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Restaurarán fuente más antigua de la CDMX

Con 256 años de historia, este emblema de la ciudad podría ser remodelado una vez que lo apruebe el INAH

Priscila Díaz Fabris

Como parte del proyecto de remodelación del Centro de Transferencia Modal (CETRAM) Chapultepec, el Gobierno de la Ciudad de México tiene planeado desmantelar piedra por piedra la fuente de Belén, misma que está catalogada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como la más antigua de la ciudad.

De esta fuente, que fue mandada a hacer por el virrey Agustín de Ahumada y Villalón entre 1759 y 1760, sólo se conserva el 20 por ciento de su estructura original, una vez desmantelada será restaurada y se colocará en una nueva ubicación en donde pueda lucir más, aseguraron autoridades del gobierno capitalino.

Sin embargo, diputados de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México pertenecientes a la Comisión de Cultura, explicaron que los trabajos aún no tienen el visto bueno del INAH y está pendiente la aprobación de los mismos.

Dentro de los trabajos a realizar para su restauración están corregir la fractura que tiene, desmontar la fuente en diversas partes y conservar la mayor parte de sus elementos originales.

La fuente de Belén era el inicio del acueducto colonial que estaba compuesto por 902 arcos y que por más de un siglo abasteció de agua a la colonia San Miguel Chapultepec.

El acueducto tenía una extensión de cuatro kilómetros, terminaba en el cruce de las calles Izazaga y Lázaro Cárdenas, en donde está ubicada la fuente conocida popularmente como Salto del Agua; sin embargo, ésta no es la original, es una copia hecha en 1948 por el escultor Guillermo Ruiz, ya que la fuente original se encuentra en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán.

Para 1896, en el gobierno de Porfirio Díaz, los arcos coloniales fueron derrumbados casi en su totalidad, dejando sólo algunos de los vestigios de la construcción, así como la fuente que se encontraba en La Merced y que también fue demolida en el siglo XIX.

En 1921 la fuente de Belén fue removida de su ubicación original a la entrada del Bosque de Chapultepec, donde habían varios manantiales, con el propósito de agrandarla y hacerle algunas adecuaciones por el arquitecto Roberto Álvarez.

Aunque antes del inicio del proyecto de remodelación del CETRAM, se encontraba rodeada de puestos ambulantes que no permitían apreciar su arquitectura, ni contaba con algún distintivo que permitiera a la gente saber la historia de la fuente.