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Viviendas en 2030 tendrán menos integrantes

 

Se calcula que la mayoría de los hogares dentro de 15 años serán nucleares, es decir, conformados por papá, mamá e hijos, o sólo mamá o sólo papá con los hijos

 

Por Oscar Gutiérrez Arriaga

 

Con base en un estudio, la Comisión Nacional de la Vivienda (Conavi) muestra cómo serán las casas en México dentro de 15 años, en el cual, se toma en cuenta los factores demográficos, de población y natalidad que se tienen presupuestadas para esas fechas.

Dicho estudio, publicado en el más reciente número de la revista Vivienda, de la Conavi, se basa en las estadísticas resultantes de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH), y del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS), en la cual se obtuvo que el número de viviendas particulares se incrementó de 19.3 millones en 1994 a 30.8 en 2012, es decir, un incremento de 59.6 por ciento, lo que equivale a 11.5 millones de viviendas en 18 años, o mejor dicho, un crecimiento de 638 mil viviendas por año.

Basándose en estos números, el Consejo Nacional de Población (Conapo), vaticina que para 2030 el número de casas habitadas será de 40.9 millones, tasando un crecimiento con respecto a 2012 de 10.1 millones de viviendas, en otras palabras, 32.8 por ciento, además de 17.1 por ciento de aumento en la población, lo que representaría 561 mil viviendas nuevas.

Tomando como referencia los escenarios planteados con la estadísticas anteriores, podemos apreciar que para 2030 el incremento en la viviendas será de entre 0.04 y 1.4 millones de viviendas si se comparan con las estadísticas del 2012, lo que significa que la cadencia con la cual se desarrollarán casas en el país se está desacelerando, pero no por eso se debe de subestimar el número hogares que se construirán pues seguirá siendo un dígito importante.

Con la información proporcionada sobre las nuevas viviendas que se construirán en los siguientes años se puede deducir el tamaño del mercado potencial de casas para el futuro.

 

“Nuevos” tipos hogar para los mexicanos

 

Uno de los puntos a destacar dentro de los datos que presenta la publicación de la Conavi, es aquel donde muestra que para 2030 tendremos varios tipos de hogares dentro de la República Mexicana, como lo serán los nucleares (integrados por papá, mamá e hijos, o sólo mamá o sólo papá con los hijos) que abarcarán 39.8 por ciento; los ampliados (formados por un hogar nuclear más otros parientes como primos, tíos, abuelos, suegros, etc.) con 34.1 por ciento; los unipersonales (integrado por una sola persona) con 21.6 por ciento, y el resto representarán 4.2 por ciento (estos hogares serán formados por uno nuclear más una persona sin ningún parentesco).

Otra de las cifras importantes dentro de los datos que arroja este estudio son las características que tendrán los hogares mexicanos en 2030, los cuales para empezar sufrirán una caída en el promedio de personas que vivan en cada casa, pues en 2012 el promedio era de 3.82 individuos por vivienda, mientras que para 2030 se tiene presupuestado serán 3.36, es decir, una disminución de 0.46 por ciento con respecto al último estudio.

Según la estadística esta mengua se dará porque las personas tendrán un mayor poder adquisitivo, lo que representa una menor relación de dependencia económica entre las familias como se da en la actualidad.

Asimismo, se tiene calculado que la proporción de hogares nucleares y ampliados será de 39.8 y 34.1 respectivamente, además de que 42 por ciento de los nuevos hogares contará con una jefatura femenina, situación que demuestra la transición demográfica así como los futuros tipos de hogar del país.

También se evaluó que la inversión anual promedio para los próximos 16 años puede oscilar entre 162.6 y 184.1 mil millones de pesos anuales a precios de 2013 para fortalecer el valor del mercado formal de vivienda, lo cual muestra como los valores de vivienda seguirán siendo muy atractivos en los próximos años tal y como se tiene presupuestado.

