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Especial: Arquitecta de profesión y de una vida

 

Su pasión por el diseño  llevó a Adriana Bañuelos a estudiar arquitectura y ser líder del proyecto Biblioteca de la ENTS de la UNAM para luego convertirse en Directiva con 14 años de experiencia en los negocios

Adriana Bañuelos Coronado, nació despidiendo al invierno un 4 de marzo bajo el signo zodiacal piscis, en el seno de una familia conformada por su hermano, su madre y su padre.

La hoy directora de Grohe México, Centroamérica y Caribe y Joyou Latinoamérica, se crió entre la vida cultural de la colonia Condesa justo frente al Parque México construido en 1920;  para mudarse tras 12 años a la colonia del Valle y regresar nuevamente a la Condesa hace 7 años.

Ingresó al Colegio Ciudad de México a los 6 años para luego ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y estudiar arquitectura; pues tenía claro su gusto por el diseño de espacios.

“Mis papás estudiaron en la UNAM así que tuve influencia para estudiar en Ciudad Universitaria (CU), desde que era muy chica invertí mucho mi tiempo libre dibujando, haciendo croquis y plasmando ideas, me gustaba crear y diseñar”, expresó Bañuelos Coronado.

Una pluma fuente Montblancfue el móvilque llevó a Adriana a ganar su primer sueldo trabajando durante un par de meses en una joyería, aunque dos años antes ya había tenido su primera experiencia laboral.

“Tenía 18 años, vi que para mí el relacionarme con la gente es algo que siempre me ha gustado, me contraté para vender un verano porque quería una pluma Montblanc para dibujar los croquis de mis proyectos y que en ese momento era un lujo como estudiante que no me iban a comprar mis papás”.

A la par de estudiar la carrera de arquitectura, también trabajó como dibujante al lado de arquitectos y diseñadores; además de estudiar idiomas adicionales al inglés, como francés, catalán y darse tiempo incluso para los bailes de salón, es decir, “una estudiante y empleada de tiempo completo”.

Durante la época en la que Felipe Leal era el director de la Facultad de Arquitectura, el equipo estudiantil liderado por el Arq. Luis Fernando Solís Ávila, donde participó Adriana Bañuelos, recibió mención honorífica por realizar un proyecto de tesis que se convirtió en una obra construida y hoy denominada Biblioteca de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS).

Cabe mencionar que el hacer de una tesis una realidad, es algo que sólo pocos arquitectos como Teodoro González de León, quien tuvo esa oportunidad al construir en los 50´s también en CU.

“La Biblioteca de la Escuela de Trabajo Social de la UNAM, ubicada en el circuito exterior de Ciudad Universitaria, fue un gran reto porque había que intervenir patrimonio de la humanidad”.

Mi palabra es lo que vale…
Tras otras oportunidades para remodelaciones de casas, oficinas y proyectos más pequeños, Adriana se adentró en el mundo editorial como editora de la revista Arquitectura y Diseño de Interiores, una época “divertida” para la hoy Directiva.

Interceramic, la Asociación Mexicana de Diseñadores de Interiores (AMDI), Kohler, Porcelanosa y Guardian son parte del portafolio laboral acumulado por Adriana, mismo en el que recuerda su primer cargo como Directora de Especificaciones en Porcelanosa a los 28 años.

Adriana recuerda su llegada hace 4 años con la insignia Grohe paraescribir en una hoja en blanco un plan de negocios y armar su equipo para empujar a la marca en México, Centroamérica y el Caribe; y hace un año también para la marca Joyou de origen chino para toda Latinoamérica. Ambas firmas internacionales que ahora han sido comparadas por la japonesa Lixil Group y que abrirá nuevas oportunidades.

Bañuelos Coronado acumula 14 años en el mundo de las ventas teniendo experiencia en empresas tanto mexicanas como trasnacionales, donde ha tenido presente la importancia de mantener los valores como la lealtad, la empatía, el compromiso y la solidaridad pero también el reconocer los errores.

“Uno de los valores principales es justamente decir me equivoqué”, expresa Adriana al preguntarle cómo afectan los errores de su condición humana en su vida profesional.

“La vida es difícil”, comenta Adriana luego de decir que cualquier cosa que se gana en este mundo “no es producto de la casualidad, ni de la suerte; sino que esto tiene que ver con constancia, disciplina y con estar apegado a tus valores”.

“El reto desde entonces hasta ahora es la comunicación, generar liderazgo para mí siempre ha sido toda una prioridad; la autoridad conquistada no impuesta. Entonces, busco que la competitividad sea positiva, que no sea de género sino que todos estemos convencidos en pro del negocio”.

La Directiva afirma que su posición como mujer no ha representado un reto profesional pues se ha sabido ganar el respeto a través de trabajo, entrega y profesionalismo; sin embargo, no deja de lado que este “es un asunto de carácter cultural que requiere de constancia”.

Pero este hecho no sólo se queda en la cuestión laboral pues Adriana advierte que el modelo de familia ha cambiado notoriamente tanto para hombres como para mujeres. Cada quien debe decidir cómo vivir su vida y no obligarse a seguir patrones ya establecidos.

“Tengo un entorno familiar y social que me apoya en todo, ellos son como mi comité de consejo, en las buenas y en las malas”.