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La locura del amor, la fiebre del consumismo

YurikoBe

 

 

El sentimiento desborda tanto a las personas que abarrota las tiendas comerciales y nos crea un caos horrible en las calles, ¡bendito seas, corazón!

 

Febrero lleva años que no me parece un mes agradable para nada, en ningún sentido. La gente enloquece, el amor los enloquece, empiezan a planear cenas, detalles, buscan precios para llevar un arreglo de flores grande y hermoso a su novia, amante o esposa; cotizan habitaciones en hoteles y moteles, por eso es que son los más abarrotados en estas fechas: el amor, el amor…

 

Tal vez puedan decirme que soy una envidiosa y quizá sí; pero no me deprimo porque esté soltera o porque mi pareja no le guste celebrar o porque no me escriba ese día “Feliz día, mi amor”. No. Yo soy más simple. Soy una persona que busca más allá de fechas siempre estar atenta hacia la otra persona, hacia mis amigos, mis amoríos o mis novios, soy de las que hacen cosas con sus propias manos: preparo una cena, galletas, su platillo favorito, una caja de origami o le escribo un poema.

 

El amor enloquece a todos. Una vez vi un camión de la Ruta 57 lleno, tapizado, de post-it de colores con frases, palabras. ¿En serio? ¿Desperdicias medio día para llenar ese chunche? En fin, lo del auto es muy similar.

 

Las mujeres se deprimen porque están solteras, porque no tienen con quien salir, porque su novio las dejo recientemente o porque el “hombre ideal” no las pela y pues ellas sienten que es el amor de su vida (o peor aún) que es su maravilloso último tren.

 

No sé, todos se convierten en una especie de entes raros dominados por el amor, sí, sí, sé que este sentimiento mueve al mundo; pero no sean tan intensos porque se nos vuelve un maldito caos la ciudad.

 

Tráfico aquí, tráfico allá. Sales de trabajar, cansadísimo y quieres llegar a tu casa de menos a descansar o cenar en tu casa plácidamente con tu esposa o tu esposo, algún amigo, novio, novia, amante; pero en tu casa y pues nomás no puedes llegar porque el Periférico está hasta el gorro, Insurgentes está insufrible, Viaducto peor que nunca, Eje Central, Juárez, Reforma… ¡todo hasta el tope! No te queda de otra, te aguantas y le dices adiós a la cena.

 

Ya si estás soltero, pues uno quiere ir a beber, porque este año cae viernes y es viernes Godínez… ¡pues no, no puedes! Está todo a reventar, el antro, el bar, la cantina y lo más amolado de pura parejita, así desmotivan mi alcoholismo social, la decoración de cupidos, corazones, frases de amor y canciones muy cursis (que me provocan náuseas) inundan la ciudad.

 

Bueno, este año, optaré por ir a ver un maravilloso espectáculo de carne masculina, oh sí, me iré a celebrar el cumpleaños de una amiga a un club nocturno, nunca he ido y quiero ir. A ver si es cierto que se pone como dicen todos y como me cuentan. Me parece, la verdad, una forma más sana de celebrar estas fechas.

 

Entonces, si planeas hacer algo, planéalo ya para que aún tengas lugar en el hotel/motel, alcanzar mensajero, un bonito arreglo de flores a buen precio, reservación en el restaurante de tu preferencia o arma las chelas con tus cuates en un billar o en tu casa.  Pensándolo bien, es un buen pretexto para celebrar.

 

Espero que pronto se acaben estos 28 días que no me sientan nada bien.

 

Acá unos vídeos del porqué no es una buena idea pedir matrimonio en estas fechas:

Y porque sí tengo harto corazón, acá uno de las propuestas más bellas para pedir matrimonio:

¡Se vale llorar! Que la pasen cómo quieran y con quién quieran.

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Egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Boxeadora, tragona, cocinera y bailadora. Gusto de las máscaras tétricas, los cuervos, el cine de terror y la música. Escribo en mi blog, Me divierto con lo que hago. Reportera porque amo y twittera porque quiero.