 

Más viviendas y menos población

 

Aunque el crecimiento poblacional presupuestado para los siguientes años pronostica un desarrollo minúsculo al de otros, el número de viviendas tendrá un aumento, lo cual significará tener un crecimiento equivalente al número de viviendas actuales del Estado de México, Veracruz, Jalisco y el Distrito Federal en conjunto.

Esto más allá de los beneficios que se piensa podría brindar a la población en general y a las personas necesitadas de un techo firme y seguro, representa un reto de grandes proporciones por distintas causas. Primero, se tendrá que cubrir la demanda de uso de suelo relacionado con el crecimiento en las viviendas, segundo, se deberá dotar de infraestructura y financiamiento a las nuevas casas, y tercero, se deberán ofrecer soluciones adecuadas tanto a desarrolladores como a la población en general para poder adquirir una vivienda, retos que no podemos saber si podrán cubrir en su totalidad.

Hay que tomar en cuenta que la dinámica de crecimiento de los Estados y que dentro de ellos no es homogéneo pero puede ser identificable, un ejemplo es el Distrito Federal cuyo crecimiento no será tan rápido como en años anteriores, mientras que entidades como Quintana Roo, Baja California Sur, y el Estado México, presentan crecimientos por encima de 50 por ciento, lo cual es razonable debido a que el primero de ellos se encuentra en etapa de consolidación, mientras que los otros, de crecimiento.

 

Financiamiento, punto nodal para el desarrollo

 

En palabras del rotativo de la Conavi, ya que se tiene un panorama un poco más real del número de nuevas viviendas por construir, podemos calcular el tamaño del mercado potencial de vivienda para los próximos tres lustros, primero se debe de estimar la cantidad de casas por financiar a través del mercado formal, tomando en cuenta los dos escenarios de proyecciones de vivienda, además de considerar las viviendas de uso temporal y las deshabilitadas, suponiendo que la proporción de casas financiadas seguirá siendo la misma.

Con lo anterior, y utilizando el valor del precio promedio de las viviendas se calculó el monto total que se requerirá, no obstante se supuso que 80 por ciento de dicha cifra es la que será financiada por los Organismos Nacionales de Vivienda o por la Banca.

Destaca que en 2030 se tiene presupuestado que el número de viviendas tendrá mayor incremento con respecto al índice poblacional, los subsidios para la renta y no para la adquisición de casa-habitación parece ser la mejor opción para fomentar un desarrollo del mercado de la vivienda en las regiones o localidades donde este mercado pudiera florecer.

Un ejemplo de esto lo podemos observar en la actualidad con el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), el cual ha puesto en marcha un programa de subsidio de vivienda en renta para las Fuerzas Armadas Mexicanas.

Dicho programa va dirigido a los integrantes de las Fuerzas Armadas en activo cuyo ingreso mensual no sobrepasa los 10 mil 228 pesos, es decir, cinco salarios mínimos generales vigentes, que es donde se concentra la mayor cantidad de personas que arriendan y cuya carga sobre el ingreso es considerable.

Por otro lado, y utilizando a la Conavi como instrumento de ayuda, el Gobierno de la República se encuentra apoyando a distintas personas otorgándoles mes a mes hasta 13.2 por ciento de la suma de sus ingresos para el pago de su renta, hasta alcanzar los 75,687 pesos, que es el monto total del subsidio.

Con este aparato de apoyo por parte del gobierno, se impulsa la renta como una opción viable de vivienda y se mejora la calidad de vida de las personas con ingresos bajos, lo que incentiva la equidad y el bienestar de la población mexicana.

Con esto se observa como el Gobierno de la República, más que buscar la forma en cómo se pueda dotar de una vivienda propia a la mayoría de la población, prefiere incentivar el arrendamiento de los inmuebles, lo cual es una solución mediana pues se otorga un techo y vivienda por un tiempo, pero no se hace una inversión por parte del derechohabiente en algo propio que lo proteja en su futuro.



Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS UNAM, comunicólogo político por decisión, ex profesor y ahora… reportero