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Plusvalía y marco legal del sector inmobiliario de México, mar de posibilidades en 2017

Por Jaume Molet Pérez

Un nuevo capítulo ha comenzado, el inicio del año siempre se presenta como una oportunidad de escribir en una hoja limpia, de renovar energías y enfrentar los retos.

Año que muchos señalan como de iniciación, del comienzo de un nuevo capítulo para el mundo, este 2017 debemos sembrar las semillas que queremos crezcan los siguientes años.

Con esto en mente, manteniendo una actitud propositiva y tomando en cuenta conceptos como el derecho a la ciudad, a la construcción de un verdadero equilibrio entre campo y urbe es que todos los integrantes del sector inmobiliario mexicanos debemos incentivar, en la medida de nuestras posibilidades, la buena vecindad y convivencia urbana, recuperando el concepto de hábitat y dotándolo de nuevos significados que funcionen en nuestra realidad actual.

Es bajo esa lógica que la captación de plusvalía y la perfecta definición de un marco legal del sector se vislumbran como herramientas necesarias para que el buen ritmo del mercado mexicano continúe pese a la incertidumbre que la economía mundial y el inicio de la Era Trump generan.

Pensado como un instrumento para que las inmobiliarias contribuyan al desarrollo de las ciudades de manera ordenada y justa, varios son los países en Europa y América Latina que cuentan con una captación de plusvalías que conducida por buen camino genera un circulo virtuoso que provoca más plusvalía de una manera equitativa pues, con estas aportaciones se pueden implementar rutas de transporte público, construir más infraestructura vial e hídrica además de mejorar los servicios en zonas de la ciudad que carecían de ellos o bien no los tenían optimizados.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) afirma que la plusvalía da independencia a los gobiernos locales pues los recursos recaudados les permiten impulsar un crecimiento ordenado y sostenible sin tener que esperar capital de la federación.

Un ejemplo de éxito en la captación de plusvalías es lo sucedido en Bogotá, Colombia donde las contribuciones por plusvalía han beneficiado de una manera especial los planes de movilidad urbanos, situación que a mediano y largo plazo ha sido más que positiva para sus habitantes.

En la República Mexicana estados como Aguascalientes, Colima, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí y Tamaulipas cuentan con leyes específicas para capturar plusvalía, vaya, incluso la Ciudad de México cuenta con algo parecido bajo la figura de contribuciones por mitigación.

Para nosotros en Lamudi, el reciente escándalo y oposición que enfrenta un posible cobro de plusvalía en CDMX se debe en mucho a la poca claridad con que fueron redactados los artículos de la Constitución capitalina y Ley de Vivienda que presentaban al instrumento pues lejos de ser claros y transparentes se prestaban a múltiples interpretaciones, incluyendo a aquellas que la veían como un instrumento que atentaba contra el derecho de los mexicanos a la propiedad privada.

La propuesta iba dirigida especialmente al proceso de desarrollo de vivienda vertical y por tanto, a las desarrolladoras inmobiliarias y buscaba ser la regularización del pago del derecho a construir de cierta manera y gracias al cual se dotaría de infraestructura urbana que pudiera dar soporte a este crecimiento.

Los dimes y diretes que se suscitaron en torno a la plusvalía nos hacen darnos cuenta que hoy más que nunca es importante e impostergable dotar al sector inmobiliario mexicano de un marco legal claro que le permita seguir creciendo al tiempo que lo apoya en su profesionalización y le permite contribuir a la sociedad de una manera más orgánica.

Acabar con los vicios del sector, optimizar el trabajo de los agentes inmobiliarios, consolidar su profesionalización así como hacer más visible y dar más eco al impacto positivo que las desarrolladoras tienen en la creación de una ciudad inclusiva y sostenible debe ser una meta conjunta para todos nosotros este 2017 pues no podemos negar que son muchos los mexicanos que tienen una imagen negativa de nuestro sector pese a que en los últimos años sus aportaciones al PIB se han incrementado así como las fuentes de empleo que genera.

Jaume Molet Pérez es egresado de la Universidad Politécnica de Cataluña obteniendo el título de Ingeniero industrial. Por más de 10 años, Jaume ha sido consultor de estrategia y operaciones en grandes firmas de nivel internacional como AT Kearney, desarrollando estrategias de negocio para las firmas en Alemania, Reino Unido, Arabia Saudita y México, en el mercado Latinoamericano. Actualmente Jaume es Director General para Lamudi México.

Twitter: @MoletJaume
Mail: [email protected]