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La Flechadora de Estrellas del Norte: cotidiana, inmóvil, trascendente

La ciudad de México está llena de sorpresas. Edificios, avenidas y rincones monumentales o antiguos que cuentan con una historia destacable. Este es el caso de la Diana Cazadora, escultura que permanece hasta nuestros días en una de las avenidas más importantes y antiguas de la ciudad, ya que Maximiliano de Habsburgo la construyó con la finalidad de unir el centro con el castillo de Chapultepec, entonces residencia del emperador.

Su nombre original fue la Flechadora de las Estrellas del Norte por direccionar su flecha al norte y cazar estrellas, pero ahora es conocida como la fuente de la Diana Cazadora.  Surgió de un proyecto en 1942, impulsado por el entonces regente del Distrito Federal,  Javier Rojo Gómez. El proyecto  buscaba el embellecimiento de la ciudad, por ello crearon fuentes y monumentos en glorietas y zonas representativas de la ciudad.

El diseño de la fuente estuvo a  manos del arquitecto modernista Vicente Mendiola Quezada y la construcción por escultor Juan Olaguíbel, quienes contactaron a la modelo para hacer realista la figura del cuerpo femenino.

En ese entonces, la población era conservadora en su totalidad, por ello, la modelo que sirvió como inspiración permaneció en el anonimato hasta 1992. La modelo era Helvia Martínez Verdayes una secretaria de Petróleos Mexicanos que entonces tenía 16 años. Posteriormente posaría para la fuente de Petróleos Mexicanos.

Se inauguró el 10 de octubre de 1942, pero la desnudez de la estatua provocó quejas de los sectores más conservadores consolidados en una asociación: la Liga de la Decencia. Como consecuencia, el escultor Juan Olaguíbel le colocó  un taparrabo de bronce que se le retiró hasta 1968, con la llegada de los Juegos Olímpicos.

En un inicio se ubicó en el Paseo de la Reforma, pero posteriormente fue trasladada al parque Ariel como consecuencia de las críticas que sufrió. El parque se encontraba en lo que hoy conocemos como la Torre Mayor, llevaba ese nombre porque ahí se encontraba un monumento a los premios Ariel, que se trasladó a los Estudios Churubusco.

Con la transformación de la ciudad y la construcción del Circuito Interior, la Diana permaneció oculta hasta 1987, cuando artistas solicitaron la reubicación al sitio original, el cruce de Paseo de la Reforma y la calle de Sevilla. Sin embargo, es reubicada hasta  1992.

No dejemos de sorprendernos con esta ciudad llena de historias que manifiestan los cambios físicos de la ciudad y las transformaciones de nuestra sociedad que forman parte de nuestra cotidianidad.