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El Blog: La vivienda y la tabla nutricional

Por Amaury Pérez*

Entendiendo la importancia de la vivienda en la vida del ser humano, en la capacidad que tiene de mejorar las condiciones de vida de quien las habita, de quien las goza o bien, de quien las sufre, la vivienda tiene el poder de marcarnos como seres humanos, de enfocar o desenfocar nuestra perspectiva de la vida misma y es que según el arquitecto mexicano Javier Senosiain “La casa debe ser nuestra segunda piel, el refugio acogedor que nos acoja día tras día”.

 

Así pues siendo como una segunda piel, está adherida a nosotros, y ambos somos uno mismo, nos afecta de forma directa lo que le pase a ella, sin duda alguna sus condiciones determinan nuestras condiciones, nuestra forma de vivir, nuestra forma de conducirnos en esta sociedad.

 

Meses atrás visite al médico por cuestiones alimenticias, y me recomendó una dieta sana, consumir productos que fueran naturales y saludables que le hicieran bien a mi organismo, me llamo la atención que me dijo: dale un vistazo a la tabla nutricional de todos los productos que consumes, analizando esa tabla podrás saber que producto te hace bien, y que producto es mejor no consumir.

 

Siguiendo la recomendación del médico, empecé a frecuentar esa práctica de analizar cada tabla nutricional de los productos que consumo, en ellas encontré los componentes de ese producto, las porciones que aporta a mi organismo por su ingesta, y pude tener un punto de comparación entre productos similares y así poder elegir de una forma adecuada el que es mejor para mí como individuo.

 

Pensando a la vivienda como un producto tangible y que, como sugiere Javier Senosiain, la segunda piel del ser humano, me pregunté: ¿Donde está la tabla nutricional de la vivienda? ¿Dónde puedo encontrar los componentes de la vivienda? ¿En base a qué datos puedo comparar dos opciones de vivienda? ¿Cómo puedo elegir la vivienda más adecuada para mí como individuo? ¿Cómo puedo evaluar mi futura vivienda más allá de metros cuadrados, colores, texturas y fachadas?

 

Y es que la vivienda en México no se nos muestra tal cual a los consumidores, las inmobiliarias y desarrolladoras nos venden metros cuadrados, nos exponen fachadas “bonitas”, una casa en donde según su flyer de venta, la casa nos brindara las condiciones necesarias para generar esas sonrisas en papá, mamá y el par de hijos que aparecen en su imagen de venta, las cuales distan mucho de la realidad del consumidor.

 

¿Cuándo será el día en que al consumidor de la vivienda se le hable y exponga  de las condiciones de sociedad, ciudad , tecnología y recursos naturales que debería de tener cada desarrollo habitacional? ¿Cuándo la sociedad podrá evaluar y tomar la decisión correcta a la hora de elegir una vivienda en base a temas como accesibilidad, valores de proximidad, la importante relación de la vivienda con el espacio público, la generación de diversos usos del suelo y la convivencia de los mismos, la adaptabilidad de la vivienda a los cambios de la composición familiar, la eficiencia energética dentro de la vivienda, el uso de materiales adecuados a su entorno y un sinfín de elementos más que tendríamos que tener a la mano y digeribles a nuestra educación como posibles consumidores?

En nuestra realidad, a diferencia de Estados Unidos o Europa, la vivienda se convierte en nuestro más anhelado patrimonio, su adquisición representa uno de los mayores logros como ciudadanos, en muchos de los casos un producto para toda la vida, el cual se hereda de generación en generación, es por esto que vale la pena informarnos, exigir a los desarrolladores viviendas de mayor calidad, desarrollos habitacionales comprometidos con la actualidad económica, política y social que vivimos y ver a la vivienda más allá de una simple fachada bonita, exigir información clara y transparente sobre el producto para tomar la mejor decisión de nuestra vida.

 

*Arquitecto principal del Laboratorio de Arquitectura Experimental

www.ap03-lab.com