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¿Qué son las políticas de movilidad urbana sostenible?

Por la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía

Las políticas de movilidad sostenible combinan objetivos interrelacionados con la transformación física, social y económica del territorio urbano, en sintonía con lo que es el desarrollo sostenible (sociedad, economía y medio ambiente) y proponen un modelo integral de movilidad y espacios públicos que reduzcan los conflictos y la descoordinación.

La apuesta de muchas ciudades por alcanzar una mayor sostenibilidad ha conducido a la adopción de estas políticas con los objetivos básicos de reducir las emisiones contaminantes, minimizar la presión del uso del automóvil, reforzar el principio de la equidad y favorecer los modos de desplazamiento más respetuosos con el medio ambiente.

Para ello, se aprovechan las técnicas y conocimientos desarrollados en los sistemas de tránsito inteligente, gestión de la demanda, planificación urbana y, finalmente, el uso de tecnologías no contaminantes y con un alto nivel de eficiencia energética en el transporte público y privado.

Adicionalmente, estas políticas intentan promover un cambio de mentalidad que permita modificar las pautas de la movilidad actual en aquellos aspectos que la hacen insostenible, especialmente, por el papel preponderante del automóvil de uso privado.

Con estos enfoques, la movilidad urbana sostenible prioriza la proximidad y la accesibilidad sobre la movilidad y el transporte; propone un modelo de ciudad más compacta al reducir la demanda de transporte para poder satisfacer la necesidad de desplazarse con trayectos más cortos y autónomos; da preferencia al transporte colectivo o público con mejor eficiencia energética y menor daño al medio ambiente que el vehículo privado. Además, da un mejor tratamiento al espacio público para que el peatón sea el protagonista.

Estas políticas de movilidad sostenible ya se están desarrollando en muchas ciudades del mundo (principalmente, en la Unión Europea). Por ejemplo, en ciudades de España se han implementado los denominados Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que son de actuación conjunta, no sectorial, en los que se aplican diversos tipos de instrumentos legales de planeación, fiscales, redes ciclistas, transporte público, etc., para asegurar la coherencia del conjunto de políticas locales de movilidad y planeación urbana.

 

El Camino hacia una movilidad sostenible y energéticamente eficiente

La implementación de políticas y medidas de la movilidad sostenible en una ciudad tienen una estrecha relación con la disminución de un sinnúmero de factores, entre ellos, el uso y consumo de combustibles basados principalmente en hidrocarburos, considerando que la demanda de energía depende del número de vehículos en circulación (autobuses, vehículos de carga, automóviles privados, motocicletas, etc.).

Una amplia variedad de políticas y medidas nos lleva a aumentar la eficiencia energética en la movilidad urbana. Con el fin de obtener beneficios máximos, es necesaria y esencial la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y actores políticos.

La eficiencia energética en la movilidad urbana sostenible puede ser la base para tener una economía competitiva, con beneficios sociales y ambientales (los tres pilares del desarrollo sostenible).

Los encargados de tomar decisiones políticas y otros actores clave deben tomar en cuenta varios obstáculos (barreras institucionales, financieras y culturales/sociales) con el fin de identificar el camino hacia un transporte sostenible y energéticamente eficiente.

También es importante identificar los beneficios de los principales grupos de interés y obtener su apoyo para la acción colectiva. Para ayudar a desarrollar estructuras energéticamente eficientes, una buena manera de afrontar las barreras institucionales es crear una autoridad local urbana integrada para la planificación del transporte.

En muchos países en vías de desarrollo, las barreras financieras obstaculizan el desarrollo de un sistema de movilidad urbana sostenible y energéticamente eficiente. Para superar este obstáculo se debe incrementar la flexibilidad de asignación de un presupuesto, como un fondo de transporte sostenible que podría ser una solución prometedora.

Otro aspecto esencial para una movilidad energéticamente eficiente es el uso de tecnologías y técnicas de conducción eficiente; por ejemplo, en el caso de vehículos de pasajeros, como son los autobuses, se incluye el uso de materiales ligeros, como también utilización de sistemas de propulsión híbridos y eléctricos.

Una combinación de estas medidas reduce considerablemente el consumo de energía en comparación con el autobús de pasajeros promedio. Las autoridades locales y nacionales pueden apoyar la difusión de las tecnologías de eficiencia en el mercado mediante el establecimiento de normas, la concientización y la creación de incentivos para que los consumidores compren vehículos energéticamente eficientes.

Los casos de éxito en otras ciudades muestran que el transporte urbano sostenible y con un alto nivel de eficiencia energética es accesible y beneficioso, necesario y posible para los ciudadanos. Es viable crear un sistema de transporte que no solo sea eficiente energéticamente, sino que permita mejorar la apariencia de la ciudad y la calidad de vida de los habitantes.

Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía

https://www.gob.mx/conuee