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Habitat III y las ciudades en México

Habitat III y las ciudades en México

Por Rosario Robles Berlanga, Secretaria de SEDATU

La realización de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Habitat III), en Quito, Ecuador, en octubre de este año, la aprobación de la Nueva Agenda Urbana, y la firma, en 2015, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (ODS-2030), representan un marco de trabajo de gran relevancia para nuestro país.

El diagnóstico de nuestras ciudades revela la escala del trabajo que México debe emprender para cumplir con sus compromisos internacionales: más de 80 millones de personas viven en ciudades; tenemos 59 zonas metropolitanas cuya gobernanza depende de la coordinación entre autoridades de distintos órdenes de gobierno y en ellas habitan al menos 64 millones de mexicanos; para 2010, en los últimos 30 años la población de las zonas urbanas se había duplicado, mientras que en el mismo lapso la extensión de las manchas urbanas había crecido 10 veces.

De acuerdo con estimaciones del Coneval para 2014, 35.4 millones de personas padecían pobreza en zonas urbanas y 6.2 millones vivían con pobreza extrema en las ciudades. Desde otra perspectiva y con datos a 2010, el Coneval estimaba fuertes asimetrías en la población de las distintas zonas metropolitanas. Por citar un ejemplo: 31.5% de la población de la zona  metropolitana de Acayucan vivía con un ingreso debajo de la línea de bienestar mínimo, mientras que sólo 5.7% de la población de la zona metropolitana de Tepic se hallaba en esa situación.

A esto hay que sumar que durante la última década la política de vivienda estuvo divorciada de la perspectiva territorial: generó hacinamiento y, al mismo tiempo, vivienda desocupada, alejada de los centros urbanos.

La perspectiva de SEDATU es que Habitat III y los ODS-2030 generan un contexto de exigencia distinto para nuestro país y sus tres órdenes de gobierno. Las competencias que establece la Constitución hacen necesario trabajar para construir mecanismos obligatorios de coordinación metropolitana e instrumentos normativos generales que permitan planear y ordenar eficientemente el territorio.

De manera muy sintética, nuestro país tiene que enfocarse en la atención de grandes temas con repercusiones en las ciudades:

  • Contar con instrumentos de planeación del territorio que permitan un desarrollo regional sostenible y la integración de las zonas urbanas con las áreas periurbanas y rurales. En ello las ciudades pequeñas y medianas tendrán un papel fundamental
  • Generar mecanismos obligatorios de coordinación y gobernanza metropolitana para que al menos en temas esenciales (gestión del agua, movilidad, conectividad, transporte, disposición de residuos, calidad del aire, reservas territoriales) nuestras zonas metropolitanas tengan un desarrollo funcional, sostenible y enfocado a la garantía de derechos asociados al territorio.
  • Instrumentar una política de vivienda digna y sostenible, energéticamente responsable, orientada especialmente para sectores de bajos recursos y que contemple opciones para mujeres, adultos mayores, jóvenes y personas con discapacidad.
  • Fortalecer la perspectiva de género en las políticas públicas asociadas al territorio y, en general, la reducción de las desigualdades.
  • Promover la densificación, la resiliencia y la inclusión en las ciudades
  • Recuperar una visión territorial en la que prime el interés público y la función social del suelo.
  • Reducir el impacto climático de nuestras ciudades, abatiendo la emisión de gases de efecto invernadero y promoviendo el aprovechamiento de energías limpias.

 

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Para alcanzar estos objetivos necesitamos de tres principios rectores: i) la participación ciudadana en el diseño e implementación de las políticas públicas; ii) más y mejores niveles de transparencia y rendición de cuentas en la gestión urbana; y iii) mejores instrumentos de medición y sistemas de información que permitan establecer comparaciones entre regiones y ciudades a lo largo del tiempo. Es indispensable contar con información robusta que nos permita saber si las políticas que implementamos nos acercan a los objetivos que nos hemos trazado.

Habitat III generará un contexto político favorable para la discusión y el intercambio de experiencias en materia de vivienda, desarrollo urbano, sostenibilidad, resiliencia, innovación.

En Sedatu tenemos la convicción de que las políticas públicas deben dejar de lado su visión sectorial y adoptar una territorial. La confluencia de las políticas en el territorio determina en buena medida la calidad con la que el Estado mexicano garantiza los derechos de las personas. Para nosotros ese es el eje de la implementación de la Nueva Agenda Urbana y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.