{"id":125761,"date":"2022-01-24T15:45:21","date_gmt":"2022-01-24T21:45:21","guid":{"rendered":"https:\/\/centrourbano.com\/?p=125761"},"modified":"2022-01-24T15:46:56","modified_gmt":"2022-01-24T21:46:56","slug":"el-derecho-a-denunciar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/opinion\/blog-de-invitado\/el-derecho-a-denunciar\/","title":{"rendered":"El derecho a denunciar"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carmen Contreras*<\/strong><!--more--><\/p>\n<p>En la revisi\u00f3n de la Declaraci\u00f3n sobre la Eliminaci\u00f3n de la Violencia Contra la Mujer establecida en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas se defini\u00f3 la violencia contra la mujer como aquella dirigida a la condici\u00f3n femenina y por primera vez logr\u00f3 el consenso, como acuerdo internacional, que este tipo de violencia\u00a0 tiene como origen el g\u00e9nero y que su existencia va en contra de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo defini\u00f3 los tipos de violencia contra la mujer, mismas que han sido adoptadas en distintos marcos jur\u00eddicos en M\u00e9xico. Estas son las definiciones:<\/p>\n<ul>\n<li>La violencia f\u00edsica, sexual y psicol\u00f3gica que ocurre en la familia.<\/li>\n<li>La violencia relacionada la violaci\u00f3n marital, mutilaci\u00f3n genital femenina y otras pr\u00e1cticas tradicionales en perjuicio de las mujeres.<\/li>\n<li>La violencia no conyugal y violencia relacionada con la explotaci\u00f3n.<\/li>\n<li>La violencia sexual y psicol\u00f3gica que ocurre dentro de la comunidad, incluyendo la violaci\u00f3n, el abuso sexual, el hostigamiento sexual, y la intimidaci\u00f3n en el trabajo, en las instituciones educativas, y en cualquier lugar. Tambi\u00e9n el tr\u00e1fico de mujeres y la prostituci\u00f3n forzada.<\/li>\n<li>La violencia sexual y psicol\u00f3gica perpetrada o tolerada por el Estado.<\/li>\n<\/ul>\n<p>A partir de estas definiciones -y las de la Convenci\u00f3n Bel\u00e9m Do Par\u00e1-, la legislaci\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico y la federal, han enfocado mejor los delitos sexuales y sus causas sociales para incluir el tipo penal de hostigamiento sexual, abuso sexual y, de manera m\u00e1s reciente, la violencia sexual ejercida en medios de comunicaci\u00f3n digital al compartir fotos \u00edntimas sin consentimiento de la persona. Esto \u00faltimo afecta principalmente a las mujeres j\u00f3venes, adolescentes y ni\u00f1as.<\/p>\n<p>En la Ciudad de M\u00e9xico la Constituci\u00f3n contempla el derecho que tienen las v\u00edctimas de agresi\u00f3n a recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica, asesor\u00eda jur\u00eddica, a la reparaci\u00f3n el da\u00f1o causado y a coadyuvar con el Ministerio P\u00fablico para la resoluci\u00f3n de una denuncia.<\/p>\n<p>De igual forma, la violencia f\u00edsica y psicol\u00f3gica que se ejerce dentro de la familia se considera un delito (antes de 1997 no lo era) y actualmente existe la obligaci\u00f3n de las y los servidores p\u00fablicos en los \u00e1mbitos de procuraci\u00f3n y administraci\u00f3n de justicia de establecer medidas de protecci\u00f3n y asistencia a las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>En la Ciudad de M\u00e9xico las mujeres j\u00f3venes en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n superior han puesto en evidencia la violencia sexual como el acoso y el hostigamiento por parte de profesores y autoridades educativas. Aunque no es un problema nuevo, s\u00ed es un logro reciente que se sancione este tipo de violencia.\u00a0 Vivir en una metr\u00f3poli como la capital del pa\u00eds permite construir redes de actores pol\u00edticos que impulsan la discusi\u00f3n p\u00fablica sobre los medios y recursos que tienen las instituciones acad\u00e9micas para erradicar, sancionar y atender adecuadamente el acoso y hostigamiento sexual contra las estudiantes.<\/p>\n<p>Esta discusi\u00f3n tambi\u00e9n ha llevado a pensar c\u00f3mo se presenta la violencia contra las j\u00f3venes en fronteras no definidas entre las instalaciones de un plantel, los trayectos para llegar de la escuela al transporte p\u00fablico, la esfera de las redes sociales y, con la pandemia, en las aulas virtuales. Me refiero aqu\u00ed a los casos de muchas estudiantes -y del m\u00edo propio cuando lo fui- que son seguidas por sus profesores de camino a sus casas o a las paradas de transporte p\u00fablico para saber en d\u00f3nde viven, si se encuentran con alguien o hacerles comentarios sexuales fuera del territorio de la escuela. La separaci\u00f3n de lo p\u00fablico y lo privado es difusa y las medidas para abordar la violencia deben tenerlo en cuenta.<\/p>\n<p>La limitante, para que estas discusiones rindan frutos en mecanismos institucionales en cada escuela de educaci\u00f3n superior es de tipo cultural ya que se desestiman los testimonios de las mujeres, se sigue pensando que las j\u00f3venes mienten (por ser j\u00f3venes) o que manipulan la informaci\u00f3n para obtener consideraciones. A pesar de que el C\u00f3digo Penal en la Ciudad de M\u00e9xico sanciona las declaraciones falsas ante una autoridad, existe la creencia de que es sencillo mentir para manipular un escenario desfavorable para la alumna.<\/p>\n<p>Por ello es que la exigencia de \u201cdenunciar\u201d ante una autoridad en relaciones asim\u00e9tricas de poder es insensible. Como sucede en el \u00e1mbito laboral, no es sencillo denunciar a un agresor respaldado por una instituci\u00f3n acad\u00e9mica de la que surgen posteriores relaciones profesionales.\u00a0\u00a0 El c\u00e1lculo sobre costo-beneficio de la denuncia \u201cformal\u201d por acoso y hostigamiento resulta en el silencio o la espera de un clima mejor para hablar.<\/p>\n<p>Un ciudad que hace efectivos los derechos de las mujeres j\u00f3venes tendr\u00eda que responder formando espacios seguros, discretos, accesibles para la denuncia y colaborar con las instituciones acad\u00e9micas. De lo contrario la respuesta ser\u00e1 burocr\u00e1tica: \u201csi no hay denuncia no hay intervenci\u00f3n\u201d, como si el derecho a denunciar tuviera una sola dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-125763 size-full aligncenter\" src=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Imagen-1-21.png\" alt=\"\" width=\"664\" height=\"884\" srcset=\"https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Imagen-1-21.png 664w, https:\/\/centrourbano.com\/revista\/wp-content\/uploads\/Imagen-1-21-225x300.png 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 664px) 100vw, 664px\" \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Texto y fotograf\u00eda: Carmen Contreras\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>*Directora de Perspectivas de IG y Consultora en Desarrollo Urbano con Perspectiva de G\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a 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