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La ciudad de hoy

 

Por Joan Clos.

 

Los últimos años han sido testigo de una revisión del papel de las ciudades y de la urbanización en la sociedad actual. El rápido crecimiento de la urbanización en Asia y África, que está yendo en paralelo con la globalización y el crecimiento económico, ha sorprendido por su magnitud y por sus efectos tanto económicos, sociales y también ambientales. Nunca antes en la historia de la humanidad se había producido un tan rápido crecimiento de la población urbana que en números absolutos, supera con creces la anterior gran expansión europea y americana coincidiendo con la revolución industrial del siglo XIX.

urbanización

La población urbana ya supera con creces el 55% en la actualidad, cuando a principios del siglo XX no llegaba al 20%. La ciudad como ecosistema de relaciones complejas presenta condiciones emergentes, es decir, aparecen fenómenos donde la suma es más que las partes. La ciudad, se convierte en una estructura social que genera nuevos productos fruto de la peculiar agregación de la actividad humana que tiene lugar en ellas. Buena parte de estos productos son positivos, en forma de economías de escala y de nodos hiperactivos de información que tienden a incrementar la productividad económica, sobre todo en las economías post-industriales de alto valor añadido. Pero fenómenos negativos aparecen igualmente no tan sólo en el terreno de las externalidades, tales como el ruido, la congestión y o la contaminación atmosférica, sino también en forma de problemas más profundos e insidiosos como las desigualdades sociales muy elevadas, la segregación de usos urbanos de suelo, o la proliferación de comunidades valladas: una emulación de las murallas medievales ahora construidas en el interior de la ciudad para defender supuestamente a unos vecinos de otros.

Primavera árabeEn los diez últimos años hemos asistido además a dos crisis estratégicas vinculadas con la urbanización. Una ha sido la crisis financiera de 2008, por prácticas injustificables en el mercado inmobiliario de EEUU que explotó en forma de crisis financiera global. La otra en 2011, fruto de la rebelión de los jóvenes desempleados urbanos de las ciudades de África del Norte y Oriente Medio, dando origen a la Primavera Árabe que, al acontecer en una región de por sí inestable ha complicado aún más la ya difícil vida de la región con la actual crisis de Siria y aledaños.

El tercer impacto estratégico de las nuevas malas prácticas de urbanización con problemas de desigualdad y segregación está siendo la actual crisis migratoria, el emparejamiento de terrorismo y barrios degradados que finalmente dan coartada a la evolución hacia políticas populistas y aislacionistas en países importantes del mundo.

Como es obvio, la ciudad no puede dejar de expresar el modelo social y político de la sociedad a la cual pertenece y por tanto, estamos observando la plasmación en las formas urbanas de la peculiar globalización en la que la sociedad actual está inmersa.

En la reciente conferencia de Hábitat III de Naciones Unidas, donde se aprobó la Nueva Agenda Urbana, diversos estudios científicos muestran que la dinámica urbana está ahora mismo más dirigida por el cortoplacismo de la inversión inmobiliaria en vez de por los principios básicos de la buena urbanización como el imperio de la ley, el buen diseño urbano y un modelo sostenible de financiación que garantice la salud económica de la ciudad.

La ciudad de hoyLos estudios por satélite de los últimos veinte años demuestran un consumo en uso del suelo es superior al incremento de la población urbana, fruto de una práctica errónea de utilización del suelo no urbanizado como un recurso especulativo. Los estudios muestran igualmente un incremento sustantivo del tamaño de la parcela media urbanizada pasando de 250 m² a 5 hectáreas, cosa que impide la urbanización a escala humana y aboca a una movilidad basada en el coche. También hemos detectado una disminución sustancial del número de cruces de calles por km², fruto de añadir al incremento de la parcela media la disminución del espacio dedicado a la calle. Todos estos datos corroboran la pérdida de la visión de los principios básicos del planeamiento urbanístico en manos de una visión estrictamente inmobiliaria de la urbanización con una severa pérdida de espacios y bienes comunes.

Las nuevas tecnologías están llamadas a jugar un papel importante en la nueva urbanización (Smart Cities) pero en ningún caso pueden justificar o legitimar la pérdida de bienes comunes. La flaqueza de buena parte de los gobiernos locales en las zonas en las que las ciudades crecen rápidamente, hace que la urbanización sea o bien espontánea, en forma de favelas o barraquismo, o bien, en el otro extremo, por iniciativas de proyectos urbanísticos no asequibles para la mayoría. En extensas partes del planeta, el planeamiento urbanístico ha decaído como práctica profesional  y como ejercicio de buen gobierno y se ha asentado la idea de que construyendo edificios a ser posible espectaculares, se construye ciudad. La realidad es obviamente muy distinta. La tarea de construir la ciudad tiene componentes políticos, sociales y democráticos para garantizar la dotación de bienes públicos, cosa que no se espera del negocio de construir un edificio.

La ciudad de hoy

Se ha instituido un profundo desprecio hacia el planeamiento urbanístico y hacia la calidad de la regulación legal, el imperio de la ley, en las actividades urbanas en muchas partes del mundo. Ante este escenario, no es de extrañar algunas de las crisis que hemos observado, y si no se corrigen errores básicos sobre los principios de la urbanización, probablemente asistiremos a más crisis sistemáticas, algunas de las cuales podrían tener impacto estratégico de nuevo.

Desde Naciones Unidas, llamamos la atención a los estados miembros sobre estas tendencias, así como destacamos los aspectos positivos que las ciudades pueden y deben contribuir hacia una sociedad mejor. El ejemplo de las ciudades americanas comprometiéndose con el cambio climático a pesar de los vientos contrarios, es un buen ejemplo que nos permite mantener la esperanza.

 

Dr. Joan CLOS.

Secretario General de Hábitat III y Director Ejecutivo de ONU-Hábitat/Secretario General Adjunto de la ONU.

@Joanclos