1995,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png\",\"keywords\":[\"En la opini\u00f3n de\",\"Navegando en la Arquitectura\",\"Opini\u00f3n\",\"Sequ\u00eda\"],\"articleSection\":[\"En la opini\u00f3n de\",\"Opini\u00f3n\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/\",\"name\":\"Sequ\u00eda -\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png\",\"datePublished\":\"2024-05-13T16:21:28+00:00\",\"dateModified\":\"2024-05-13T16:22:13+00:00\",\"description\":\"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png\",\"width\":635,\"height\":635,\"caption\":\"Sequ\u00eda\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/opinion\\\/sequia\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Sequ\u00eda\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\",\"name\":\"Centro Urbano\",\"description\":\"Medio especializado en los sectores vivienda, inmobiliario, construcci\u00f3n, arquitectura y urbanismo.\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#organization\",\"name\":\"Centro Urbano\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/web_CU_logo-1.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/wp-content\\\/uploads\\\/web_CU_logo-1.png\",\"width\":350,\"height\":91,\"caption\":\"Centro Urbano\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/portalcentrourbano\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/CentroUrbano\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/centro_urbano\\\/\",\"https:\\\/\\\/www.linkedin.com\\\/company\\\/centro-urbano\\\/\",\"http:\\\/\\\/www.youtube.com\\\/user\\\/portalcentrourbano\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/6f59f3cb660299b3a1cc36d9706e456c\",\"name\":\"Columnista invitado\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Columnista invitado\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/centrourbano.com\\\/revista\\\/author\\\/columnista-invitado\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Sequ\u00eda -","description":"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Sequ\u00eda -","og_description":"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica","og_url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/","og_site_name":"Centro Urbano","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano","article_published_time":"2024-05-13T16:21:28+00:00","article_modified_time":"2024-05-13T16:22:13+00:00","og_image":[{"width":635,"height":635,"url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png","type":"image\/png"}],"author":"Columnista invitado","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@CentroUrbano","twitter_site":"@CentroUrbano","twitter_misc":{"Escrito por":"Columnista invitado","Tiempo de lectura":"10 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/"},"author":{"name":"Columnista invitado","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/person\/6f59f3cb660299b3a1cc36d9706e456c"},"headline":"Sequ\u00eda","datePublished":"2024-05-13T16:21:28+00:00","dateModified":"2024-05-13T16:22:13+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/"},"wordCount":1995,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png","keywords":["En la opini\u00f3n de","Navegando en la Arquitectura","Opini\u00f3n","Sequ\u00eda"],"articleSection":["En la opini\u00f3n de","Opini\u00f3n"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/","name":"Sequ\u00eda -","isPartOf":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png","datePublished":"2024-05-13T16:21:28+00:00","dateModified":"2024-05-13T16:22:13+00:00","description":"Por Gustavo L\u00f3pez Padilla* En los or\u00edgenes prehisp\u00e1nicos de la ahora ciudad de M\u00e9xico, lo que fuera antiguamente Tenochtitl\u00e1n, capital del Imperio Mexica","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#primaryimage","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png","contentUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Diseno-sin-titulo-1-27-635x635-1-1-1-1-1-1-1.png","width":635,"height":635,"caption":"Sequ\u00eda"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/sequia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Sequ\u00eda"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#website","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/","name":"Centro Urbano","description":"Medio especializado en los sectores vivienda, inmobiliario, construcci\u00f3n, arquitectura y urbanismo.","publisher":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#organization","name":"Centro Urbano","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/web_CU_logo-1.png","contentUrl":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/web_CU_logo-1.png","width":350,"height":91,"caption":"Centro Urbano"},"image":{"@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/portalcentrourbano","https:\/\/x.com\/CentroUrbano","https:\/\/www.instagram.com\/centro_urbano\/","https:\/\/www.linkedin.com\/company\/centro-urbano\/","http:\/\/www.youtube.com\/user\/portalcentrourbano"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/#\/schema\/person\/6f59f3cb660299b3a1cc36d9706e456c","name":"Columnista invitado","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/28ad1e0627b854b5cf28ba6c846a14c308bb67d33df98f6677cc46fe92222ece?s=96&d=mm&r=g","caption":"Columnista invitado"},"url":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/author\/columnista-invitado\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/79"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=148080"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":148084,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148080\/revisions\/148084"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/148083"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=148080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=148080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=148080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}