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Hoy toca crear la ciudad del futuro

Hoy toca crear la ciudad del futuro

 No sé si estemos medianamente preparados para entender lo que nos depara el futuro…

Dicen los especialistas, que en un futuro cercano, digamos dentro de 50 años, no existirán 80% de los empleos que conocemos hoy en día.

Y debe ser así, baste con ver el aparato en que probablemente están leyendo mis reflexiones, para recordar que gran parte de los instrumentos y tecnologías que hoy marcan la más sencilla cotidianidad hace apenas 10 años no existían.

Y en el futuro seguramente seguirá siendo así, al grado que difícilmente podemos suponer qué será lo que marque la más sencilla cotidianidad de aquellos tiempos.

No sé si ustedes han hecho este ejercicio, pero si una mañana cualquiera se sientan a tomar un café en una terraza cualquiera, solo intenten imaginar cómo será en el 2050 la calle que están viendo…

No… Seguramente no será algo como lo que salía en aquella vieja caricatura de los Supersónicos… Pero lo que sí es posible es que sea una calle peatonal… Y es posible que vean bicicletas y algún medio de transporte público de avanzada tecnología.

Lo que es poco probable es que vean automóviles privados y que perciban algo que permita dudar siquiera que la ciudad está hecha para la gente.

El futuro inevitablemente llegará… E inevitablemente será muy diferente a lo que hasta ahora hemos imaginado.

Pero aunque muy posiblemente no podamos ni siquiera entender que esperar de ese futuro, lo que sí debemos hacer es definir al menos que no queremos encontrarnos cuando lleguemos a él.

Hablando de temas urbanos es seguro que no quisiéramos que se mantuviera o creciera la marcada desigualdad que hoy caracteriza a nuestras zonas urbanas.

No quisiéramos ver ciudades que profundizan y decretan pobreza y no son el espacio eficiente y competitivo que haga posible que toda persona cuente con mejores oportunidades reales de desarrollo.

No quisiéramos ciudades dormitorio, ni cinturones de miseria… No quisiéramos que siga habiendo gente viviendo en zonas de alto riesgo o invadiendo el espacio público con comercio informal…

No quisiéramos ver gente que no tiene acceso a una vivienda cercana a sus trabajos y escuelas, o que esas viviendas no respondan a sus necesidades y posibilidades.

No quisiéramos mercados de vivienda en que la oferta esté dirigida solo a una parte de la demanda…

No quisiéramos ver ciudades que separan a ricos de pobres, o que separan usos de suelo y vocaciones urbanas de todo tipo.

No quisiéramos que la ciudad futura sea resultado de la casualidad, sino consecuencia directa de procesos integrales de planeación, regulación, inversión y gestión urbana.

Pero para ello hay que empezar por entender que las ciudades se deben planear pensando en el futuro… Y que pensar solo en atender los retos coyunturales del hoy implica dejar a un lado esa visión de largo plazo tan necesaria en los procesos urbanos.

Debemos entender que si hoy nos ponemos a planear nuestras ciudades teniendo como objetivo atender problemáticas actuales, lo más probable es que esos planes nazcan obsoletos…

Porque la ciudad que tengamos en el 2050 será resultado del Proyecto de Ciudad que tengamos hoy… Así como de traducir ese proyecto en una estrategia integral que contemple planeación, regulación, participación ciudadana y gestión de gobierno… Todo meticulosamente reflejado en instrumentos fundamentales de gobierno como pueden ser presupuestos, instrumentos financieros y programas generales de desarrollo.

Debemos entender nuestras ciudades como resultado de procesos que nada tengan que ver con los cambios de gobierno…. El término transexenal debe ser tema superado, bajo el principio de que a nadie se le ocurriría que un país o una ciudad se pueda gobernar respondiendo a proyectos de tres o seis años.

Para todo este ambicioso ejercicio partimos de las ventajas que da el haber actualizado la agenda urbana…

En principio ya sabemos cómo queremos que sea el futuro urbano… Ahora viene la parte difícil, poner en línea voluntades y esfuerzos para trabajar para hacer realidad ese futuro.

 



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.