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¿Cómo le fue al sector inmobiliario este 2016?

Por Jaume Molet Pérez

Nos encontramos viviendo las últimas semanas de 2016, año que el portal de música Spotify ha definido como “raro” pues no fueron pocos los momentos de shock, pérdidas y desconcierto que la humanidad experimentó en el transcurrir de sus meses.

Como suele suceder en estas épocas de fin de año, las revisiones sobre el comportamiento o acontecimientos no se hacen de esperar y para no desentonar con esto, las siguientes líneas buscan ser un análisis sobre el desempeño del sector inmobiliario mexicano durante este peculiar 2016.

En un acercamiento general, los tres primeros trimestres de este año fueron muy positivos para nuestro sector y aunque el último trimestre experimentó algunos baches, sobre todo por las preocupaciones generadas por el llamado Efecto Trump, se augura un buen cierre, muy similar al que se tuvo en 2015.

2016 es el año en que los Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (Fibras) se consolidaron y se convirtieron en una fuente vital de capital para el desarrollo inmobiliario, además, la industria de la construcción experimentó un importante crecimiento en estados como Quintana Roo, Guanajuato, Nayarit, Yucatán, Aguascalientes, Sinaloa, Sonora y por supuesto, Ciudad de México y Nuevo León, lo cual siempre, fortalece a nuestro sector de manera directa.

Haciendo una revisión por subsector, en Lamudi vemos que tanto el turístico como el industrial experimentaron una mejora en comparación con 2015, de hecho, según datos de la firma de servicios inmobiliarios JLL durante el primer semestre del año el subsector industrial creció un 5% en comparación del mismo período de tiempo en el año anterior.

Guanajuato, Guadalajara, Querétaro y San Luis Potosí fueron especialmente beneficiados por este crecimiento mientras que espacios industriales fronterizos como Ciudad Juárez, Saltillo y Monterrey alcanzaron a ser golpeados por la incertidumbre que generaron los dichos de Donald Trump y una posible cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) a su llegada a la presidencia de Estados Unidos.

El subsector comercial y corporativo crecieron a un nivel muy parecido al que tuvieron en 2015, sin embargo, ciertos focos rojos se han prendido en el subsector de oficinas, en específico en la Ciudad de México, donde ya hay signos de sobreoferta y un ligero reajuste a la baja en los precios. Al respecto, JLL estima que en el segundo trimestre de 2016 la relación oferta-demanda fue 3 a 1 mientras que Cushman & Wakefield reporta una tasa de ocupación de apenas el 50% al norte de la CDMX y, ante el peligro de una guerra de precios y un nivel más elevado de sobreoferta, algunas firmas comienzan a poner pausa en el desarrollo de nuevos proyecto.

En contraste, las desarrolladoras de vivienda reportan números muy favorables y un mayor margen de utilidades, tan sólo en el segmento de la vivienda residencial plus de enero a agosto se registró un aumento de más del 9% en los precios y la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) difundió que dicho sector en el tercer trimestre del año registró una apreciación casi del 11% con respecto al mismo período de tiempo en 2015.

El desafío ahora, tanto para desarrolladoras como para instancias gubernamentales e incluso portales como Lamudi, es lograr que esta tendencia tan positiva en la vivienda residencial y residencial plus se expanda a otros segmentos como el medio y sobre todo el social, logrando que el circulo virtuoso construido se extienda a los sectores menos privilegiados de nuestra sociedad.

El escenario futuro pinta bien luego de que en días recientes la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI) anunciara que buscará llegar a acuerdos con los gobiernos estatales que sumen un presupuesto de 2 mil millones 300 mil pesos en 2017, a este anuncio se suma el hecho por Infonavit que aseguró que el déficit de vivienda es cada vez menor a nivel nacional y que planea incrementar la cantidad de créditos otorgados en los próximos años.

Tendencias que deja el año que se va

Como ya vimos, este 2016 resultó un buen año para todos los involucrados en los bienes raíces de México y a continuación me gustaría resaltar tres tendencias que se desarrollaron de manera relevante este año y que valen mucho la pena pues soy de la idea de que llamarán la atención de manera todavía más poderosa durante el 2017.

La primera de ellas son los usos mixtos, mini-ciudades que ya pueden verse en los principales centros urbanos nacionales, principalmente en Ciudad de México, pues es aquí donde más se ha desarrollado el concepto de crear desarrollos inmobiliarios que resuelvan los problemas cotidianos que experimentan los citadinos logrando, además, ofrecer experiencias y no sólo espacios de trabajo, habitacionales o comerciales.

La segunda es el crowdfunding inmobiliario, espacio que permite a inversionistas menores participar en el desarrollo de nuevos inmuebles. Este modelo de inversiones da la mano a pequeñas y medianas empresas que no gustan o no quieren pedir préstamos a la banca comercial. Hasta el momento son tres las plataformas que ofrecen esta opción y concentran sus construcciones en Ciudad de México, aunque una de ellas ya tiene proyectos en Querétaro. El potencial del crowdfunding es enorme, aunque aún falta por desarrollar una regulación clara, reto que debe ser enfrentado también en 2017.

Finalmente, quiero mencionar los esquemas de vivienda en renta pues el área de oportunidades de este negocio inmobiliario es enorme no sólo a nivel nacional, en toda América Latina la vivienda en renta comienza a ser implementada como un gran negocio que debe ser atendido, regulado y potencializado.

2016 y el desarrollo urbano

Antes de que Hábitat III colocara el foco de atención en la enorme necesidad de crear espacios urbanos que den a sus habitantes calidad de vida al tiempo que se preocupen por lograr un equilibrio entre medio ambiente y urbanidad, casi todos los habitantes de las principales ciudades del mundo sabíamos lo necesario que era, pero no sabíamos que hacer al respecto.

Con una agenda de desarrollo urbano trazada para los próximos veinte años sabemos que las centralidades emergentes, la movilidad, el equilibrio entre campo y ciudad, la sustentabilidad, son tareas que todos debemos asumir como nuestras y ha llegado el momento de trabajar en que se lleven a buen puerto.

En México los esfuerzos comienzan a realizarse: la CONAVI, gobiernos estatales, banca comercial, desarrolladoras inmobiliarias trabajan uniendo esfuerzos. A manera de ejemplo menciono a Puebla, Guadalajara, Querétaro, Mérida y la Ciudad de México, ciudades que buscan rehabilitar y repoblar zonas centrales en busca de otorgar una mejor calidad de vida a todos sus habitantes.

Un año acaba y pese a las dificultades que enfrentamos podríamos hablar de un año exitoso para nuestro sector, en Lamudi llamamos a todos a recibir el 2017 trabajando arduamente para cumplir con las expectativas y consolidarnos como un sector propositivo que busca el bien común.

Jaume Molet Pérez es egresado de la Universidad Politécnica de Cataluña obteniendo el título de Ingeniero industrial. Por más de 10 años, Jaume ha sido consultor de estrategia y operaciones en grandes firmas de nivel internacional como AT Kearney, desarrollando estrategias de negocio para las firmas en Alemania, Reino Unido, Arabia Saudita y México, en el mercado Latinoamericano. Actualmente Jaume es Director General para Lamudi México.

Twitter: @MoletJaume

Mail: [email protected]