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¿Derecho a la ciudad?

Horacio

 

En principio las ciudades parecieran ser no más que casas agrupadas….

Pero no; no basta con que las casas se agrupen para crear ciudad…. Formarán, si acaso, comunidad, y eso gracias a la inevitable naturaleza humana que no exige nada para que las personas se comuniquen y relacionen entre sí.

Pero ciudad es algo más. Es interacción urbana, pero es también un sistema sumamente dinámico, que debe, o debiera dar respuesta a las diferentes necesidades de personas, familias y comunidades.

Porque la mancha que forman 10 mil casas agrupadas nunca será ciudad si no cuentan además con servicios públicos, infraestructura, espacio público y espacios adecuados para que se desarrollen todas las actividades que la gente necesita.

Porque al final del camino lo que define la eficiencia de una ciudad, es la capacidad que tenga para hacer ciudadanos felices, que cuenten con oportunidades de todo tipo para un democrático y pleno desarrollo.

Es por eso que necesariamente al hablar de las metas de un Plan Nacional o local de vivienda, no basta con decir el número de casas o créditos hipotecarios, sino que es indispensable hablar también del contexto en que ellas habrán de desarrollarse, partiendo de la planeación de todos los factores que debieran definir una ciudad, y terminando con la generación suficiente y oportuna del complejo sistema de proyectos públicos y privados que permiten, ahora sí, hablar de ciudad.

Y las distorsiones en la valoración de estos principios básicos no son sólo culturales; son además resultado de un México posrevolucionario que durante décadas vio y en muchos casos sigue viendo con desproporcionada reverencia  la Constitución de 1917, que entre muchos otros «derechos fundamentales», establecía el derecho de todo mexicano a una vivienda digna.

De entrada, los constituyentes del 17 debieron haber sido más sensatos y específicos… y un poco menos populistas, escribiendo mejor que tocaba al gobierno la responsabilidad de crear condiciones que facilitaran que todos los mexicanos tuvieran la posibilidad de atender sus muy variadas necesidades de vivienda, en el contexto de ciudades que ofrecieran respuestas eficientes a sus diferentes necesidades.

Porque el derecho a la vivienda es cosa muy subjetiva… ¿En verdad es sensato pensar que toda persona pueda tener una vivienda propia?

Y otro tema relevante, ¿en qué consiste exactamente la dignidad de la vivienda? ¿En su tamaño, sus acabados, la ubicación o un título de propiedad?

¿No será que la dignidad de la vivienda inicia con que toda persona tuviera mejor Derecho a la Ciudad? ¿Derecho real a un sistema urbano que, incluyendo a la vivienda, diera respuestas directas a temas como las necesidades de espacio público, movilidad, educación, salud, fuentes de trabajo, cultura, recreación, gobierno o comercio?

Y este Derecho a la Ciudad tendría que estar ligado a un Derecho aún más fundamental; el Derecho a que ahí sí todos, pero todos los mexicanos, tengan acceso a un gobierno de calidad.

Porque siendo la ciudad un ejercicio de creación colectiva, los gobiernos bajo ninguna circunstancia pueden renunciar a la obligación de ser el capitán que defina el rumbo y conduzca el barco a su destino.

Un capitán que tiene la obligación de reconocer que sus tiempos son efímeros y que esa realidad lo obliga a interactuar con capitanes anteriores y futuros, haciendo del gobernar un proceso de mejora continua que no se descarrile cada seis años.

Los gobiernos deben planear y conducir las transformaciones urbanas, pero deben también hacer con toda oportunidad la parte de las chambas e inversiones que les corresponden.

Y sí, en forma aislada pudiera hablarse del Derecho a la vivienda, pero siempre como parte de un sistema de Derechos que necesariamente involucren el derecho a la ciudad y el derecho a un gobierno de calidad…

Seguimos en contacto a través de twitter @horacio_urbano y recuerden, nos vemos mañana a las 11:30 pm en Vivienda en Verde por Green TV, en el 410 de Cablevisión y 392 de Total Play.

 



Horacio Urbano es arquitecto. Su experiencia profesional se ha desarrollado en los diferentes ámbitos que definen la industria de la vivienda. En 1999 inició un proyecto editorial dirigido a los sectores inmobiliario y construcción que a lo largo de los años se ha convertido en una poderosa plataforma multimedios y en una verdadera referencia para esta industria. Fundador, junto con la también arquitecta Roxana Fabris, de Grupo Centro Urbano, firma que impulsa y desarrolla una serie de esfuerzos de comunicación relacionados con estos sectores. Como parte de su trabajo en México y el extranjero, ha escrito o participado en una serie de libros especializados, es colaborador de diferentes medios impresos y electrónicos, es activo conferencista y bajo diferentes modelos colabora también con diversas empresas e instituciones públicas y privadas del sector.