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El muralismo mexicano en el Palacio de Bellas Artes

El muralismo mexicano en el Palacio de Bellas Artes

A partir de su valor artístico e histórico, las obras creadas entre 1928 y 1936 hacen del museo el recinto cultural más importante.

El Palacio de Bellas Artes es célebre por albergar en su interior algunas de las más representativas obras del muralismo mexicano. Aristas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros son algunos de los muralistas que han trascendido a lo largo de la historia por representar hechos históricos a través del arte pictórico.

A partir de su valor artístico, las obras creadas entre 1928 y 1963 hacen del Museo el recinto cultural más importante del país del que se conmemora su 85 aniversario.

Durante el régimen posrevolucionario, se buscó que el arte muralista se incluyera en el Palacio de Bellas Artes, por tanto, Diego Rivera y José Clemente Orozco fueron los primeros artistas en recibir la invitación para pintar los murales del museo. Ambos trabajaron de manera simultánea y sus obras realizadas en los muros oriente y poniente del tercer piso del inmueble fueron solicitadas para la inauguración de este recinto cultural.

Posteriormente se incorporó el trabajo de David Alfaro Siqueiros, quien representó la caída de Tenochtitlán, a las víctimas del fascismo y el surgimiento de un nuevo régimen.

La obra de estos tres artistas conforma la primera etapa en el arte muralístico del Palacio de Bellas Artes, con obras emblemáticas de la Escuela Mexicana de Pintura.

El pintor Diego Rivera retrató en El hombre controlador del universo (1934), una de las críticas más polémicas al sistema capitalista. A través de imágenes como la huelga socialista y la lucha de clases, Rivera representó la división de sistemas y posturas sociopolíticas. El mural contiene también los retratos de Trotsky, Marx y Engels, entre otros líderes sociales.

Cabe señalar que Rivera había comenzado un esbozo previo de este mural en 1933, mismo que albergaría el Centro Rockefeller de Nueva York. Sin embargo, fue censurado y destruido puesto que incluyó la imagen del líder comunista Vladimir Lenin y una estrella roja con la hoz y el martillo.

De Rivera, se exhibe también Revolución Rusa o Tercera Internacional (1933) y Carnaval de la vida Mexicana (1936). El primero hace referencia a la Revolución Bolchevique de 1917, y en el segundo se alude con la sátira característica del autor, temas políticos e históricos de la época.

Por su parte, José Clemente Orozco realizó Katharsis (1934-1935), mural que confronta al espectador con una imagen de la destrucción mecánica y la decadencia moral. Este mural fue ejecutado a solicitud de Antonio Castro Leal, director del Departamento de Bellas Artes de la Secretaría de Educación Pública.

David Alfaro Siqueiros pintó en 1944 la obra titulada Nueva Democracia. Se trató de tres paneles que representan la evolución del sistema político hacia el fascismo.

Asimismo, en 1951 realizó un díptico dedicado a Cuauhtémoc: Tormento de Cuauhtémoc y Apoteosis de Cuauhtémoc, en los que resalta la lucha de los pueblos débiles en busca de independencia. Ambos integran una narración sobre la conquista de México.