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Una ciudad más sustentable y ordenada

La sociedad civil, iniciativa privada, la academia y otros actores trabajan en conjunto para crear un nuevo Plan de Desarrollo para la capital

El crecimiento desordenado que ha presentado la de México, a lo largo de su historia, conllevó a la búsqueda de un nuevo Plan de Desarrollo Urbano para la capital, el cual tiene como prioridad convertir al Distrito Federal en una ciudad sustentable con la ayuda y participación de todos los sectores; con una nueva visión, un nuevo aliento para el desarrollo urbano, una planeación que parta de la discusión técnica, la vivencia de los pueblos originarios y de los expertos.

A mediados de año, se hablaba de comenzar por la regularización de proyectos como restaurantes, escuelas y oficinas que, o ya se encontraban en o ya estaban en operación sin tener la autorización de la Secretaría de Desarrollo Urbano y , esto mediante la aplicación del artículo 41 de la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal; sin embargo, la mayoría de los proyectos fueron rechazados.
Actualmente el artículo 41 ha sufrido diversas modificaciones, entre las últimas las propuestas por el jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Miguel Ángel Mancera, que planteó eliminar la afirmativa ficta en dicha legislación, por lo que, cuando se solicite una modificación de uso de suelo por parte de un particular, el Comité Técnico de Modificaciones a los Programas de Desarrollo Urbano se encargará de emitir un dictamen en un plazo no mayor a 15 días, y en caso de no recibir información alguna, éste será negativo.

También se requerirá la aprobación de los vecinos cuyos predios colinden con el predio en cuestión; mientras que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) deberá resolver los cambios en un plazo de 45 días hábiles de los periodos de dos sesiones ordinarias, contados a partir de que se reciba el dictamen. Se propuso la creación de un nuevo artículo 41 para establecer la integración del Comité Técnico de Modificaciones.

Soluciones a medias

Se creó una red de normas que buscaban el ordenamiento territorial y la redensificación de la ciudad, la más polémica es la Norma 26, publicada el 8 de abril de 2005, que originalmente ayudaría a mejorar la manera en la que está planificada la ciudad y promovería la vivienda popular. Sin embargo resultó un instrumento contrario al espíritu de planeación, pues además de contribuir a la discrecionalidad en las decisiones para cambiar los usos de suelo sin consultar a la ALDF, ignoraba la opinión ciudadana en la materia y replicaba errores de décadas anteriores: desarrollos intensivos dedicados al automóvil, calles estrechas, nada de comercio en las plantas bajas y no proponía revisar o actualizar la disponibilidad de servicios en la zona. Motivos que obligaron a la Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) a suspenderla el 19 de agosto de 2013, en busca de mejores soluciones.

Ante esto y diversas prórrogas que mantienen la Norma 26 suspendida, se crearon dos nuevas normas: la 30, dedicada a apoyar la creación de vivienda popular; y la 31, enfocada al mercado medio y alto; y que al mismo tiempo buscaban ligar a los nuevos desarrollos con más y mejor transporte público. Aunque ninguna de ellas llegó a ser aprobada, dado que asociaciones de vecinos y asambleístas consideraron que les faltaban candados y evitar casos similares a los obtenidos con la Norma 26.

Recientemente, Miguel Mancera solicitó a la ALDF destrabar la Norma 26 en la búsqueda de mejorar la inversión en inmobiliario mexicano, que representa 30% del Producto Interno Bruto (PIB) del país; y para invertir en viviendas de interés social en las delegaciones e Iztacalco, donde la demanda es más fuerte y está descuidada.
El Jefe de Gobierno comentó que lo que se necesita es una norma que aliente el desarrollo, el progreso y la inversión, que no permita que se vuelvan a cometer las conductas fraudulentas del pasado que provocaron su suspensión. Destacó que la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) le pidió reactivarla lo más pronto posible, pues la industria aporta 44,000 pesos para mantenimiento de servicios y 30,000 para reforzamiento hidráulico. Mientras, por cada 60 viviendas se aportan 400 metros cuadrados de reforzamiento de agua y 150 metros del tema de drenaje, dos de los aspectos más descuidados en dichas delegaciones.

Planificación como prioridad
Ante dicho escenario, y dado que la actual Ley de Desarrollo Urbano data de 2010 y ya no resulta suficiente, se propuso la reinstalación del Consejo para el Desarrollo Urbano Sustentable (Conduse), cuya tarea será realizar un proyecto de plan general de desarrollo urbano para la Ciudad de México con propuestas de la sociedad civil, la academia, la iniciativa privada y otros actores, misma que se consultará a la ALDF, en el que se busca no dejar fuera ninguna propuesta de todo aquel que quiera participar.

Durante la presentación del Conduse, Miguel Mancera aseguró que el desarrollo y la conformación de la ciudad obligan a reabrir la discusión para modernizarla, a fin de hacerla equitativa y sustentable, por lo que se busca una nueva visión innovadora que proponga, en un clima de confianza y cooperación, el Proyecto de Ciudad.

Por otra parte, este Consejo también analizará las propuestas presentadas por el Jefe de Gobierno referentes al ordenamiento, para evaluar y emitir sus opiniones u observaciones, y coadyuvar a crear nuevos modelos de desarrollo urbano y presentar otras opciones para proyectos. Todo esto mediante la creación de mesas de trabajo que integran y analizan las propuestas con el fin de someterlas a una consulta pública con el fin de enriquecerlas.

Los temas que se analizarán, se dividen en 5 grandes rubros: habitabilidad, gobernanza y participación; gobernanza y participación ciudadana; equidad e inclusión social; urbano-ambiental; y prosperidad urbana. Los cuales a la vez se subdividen en cuestiones más específicas en cuestión de planeación de ciudades.



Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón. Comunicación y Periodismo. Loca y feliz. Suele reírse de todo, dormir en el transporte público y terminar corriendo para llegar a cualquier lugar. Cantante de regadera, bailarina frustrada y chiva de corazón, apasionada por lo que hay que hacer. Enojona, gritona y medio amable con la gente. Su primera oportunidad laboral la tuvo como becaria en la revista Klika y fungió como community manager en Grupo Radio Centro. Actualmente explora nuevos campos del periodismo en Centro Urbano.