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¿Cómo un ser puede cambiarte la vida? Parte 1

Sé que no soy la única persona que ha tenido la fortuna de conocer y vivir el amor que una mascota puede darte, y me siento realmente privilegiada de haberlo experimentado, y de seguir haciéndolo.

Esa trillada frase de: “entre más conozco a las personas, más quiero a mi perro”, definitivamente es cierta.

Mi primer experiencia fue a los 15 años

Un día, acompañe a mi hermana con su asesor de tesis a la Auditoría Superior de la Federación, cuando estábamos por regresar a casa, al entrar al metro nos encontramos con unas personas que estaban vendiendo perritos, en una cajita de cartón había dos cachorritos, y ahí estaba ella, con un moñito rojo en la cabeza, la vi y al instante me enamoré, fue como amor a primera vista. El corazón me latió como nunca y desde ese momento, Jessie se volvió en mi mejor amiga, mi compañía, mi confidente, mi hija, mi ángel.

Con ella, sin duda, conocí el amor de verdad, fiel e incondicional, junto con mi familia, crecimos juntas, reímos, aprendimos, lloramos y final, con su partida, sufrimos, sufrimos mucho, a más de un año de su partida, el corazón sigue doliendo.

Jessie estuvo con nosotros casi 19 años (llego con nosotros a los 15 días de nacida), y pasamos tantas cosas a su lado, cada año, desde su llegada le celebramos su cumpleaños, tuvo su fiesta de 15 y 18 años, con vestida, banquete, vals y todo lo que esas fiestas implican. Ella lleno tantos vacíos en nuestras vidas, que jamás terminaremos de agradecer la bendición que fue tenerla en la familia.

Cuando Jessie tuvo que partir, yo no estaba en México, y esa situación hizo para mi más difícil esa pérdida, pues ella siempre estuvo a mi lado y yo no pude despedirla.

En julio de 2012, otro ser increíble llego a mi vida, Bloggie, como todo niño, inquieto, atrevido y loco, le ha puesto a mi vida, otra chispa. A Jessie la traía vuelta loca, aún tuvieron oportunidad de conocerse y estar juntos un par de años.

Bloggie es un schnauzer mini, en los ojos se le ve lo travieso, pero es también un ser lleno de amor, que me recibe cada noche con tanta emoción que se le sale el corazón, y yo no puedo más que agradecer, una y otra vez, esas dos bendiciones.

Pero de Bloggie, ya les contaré más, en otra oportunidad.

Por el momento, no me queda más que afirmar…

Ojala, todos los seres humanos aprendiéramos a amar así, sin medidas, sin importar el tiempo, ni las circunstancias, amar así, incondicionalmente como sólo ellos saben hacerlo.