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Rezago habitacional se concentra en zonas rurales

Facilitarán régimen en condominio de viviendas populares en CDMX

Para abatir esta problemática en México se necesitaría construir 900,000 viviendas al año hasta el 2030

El rezago habitacional es uno de los principales retos de México, por lo menos así lo han considerado diversas autoridades del sector de la vivienda. Hoy en día, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) el rezago habitacional asciende a 8.96 millones de hogares, los cuales requieren alguna solución de vivienda, como mejoramiento, remplazo, adquisición o autoproducción.

Según información de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), el déficit de vivienda se concentra en 6 estados de la república, los cuales son: Veracruz, Chiapas, Estado de México, Oaxaca, Baja California y Guerrero, entidades que acumulan el 47% del total a nivel nacional.

En lo referente, de acuerdo con Oscar Grajales, subdirector general de Fomento de Esquemas de Financiamiento y Soluciones de Vivienda de la Conavi, en los últimos 30 años se han presentado factores que han hecho que el fenómeno del rezago se mantenga. Cuestiones como el crecimiento de la población en las ciudades ha ocasionado una serie de problemas sociales, entre ellos, el aumento en la demanda de vivienda digna.

El funcionario manifestó que, si bien en las últimas administraciones se han creado impulsos para el desarrollo de vivienda, se ha implementado una mala estrategia, pues para abatir el rezago se priorizó la construcción masiva de vivienda, dejando en segundo sitio la calidad de las casas. Subrayó que a partir de la llegada de la actual administración se ha cambiado el modelo, en aras de atender la problemática.

“Al implementar un modelo de desarrollo urbano y habitacional teniendo como punto de partida la construcción masiva trajo consecuencias importantes en la configuración de las ciudades, en sus habitantes, en la economía y en el medio ambiente”, dijo.

Esta estrategia, señaló el funcionario, ocasionó problemas que no permitieron a la larga combatir el fenómeno de fondo, pues, por ejemplo, se desarrollaron zonas habitaciones sin empleo y sin servicios. En otros casos, las viviendas, además de no cubrir las necesidades de sus habitantes, quedaban alejadas de las fuentes de empleo, llevando a las familias a una mayor inversión económica para trasladados, e incluso al abandono de las propiedades por los altos costos que representaba el transporte.

“Se desarrolló demasiada vivienda para un sector en específico y dejamos de lado un sector como el sector de menores ingresos, el sector de los que no tienen una afiliación a la seguridad social y el sector más vulnerable (…) En los últimos 30 años la población de las ciudades se duplicó y las manchas urbanas se expandieron 8 veces. Con la política de vivienda actual buscamos abatir el rezago habitacional de manera inteligente, buscamos generar ciudades compactas, resilientes e incluyentes”, dijo.

En la actualidad, debido a las condiciones demográficas, la formación de hogares se estima en 550,000 unidades anuales. Según cálculos, para satisfacer la nueva demanda de hogares y el rezago habitacionales, se tendrían que construir 900,000 viviendas al año hasta el 2030.

Para abatir el rezago habitacional, aseguró Oscar Grajales, se deben focalizar esfuerzos en segmentos muy específicos de la población, como: el rezago por ingreso del jefe del hogar principal de la vivienda, por tipo de afiliación o por tamaño de localidad.

“Casi el 60% de las viviendas en rezago se encuentra en áreas rurales, con menos de 15,000 habitantes. Para atender el rezago habitacional se necesitan fortalecer los esfuerzos para atender a la población no afiliada y de bajos ingresos (…)3 de cada 4 viviendas en rezago no tienen integrantes afiliados y 83.6% de las viviendas en rezago su jefe de hogar tiene ingresos menores a los 2.6 salarios mínimos”, dijo.



Editor en Jefe de Centro Urbano. Egresado de la maestría en Periodismo Político de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (EPCSG). Estudió la licenciatura en Comunicación en la Universidad Mexicana. Amante de la crónica y el reportaje. Admirador de Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa.